Obregón

Entrevista al obispo Felipe Padilla Carmona: 45 años de servicio a Dios

El obispo recuerda con nostalgia, pero con mucha esperanza sus vivencias tras un año más de trabajo

por Redacción Tribuna

Entrevista al obispo Felipe Padilla Carmona: 45 años de servicio a Dios

Ciudad Obregón, Son. El 10 de junio de 1973 la Iglesia celebraba la fiesta de Pentecostés y ese día, en medio de una lluvia muy fuerte, en la Catedral de León Guanajuato eran ordenados sacerdotes, seis jóvenes, entre ellos Felipe Padilla Cardona.

Entrevista al obispo Felipe Padilla Carmona: 45 años de servicio a Dios(Copyright 2002 Adobe Systems, Inc.)

Entrevista al obispo Felipe Padilla Carmona: 45 años de servicio a Dios | Copyright 2002 Adobe Systems, Inc.

Posiblemente Don Felipe Padilla no imaginó en aquel momento que 45 años después iba a estar recordando ese día, ahora como obispo en una diócesis un tanto lejana a su tierra natal, a donde llegó hace nueve años, para convertirse en pastor de más de un millón de católicos distribuidos en cerca de 30 municipios de Sonora.

En una larga entrevista, realizada en uno de los confesionarios de la Catedral del Sagrado Corazón de Jesús, Don Felipe Padilla habló sobre ideas y pensamientos que pocas veces comparte. Platicó  anécdotas como cuando le tocó trabajar, siendo sacerdote, como obrero en fábrica de autos en Alemania.

También hizo mención de algunas ideas muy particulares, sobre el hecho de porqué no usa teléfono celular ni maneja redes sociales y el porqué es aparentemente tan serio y en ocasiones pareciera alejado de la gente.

Muy a su estilo, el obispo, habló de sus planes a futuro, lo que quiere hacer cuando llegue la edad de presentar su retiro y los retos que tiene la Iglesia actual, los cuales dijo, son muy diferentes a los que tenía hace 45 años.

 

¿Qué recuerda de aquel 10 de junio de 1973?

“Cayó un aguacero tremendo, en la ordenación en la Catedral de León y cuando se acabó la misa todos nos fuimos a pie al seminario para mojarnos, porque era una cosa para nosotros diferente y me acuerdo que caminamos como 1km llegamos bien mojados”

 

¿Cuántos se ordenaron junto con usted?

“Nos ordenamos seis de un grupo de 16, nos ordenó un obispo que se llamaba Anselmo Zarza Bernal duró más de 25 años de obispo en León. A mí me tocó una formación larga, estaba cambiando la legislación canónica, hubo una reforma y el hecho es que hicimos 7 años de  teología, el día que nos ordenamos era Pentecostés”.

 

¿Qué representa volver a recordar eso y estar ahora aquí como obispo?

“Si ve uno de adelante hacia atrás son acontecimientos que uno no logra valorar o conocer bien, son acontecimientos que hay que digerir y asimilar poco a poco. Para mí el tiempo sigue pasando, pero parece que fue la semana pasada cuando me ordené, el tiempo ha pasado pero yo no cambio de manera de ser ni de pensar”.

 

¿Pero las circunstancias si son diferentes?

“Si son diferentes pero el Señor me ha dado la capacidad de adaptarme, a donde quiera que voy yo siempre busco las capacidades y cualidades de los demás”.

 

¿Usted vivió en Alemania un tiempo después de ordenarse?

“Después de un año de ordenado fui a estudiar a Europa y cada año iba a Alemania a trabajar cuatro meses de sacerdote obrero. Es una experiencia que estaba empezando y fue una experiencia buena porque conocemos la realidad de nueve horas en el trabajo. Trabajamos en la planta Mercedes Benz”.

 

¿Qué hacía ahí?

“A nosotros los jóvenes nos mandaban a los trabajos más pesados, yo estaba en el área de prensas”

 

¿Además de trabajar qué otras obligaciones tenía?

