FAOT presenta ‘Las Partes Fragmentadas', en homenaje a Raquel Padilla defensora de los Yaquis

La doctora Raquel Padilla fue recordada en el marco del Festival Alfonso Ortiz Tirado 2020 con un homenaje póstumo realizado en el Museo Costumbrista

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Ciudad de México.- En el marco del Festival Alfonso Ortiz Tirado, se llevó a cabo la presentación del libro ‘Las Partes Fragmentadas, narrativas de la guerra y la deportación yaquis’ por la fallecida escritora, historiadora y activista por los derechos e los pueblos indígenas Raquel Padilla Ramos.

Durante la ceremonia se realizó también un emotivo homenaje póstumo a la autora, quien falleció el pasado 19 de julio del 2019 siendo víctima de feminicidio. Familiares y colegas de la investigadora se dieron cita en el Museo Costumbrista de Álamos, Sonora.
 

Primeramente, se recordó la labor de la escritora en el gremio cultural, resaltando valores como la generosidad y solidaridad eran  los signos característicos de su trabajo, al siempre velar por los otros de forma desinteresada. 

Todos los artistas, historiadores y comunidades la querían, por eso queremos rendirle este homenaje de forma alegre”, mencionó Mario Welfo Álvarez Beltrán.

“La particularidad de este trabajo es que recupera e interpreta la memoria que el pueblo yaqui conserva sobre su historia de resistencia en contra de la ocupación de su territorio tradicional.Es una historia que se transmitido de forma oral entre las familias yaquis y que ofrece una perspectiva histórica que no estaba presente en la historiografía sobre las confrontaciones del Estado Mexicano con le pueblo Yaqui”, agregó Angélica Reyes, quien habría presentado el libro de la autora por primera vez.

Posteriormente, Anabela Calderón (defensora del territorio yaqui) dirigió con la voz entrecortada y las manos temblorosas, sus recuerdos con la homenajeada, pues Carlón recordó con cariño, pero también profundo dolor, a su “amiga y maestra”, de quien aprendió cientos de historias acerca de su propia tribu, los Yaquis. “Como nosotros le decíamos, era una biblioteca andando... A los familiares les pido me perdonen por no verlos a los ojos, pero todavía me cuesta”, dijo, mientras sostenía una libreta donde decidió hilar su breve discurso, para mantener en orden sus sentimientos.

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