Otorgan a Savín Medalla Bellas Artes

Savín no atina a decir cuándo empezó a gustarle la música. Y corrige: “Nací con la música”

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México, DF.- Francisco Savín, a punto de cumplir 18 años, observaba perplejo cómo sus maestros en la Facultad de Química, entusiasmados, elogiaban como un prodigio de la química y la física la bomba atómica apenas lanzada sobre Hiroshima y Nagasaki aquel agosto de 1945.

"Lo único que yo sentía es que aquello era una matazón. Era una bomba asesina. Eso me decidió a estudiar música", cuenta el director de orquesta y compositor, de 87 años.

Una decisión moral que lo llevó a la Facultad de Filosofía y Letras y a encontrarse con el filósofo Eduardo Nicol, uno de los maestros del exilio español. Aquellas clases eran, dice, como construir una sinfonía, por su emotividad y pasión. Y él, que lleva la enseñanza en las venas, se contagió de aquella pasión.

Alentado por los hermanos Maillé, sus compañeros en Filosofía, Savín escribió y estrenó una obra musical. Fue el pasaporte para que el compositor y promotor musical Luis Sandi le ofreciera irse a estudiar a Praga. Ni un segundo dudó en dejar su trabajo en una secundaria para niñas. Era 1957. Volvería a México, llamado por Luis Herrera de la Fuente para hacerse cargo de la subdirección de la Sinfónica Nacional.

Pero el sueldo no era mucho. Por las noches daba clases en una secundaria por el rumbo de La Merced y tenía hasta un par de boxeadores en el salón. Y de tan populares, hubo que mudar sus lecciones al auditorio de la escuela. Un día cayó por ahí un inspector de la SEP y le pidió acompañar en el piano el Himno Nacional. Savín se quedó paralizado. Nunca lo había ensayado con sus alumnos. Terminó en la oficina de Luis Sandi esperando una reprimenda.

Savín no atina a decir cuándo empezó a gustarle la música. Y corrige: “Nací con la música”. Aquel niñito, que apenas sabía hablar, pedía insistentemente ‘La pachoya’, que no era sino la Rapsodia de Liszt, el primer disco que escuchó. Gran placer le producía escuchar a su hermana al piano con los Arabescos de Debussy. Y, a los cuatro años, ya estaba sentado en el piano. Fue alumno de Nadia Stankovich y José F. Vásquez.

En su catálogo musical hay obras para orquesta y música de cámara. Pero el director de orquesta, acepta, terminó devorando al compositor. Ha dirigido más de 700 conciertos como director titular y huésped. Dirigió el concierto inaugural del Festival Internacional Cervantino en 1972. Apenas en 2014 renunció a la Orquesta del Conservatorio Nacional de Música. Se fue cuando sintió que perdía libertad para trabajar.

 

 

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