Cultura

Abigael Bohórquez fue un hombre valiente: El escritor dejó un gran legado con su poesía homoerótica

Este 28 de junio, Día del Orgullo LGBTQ+, entrevistamos al doctor en Letras, Gerardo Bustamante sobre la obra del escritor sonorense Abigael Bohórquez

por Gema Villela

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Abigael Bohórquez

Abigael Bohórquez

Ciudad de México.-Nacido en Caborca, Sonora, el poeta y dramaturgo Abigael Bohórquez, murió de un paro cardiaco en soledad y en la pobreza. A 25 años de su muerte, su obra se mantiene vigente y ha recobrado fuerza. Fue el primer homosexual que llevó a la poesía el erotismo y el amor entre personas del mismo sexo en México y el primero en hacer un poemario sobre VIH y SIDA.

De acuerdo con el doctor en Letras Gerardo Bustamante, quien se ocupa particularmente de los estudios sobre masculinidades emergentes y diversidades sexogenéricas en la literatura latinoamericana y cubana, la obra de Abigael no fue reconocida porque vivió la exclusión no solo de la sociedad por ser homosexual, sino por los círculos literarios de escritores y del movimiento de liberación sexual, tal vez por su clase social o por su sentido crítico.

En entrevista con TRIBUNA, Gerardo Bustamante, quien además hizo una antología poética llamada Los dulces nombres donde reúne textos de siete poemarios en los que el escritor sonorense canta al amor homosexual, nos habla de la obra y algunas anécdotas de Abigael.

Gerardo Bustamante, aparte de ser un estudioso de la literatura, es coleccionista de revistas. Compartió que fue así que leyó un poema de Abigael Bohórquez llamado Llanto por la muerte de un perro que se publicó en una revista de la Universidad de Veracruz de 1957 llamada La palabra y el hombre. Dice que le cautivó la forma tan humanista de hablar de un hecho que le puede suceder a cualquier persona, perder una mascota a causa de la crueldad de las personas.

Por lo que empezó a buscar más textos del poeta, pero se encontró con que no había mucha difusión de su obra. Al buscar más sobre Abigael, se dio cuenta de tres cosas: fue el primer escritor en llevar a la poesía el homoerotismo y el tema sobre el SIDA. Además, en su dramaturgia fue uno de los pioneros en México, junto con la escritora Elena Garro, en hacer teatro poético en los años 50, con su obra La madrugada del centauro.

De acuerdo a Gerardo, la primera obra en donde Abigael abordó su sexualidad fue en 1975 con Memoria en Milpa Alta, donde viene un texto que se llama Crónica de Emmanuel, donde dice Bustamante que hace una especie de ‘testamento’ para un joven, en el que le expresa su admiración, aunque sabe que en un futuro él se case y tenga hijos.

En los momentos en el que escribió esa obra Abigael se había mudado con su mamá a la Ciudad de México y vivió en Chalco y Milpa Alta. El artista Leopoldo Estrada le hizo ilustraciones para su obra y una no se publicó debido a la censura, en donde retrata al poeta Abigael observando a un joven bañándose. Gerardo tiene la ilustración en su colección.

Sin embargo, en Fe de bautismo de 1960, explica Bustamante, el escritor ya hablaba de ‘manera velada’ sobre su homosexualidad en el poema Madre ya he crecido. El biógrafo cuenta que Abigael se enamoró cuando estaba en primer año de secundaria de otro joven y le hizo una carta de amor, esa carta se convierte en un escándalo porque su profesor se la quita y le da lectura pública ante sus compañeros.

En esa etapa él vive algo de lo que ahora se llama homofobia. La madre, el hijo, tienen que salir de Caborca y se van a San Luis Río Colorado, después Abigael se va a Estados Unidos a terminar sus estudios”.

En 1976, publicó Digo lo que amo, donde Gerardo dice que aparecen poemas amorosos, también escatológicos y hace un homenaje a Oscar Wilde.