“Yo empecé a estudiar alemán, la persona que nos hospedaba a seis mexicanos, nos decía que le enseñáramos español y ella nos enseñaba alemán. Yo perseveré con ella y aprendí alemán y ella me propuso que le ayudara a un párroco que estaba cerca de la fábrica.

El párroco se iba de vacaciones seis semanas y yo lo suplía, durante 10 años iba y era párroco de dos parroquias. Yo acudía cuatro meses cada año y cuando me regresé yo volvía unos dos meses, porque el párroco no duraba más de dos meses de vacaciones”.

 

¿Regresa de Europa y qué sigue?

“Me ponen de encargado de estudios en el seminario y como consejero espiritual de los jóvenes y al año siguiente fui rector”.

 

¿Cuándo lo nombran obispo cómo cambia su vida?

“Es una responsabilidad más amplia, más comprometida pero hay que mostrarse siempre como uno es. Hay que procurar que los demás algo aprendan de uno para que su vida tenga un sentido fuerte en su existencia”.

 

¿Cómo se describe a sí mismo?

“Me describo como una persona exigente, comprometida, una persona que quiere lo mejor no solo para uno sino para los demás. Yo lucho por eso, por expresar la verdad y sobre todo porque se viva la verdad, porque gran parte de la situación que vivimos es porque no se dice la verdad, no se quiere la verdad y es pura apariencia”.

 

¿Cómo cree que lo percibe la gente?

Yo creo que me perciben serio

Usted ha decidido no ser el sacerdote sociable, el que se acerca a la gente.

“No porque yo no creo que para decir la verdad o para vivir las actitudes que yo pienso, no creo que se necesite eso (ser sociable), porque a veces nos quedamos en lo puro social, en lo puro externo, no dejamos una semilla o una huella en las personas”.

 

¿No le gusta ser afectivo?

“Yo pienso que si le gusta a uno, pero en el puesto en el que está uno, a veces la gente entiende bien y otras veces no entiende bien, hay que sacrificarse, es preferible que entiendan mal de uno”.

 

¿Es más difícil ser sacerdote hoy que hace 45 años?

“Ser sacerdote para mí nunca ha sido difícil, cuando es vocación donde quiera que pase el tiempo no es difícil, porque en el mundo en que vivimos, la gente manifiesta respeto, apoyo y el ejemplo de la gente a uno lo reanima”.

 

¿Hay alguna experiencia que lo haya marcado de forma especial?

“He tenido algunas ilusiones y sueños que se me han realizado de forma muy clara, cuando estaba niño pensaba que yo iba a estar en las playas del mar rojo, yo ni siquiera sabía que había mar rojo y después de unos 27 años se me hizo realidad estar ahí. También soñaba con visitar ciudades grandes y alguna vez he estado en París”.

 

¿La Iglesia de hoy tiene los mismos retos que hace 45 años?

“Es una Iglesia que tiene retos, que nos pide más esfuerzo, más organización, más testimonio de lo que elegimos. Hay retos que cuando los olvidamos o dejamos de un lado nos superan”.

 

¿Si pudiera cambiar algo de la Iglesia qué sería?

“Yo creo que empezaría por mí mismo, me cuestionaría fuertemente si con mi manera de ser estoy respondiendo a la vocación que estoy viviendo, y lucharía porque los demás respondieran a la vocación, al compromiso serio y formal que se han echado a cuestas”.

 

La Iglesia hoy está ante el reto de las redes sociales y las comunicaciones, usted es un hombre que no usa teléfono ni manejar redes sociales. Nunca hace públicas sus acciones. ¿Hay alguna razón para eso?

 

“Lo que uno hace no es para que la gente lo alabe o lo reconozca. Es porque Dios lo va a reconocer, Dios va a dar el fruto”.

 

¿Por qué no usa teléfono?

“Porque quiero tener la mente muy tranquila y muy en paz, yo veo gente que ahí andan muy dependientes muy esclavos”

 

¿Pero reconoce que es un medio de comunicación útil?

