Nogales

Joaquín Gámez, los ojos que han visto esfumarse al turismo de Nogales

El fotógrafo asegura que en su tiempo logró sacar una familia de cuatro hijos adelante gracias al turismo

por Iván Rosas

Joaquín Gámez en su negocio

Joaquín Gámez en su negocio Fotógrafo: Adrián Muñoz

Nogales, Sonora.- Joaquín Gámez, con más de 30 años de fotografiar a turistas en el centro histórico de la ciudad, añora el Nogales de antaño, cuando la principal avenida se ‘llenaba’ de visitantes, principalmente de Estados Unidos.

Joaquín Gámez en su negocio

Joaquín Gámez en su negocio

Sentado en una silla metálica, el fotógrafo asegura que en su tiempo logró sacar una familia de cuatro hijos adelante, construir una casa debidamente amueblada y que ahora solamente logra ‘sacar’ de 100 a 150 pesos diarios.

“Bueno, a veces y en varios días no saco nada, pero bueno, cuando estuvo llena la Obregón de turistas pues me fue muy bien”, explicó, tras asegurar que Nogales está abandonado totalmente por el turismo.

Dijo desconocer el por qué el turismo se fue del centro histórico y comentó que cada día está peor, principalmente los domingos que ni una ‘alma’ se asoma e incluso los pobladores de Nogales no se aventura a pasear por la ciudad.

Prefiere la gente permanecer en sus casas o simplemente buscar los paseos rurales, pero acá en el centro nada se ve. No me desespero, porque lo poquito que salga pues me sirve”.

Informó que, en su lapso de trabajar esa esquina, calle Ochoa y Obregón, utiliza ya el tercer burro, en donde sienta a los turistas para imprimir la ‘foto instantánea’ y que se lleven un recuerdo de su visita a la ciudad.

Ya se murió mi primer burro que se llamaba ‘Lorenzo’, y luego utilicé el ‘Obama’ que ya también murió; Ahora tengo a este burrito nuevo, de apenas 5 años y espero que me aguante”.

Joaquín Gámez mencionó que su primer burro inspiró al escritor nogalense Oscar Monroy Rivera para hacer una historia, “que más bien, solo utilizó a ‘Lorenzo’ para estar él en su interior”, reconoció.

El fotógrafo tiene ‘competencia’ en las esquinas que forman la avenida Obregón con la calle Pierson, a una cuadra al sur de donde él se ubica, pero igual, tampoco tienen nada.

El de la derecha se gana la vida con la vendimia de cuadros y lava carros, mientras que el de la izquierda es ‘corredor de una casa de cambio y también lava carros”.

Comentó que él no tiene esa necesidad, porque en los tiempos ‘que fueron mejores’ logró mantener una familia y los hijos son gente adulta que se valen por sí mismos y tiene una buena casa, que solamente tiene que pagar sus servicios públicos.

A mis 64 años, pues permanezco aquí, porque antes ganaba aquí con los turistas y como todos me iba a tomar fotografías a las fiestas, que antes nos requerían, porque pues no había celulares ni cámaras como las de ahora”.

La realidad es que Nogales desde hace ya más de 10 años fue abandonado por el turismo, que prefiere buscar otros lugares para pasar sus días de esparcimientos e incluso las tiendas de curiosidades, tan famosas aquí, se ubicaron en Sierra Vista y en Amado, del vecino estado de Arizona.

Gámez sentenció que se necesita establecer un programa preventivo en los primeros cuadros de la ciudad para evitar el ‘pillaje’ y ofrecer seguridad a los turistas, principalmente que se quite la alerta que tiene el departamento de Seguridad de Estados Unidos.

Esta alerta coloca a Nogales como un lugar peligroso para visitar y pues mejor se quedan allá o se van a otros puntos de México a gastar sus dólares, mientras que aquí nos mantenemos con la esperanza que el Nogales de ayer regrese”.

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