Clave voto mormón para Mitt Romney



Por J. Jaime Hernández
EL UNIVERSAL
WASHINGTON.- Tras su victoria en las primarias de Florida, el aspirante republicano a la presidencia, Mitt Romney, intentará hoy sábado noquear en el primer asalto a sus rivales en los caucus (asambleas) de Nevada.
En su esquina, Romney contará con el aliento del voto mormón —aproximadamente 25% de la base electoral republicana en ese estado—, que representa la mejor oportunidad de Romney para protagonizar una dulce revancha contra Newt Gingrich, quien lo derrotó en las primarias de Carolina del Sur gracias al apoyo del voto evangelista.
Pero, además, Romney contará con el apoyo de Donald Trump, un multimillonario del sector inmobiliario que ha conseguido cautivar a un sector del Movimiento del Tea Party y representa un saco sin fondo de recursos para financiar campañas.
Si las encuestas tienen razón, Romney se impondrá este sábado sin mayor pena ni gloria y repetirá la misma proeza de hace cuatro años, cuando se alzó como ganador por encima del entonces favorito John McCain.
Para los estrategas de la campaña Romney, la piedra de toque de una victoria en Nevada es al granítico apoyo del electorado mormón. Aunque la base electoral mormona representa en términos absolutos 7% en Nevada (aproximadamente 175 mil electores), su elevada participación los convierte en un formidable aliado.
Durante los caucus de 2008, 25% de los electores que participaron e hicieron posible la victoria de Mitt Romney, eran mormones. Este porcentaje podría aumentar considerablemente hoy si se toma en cuenta que Romney se ha convertido, en el actual proceso de primarias, en el primer mormón con posibilidades reales de llegar a la Casa Blanca.
Tras la Casa Blanca
En la historia de EU, sólo tres políticos de fe mormona han recorrido el difícil camino de la Casa Blanca. Aunque Joseph Smith, el fundador de la Iglesia de Jesucristo de los últimos días, declaró su intención de contender por la presidencia en 1844, nunca materializó sus deseos.
Fue hasta 1968 cuando George Romney, gobernador de Michigan y padre de Mitt Romney, intentó por primera vez la conquista de la Casa Blanca. Después de George Romney —quien nació en Chihuahua—, el segundo político de fe mormona en intentar la conquista de la presidencia fue Mo Udall, un senador de Arizona que fracasó en el intento.
Finalmente, en el 2000, el senador por Utah, Orrin Hatch, recorrió el mismo camino que hoy prueba con mayor suerte Mitt Romney, quien deberá sortear no sólo el prejuicio que sigue permeando el ánimo de los electores contra los seguidores de la fe mormona, sino enfrentar el poder de la Iglesia evangelista que se ha embarcado en una guerra santa contra su nominación a la presidencia.
Aunque el Presidente Barack Obama se impuso hace ya casi cuatro años en Nevada, con 55% de los votos —frente a 43% de John McCain—, la crisis inmobiliaria y el desempleo (13%) han hecho de ese estado un terreno propicio para las aspiraciones de Romney, quien no se ha cansado de culpar a Obama de la crisis de EU. Si Mitt Romney se impone en los caucus de hoy y se convierte en el candidato republicano, Obama tendrá serias dificultades para repetir su victoria en Nevada donde el peso del voto mormón y la incierta recuperación de la economía, jugarán un papel clave.

   

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