“Sí, pero acelera a las personas, yo veo a muchas personas enfermas, y no lo quieren aceptar pero están enfermas porque le dan más importancia a un teléfono celular que a un niño, a un hermano o a un papá”.

 

Como obispo siempre lo vemos activo. ¿A qué hora descansa?

“Siempre estoy ocupado, procuro hacer ejercicio, comer lo mejor posible, la comida limpia y sana, tercero busco descansar. En mi casa camino por lo menos una hora diaria y trato de dormir en la noche seis o siete horas”.

 

¿Para qué quisiera tener más tiempo?

“No necesito más tiempo, tener más tiempo significa más responsabilidad porque tiene uno que ocuparlo en algo, yo quisiera llevar mi ritmo y ver como mi persona responde y si mi persona empieza a tener achaques yo sencillamente disminuir el trabajo, pero no dar una impresión de que en lugar de servir, necesito que me sirvan”.

 

¿Tiene algún pasatiempo?

“Veo de vez en cuando en la televisión repaso los canales a ver si hay algo interesante o si no, todos los días me gusta leer”.

 

¿Ve las noticias?

“No porque son muy amarillistas ahorita los noticieros, lo van a uno ideologizando y quieren que uno vea las cosas como ellos las ven y la realidad es diferente. No hay que maquillar la realidad sino verla como es y no hay que tener una visión distorsionada de la realidad. En la televisión prefiero ver las carreras de Fórmula 1, porque es donde se ve la técnica y el avance en la automotriz”.

 

¿Qué hace cuando está fuera de sus labores como obispo?

“Me ocupo por mi mismo, porque a veces uno no tiene tiempo de ocuparse”.

 

¿Es malo olvidarse de uno mismo por servir a los demás?

“No  es malo porque si uno lo hace con sentido ahí se nutre uno pero hace falta nutrirse de manera más personal”.

 

Hoy en día hay muchos jóvenes alejados de la Iglesia, que manifiestan abiertamente no creer en Dios. ¿Cómo hacer para que uno de esos jóvenes se acerque y descubra al Señor?

“Hay que presentar hechos, testimonios, hay que hablar menos, hay que dar testimonio de un hecho, una obra, una acción”.

 

¿Cómo se da un testimonio real?

“Hay que ser auténtico en lo que uno es. Uno opta por una manera de ser pero contraponiéndose  con otra. Yo de manera personal soy alguien que quiero ser igual con todos y con todos me comporto igual”.

 

¿No tiene compromisos con nadie?

“Mi único compromiso es servirlos a todos, cuando se presenten y en la medida que yo puedo lucho por servirlos”.

 

Acaba de cumplir 73 años, ¿Presentará su renuncia cuando llegue a los 75?

“La presentaré al servicio en Obregón y ya el Santo Padre dice si la acepta o pide que me quede otro momento”.

 

¿Qué hará si le acepta la renuncia?

Si me dice que acepta la renuncia y nombra a alguien yo me voy tranquilo a donde me sienta bien, en Guanajuato puedo hacer todavía algo, aquí hay otras ventajas.

 

¿Tiene todavía proyectos sin terminar?

“Yo solo quiero poner a funcionar la Preparatoria, yo pensé en eso, creo que se va a hacer algo, será un signo y también quiero poner en marcha el centro de San Carlos”.

 

¿Cómo define en pocas palabras estos 45 años de Sacerdocio?

“Yo digo que con limitaciones,  ha sido un constante luchar por algo, yo siempre he luchado, no me he echado para atrás nunca, siempre he luchado por salir adelante. A veces me ha ido bien y otras no tan bien, pero hay que seguir luchando.

 

¿Algún mensaje para la gente de esta Diócesis”

“Que sigan luchando por ser auténticos, la gente aquí es luchona, la gente no se contenta con poco sino que lucha por más.

Yo creo que hay que seguirlo haciendo por el bien de la gente que nos rodea.

Redacción Tribuna

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