Cultura

Sierra de Álamos y Río Cuchujaqui: Donde el desierto, la selva y la historia se unen

A la riqueza histórica de más de tres siglos de Álamos, se añade un invaluable patrimonio natural que forma parte de su identidad

por Alejandra Alvarez Romero

Esta zona es la selva baja caducifolia más septentrional del planeta

Esta zona es la selva baja caducifolia más septentrional del planeta Fuente: Cortesía

Hermosillo, Sonora.- Con 570 especies de animales vertebrados, que representan más del 63 por ciento de la riqueza de la fauna de Sonora, la Sierra de Álamos-Río Cuchujaqui es parte del patrimonio natural y cultural de esta región.

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Esta riqueza natural se encuentra a solo aproximadamente 2 kilómetros de Álamos(Cortesía)

Esta riqueza natural se encuentra a solo aproximadamente 2 kilómetros de Álamos | Cortesía

La Sierra de Álamos - Río Cuchujaqui es un Área de Protección de Flora y Fauna (APFF)(Cortesía)

La Sierra de Álamos - Río Cuchujaqui es un Área de Protección de Flora y Fauna (APFF) | Cortesía

La zona es  también un Área de Importancia para la Conservación de las Aves (AICA)(Cortesía)

La zona es también un Área de Importancia para la Conservación de las Aves (AICA) | Cortesía

El monstruo de Gila, una de las especies protegidas que se encuentran en la Sierra de Álamos(Cortesía)

El monstruo de Gila, una de las especies protegidas que se encuentran en la Sierra de Álamos | Cortesía

Un distintivo particular de esta Área de Protección de Flora y Fauna (APFF), es que se encuentra a una distancia aproximada de 2 kilómetros de Álamos, único municipio de Sonora en contar con una declaratoria federal de Zona de Monumentos Históricos.

Es importante destacar que la vegetación circundante a esta zona es la selva baja caducifolia más septentrional (norteña) del planeta”, destacó la ecóloga Elvia Rojero Díaz, Directora del APFF Sierra de Álamos y Encargada del APFF Bavispe, de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).

Al colindar con los límites sureños del desierto sonorense y con las inmediaciones de la Sierra Madre Occidental, agregó, genera una mezcla interesante de elementos tropicales, y por esta situación esta APFF es uno de los sitios con mayor diversidad biológica y genética de Sonora. 

Más de 100 especies de flora y fauna incluidas en alguna categoría de protección en México, y más de mil 200 especies plantas que representan el 55 por ciento de las existentes en Sonora, son parte de la diversidad de la Sierra de Álamos-Río Cuchujuqui.

Estos datos adquieren mayor relevancia si consideramos que México se encuentra entre los primeros cinco países con megadiversidad biológico en el mundo”, destacó Rojero Díaz. 

De las 100 especies que están en peligro de desaparecer, 10 de ellas están en inminente peligro de extinción: el jaguar, ocelote, margay, guacamaya verde, y palma de la virgen, son algunas de estas. 

A estas cifras, se suma que 44 especies se incluyen en la categoría de amenazadas, destacando el monstruo de Gila, lagarto escorpión, perico frentiblanca, guayacán, palmilla y amapa. Y a su vez, 61 más se hallan en protección especial, como la palma blanca, codorniz pinta, garza blanca, varias especies de tortugas, víboras de cascabel y aguilillas. 

La riqueza natural cercana a la Zona de Monumentos Históricos de Álamos funciona como un corredor biológico, pues la ecologista de la Conanp explicó que constituye un refugio muy importante para distintas especies polonizadoras.

Entre ellas están los murciélagos, aves e insectos; contiene sitios de maternidad de especies de murciélagos nativos y migratorios; se reconoce como centro de origen de los ancestrales parientes del maíz”, comunicó.

Además, es Área de Importancia para la Conservación de las Aves (AICA), y presta una serie de bienes y servicios ambientales que permiten el desarrollo del turismo, la ganadería y el comercio, pero a pesar de esto, es innegable la existencia de amenazas de origen antropogénico, es decir resultado de la intervención del hombre. 

Esta APFF también cuenta con vestigios de estructuras de antiguas minas, como pilas, chimeneas y edificios, lo que a su vez retoma la identidad cultural de la región.

Es necesario propiciar la conservación de este rico patrimonio histórico, cultural y social en conjunto con el patrimonio natural contenido en el APFF para uso, goce y disfrute de las generaciones presentes y futuras”, concluyó. 

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