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Clima frío, ‘salvador y verdugo’ de los cultivos del campo sonorense

Unos productores ven beneficios de rentabilidad con el gélido y otros temen por los daños que se puedan presentar en su producción agrícola

por Dayane Ariel Lagarda

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Los productores toman medidas para que sus siembras no sean afectadas

Ciudad Obregón, Sonora.- Las bajas temperaturas es un ‘arma de doble filo’ para la agricultura en la entidad, pues mientras los granos ocupan de horas frío para poder desarrollarse y tener buena rentabilidad, las hortalizas son susceptibles a este clima y se han llegado a perder hasta 50 hectáreas de cultivo.

El clima es uno de los principales factores que influyen en el establecimiento y desarrollo de los cultivos. El conocimiento y evaluación del clima es de vital importancia para el uso y manejo de los recursos naturales, así como para la planificación de actividades agropecuarias y forestales. Dentro de los elementos climáticos, las horas frío es un indicador que influye de manera directa en el desarrollo de los mismos.

De acuerdo con el Distrito de Riego del Río Yaqui (DRRY), para el cultivo de trigo las horas frío son necesarias, debido a que ayudan a que el cultivo crezca de buena manera lo que significa un buen rendimiento de este cereal. Humberto Borbón Valencia, director general del organismo, expresa que para que este grano deje positivos rendimientos se requieren cuando menos entre 500 y 600 horas frío.

Detalla que, por su posición geográfica, el estado de Sonora muestra un gradiente de sur a norte de condiciones extremas en temperatura y ocurrencia de precipitación, que lo caracteriza como seco y cálido en la mayor parte del año. La oscilación de la temperatura en los meses de otoño e invierno es de - 1º a 31ºC y de 20º a 42ºC durante los meses de verano, de manera que para su agricultura, la temperatura es el factor climatológico más relacionado con la productividad anual del trigo. De igual forma el maíz también requiere de horas frescas para su óptimo desarrollo.

Por otra parte, la temperatura juega un papel fundamental en la producción de hortalizas, pues la calidad de la cosecha está relacionada con la cantidad de calor que recibió un fruto durante su desarrollo. La Asociación de Productores de Hortalizas del Yaqui y Mayo (Aphym), explica que una hortaliza se desarrolla exitosamente cuando se cultiva dentro de un rango de temperatura ideal, que incluye grados mínimos, máximos y uno óptimo. Sin embargo, cuando baja la temperatura, la planta puede sufrir un episodio de estrés, el cual puede afectar la calidad del fruto que se quiere cosechar.

Detalla que el frío altera la membrana celular, pues esta se endurece, provocando que sea menos permeable e impida la entrada de agua y nutrientes, generando una reducción en la tasa metabólica, respiratoria y fotosintética. Es decir, se hace más lenta la absorción de agua y nutrientes, la asimilación de sustancias nitrogenadas y la síntesis de proteínas, así como la recepción de potasio y fósforo.

Renán Cruz, gerente de Aphym, señala que los cultivos más susceptibles son, la calabaza, sandía, melón, papa y pepino, hortalizas que se siembran mucho en el Valle del Yaqui.

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