En los círculos de escritores, Abigael Bohórquez fue excluido, sobre todo en antologías de poesía mexicana que en aquel entonces impulsó el escritor Carlos Monsiváis,quien también se asumía homosexual. Monsiváis no lo incluyó en la antología de Poesía mexicana (1979).

Gerardo explica que eso posiblemente se debe a que Abigael era crítico de los escritores de izquierda que ocupaban puestos en el Gobierno y gozaban de ciertos privilegios, lo que “desencadenó la furia de Monsiváis” y lo excluyó de la literatura mexicana.

Los escritores se conocieron a través del escritor Carlos Eduardo Turón y sí convivieron.

Hay un texto muy importante, que hizola periodista Alejandra Olay a Monsiváis, cuando fue a Hermosillo a dar una conferencia sobre la democracia. El texto se llama ‘Monsiváis recupera la memoria’, ahí ella le pregunta cuál es el papel de Abigael Bohórquez en la literatura nacional. Y Carlos Monsiváis lo describe como un poeta retraído, apartado de los círculos literarios y que tuvo unos contactos con él. Eso es impreciso, ellos se conocieron y convivieron", explicó Bustamante.

Asimismo, fue excluido por los movimientos de liberación sexual, en los que también estaba presente Carlos Monsiváis.

Abigael tenía claro el papel del poeta y su compromiso en cuanto a su discurso enunciativo, en el contexto adverso del 68, las dictaduras en América Latina y el racismo de Estados Unidos. Su militancia política era de disidencia", dijo.

En 1992 metió a una convocatoria de la Organización Panamericana de la Salud, Conasida y la UNAM, su poemario Poesida, ganó y no le dieron le dieron el dinero, ni le publicaron el libro.

El estado de exclusión incluye a las instituciones, es inadmisible que no se haya respetado el resultado de la convocatoria. Yo creo que no supieron qué hacer porque era un libro fuerte, escandaloso para las buenas consciencias, el dolor de un poeta por los que murieron de SIDA", el experto aclaró que Abigael no contrajo VIH, como se ha dicho en algunas publicaciones sobre su vida y recomienda la lectura de su vasta obra.

 

Abigael Bohórquez

De su poemario Poesida (1992)

 

Duelo

Vengo a estarme de luto por aquellos
que han muerto a desabasto,
por los rútilos o famélicos,
procurando saciar su corazón o su hambre,
cayeron en la trampa
eran flores de arena, papirolas,
artificios de bubble gum, almas de azogue,
veletas de discotheque, aleteos, dispendio,
pero eran también un alma, una palabra,
un esqueleto de pan y sal,
con rincones amables
como el tuyo o el mío, compañero,
un pensamiento hermoso o ruin,
más cosa como nosotros,
hechos un haz de sangre todavía
entre el verdor y el agua de la vida.
Vengo a estarme de luto
por aquellos
que recibieron prematuramente
su funeral de escándalo,
su ración, su camastro, su obituario velado,
pero más por aquellos
que, desde que nacieron,
son confinados, etiquetados, muertos
en sus propios rediles,
herrados, engrillados a un escritorio oculto,
a un cubículo negro.
Ah, caravana de las carcajadas,
carne desamparada de la arcaica matanza,
paredón de la pública befa,
arrimaditos, amontonaditos
en el muro del asco.
Vengo a estarme de luto
porque puedo.
Porque si no lo digo
yo
poeta de mi hora y de mi tiempo
se me vendría abajo el alma, de vergüenza
por haberme callado.
Qué natalicio nuevo de la ausencia,
qué grave el sol
apenitas ayer abeja de oro,
qué viento de crueldad este domingo,
qué pena.
Pero está bien;
en este mundo todo está bien;
el hambre, la sequía, las moscas,
el appartheid, la guerra santa, el Sida,
mientras no se nos toque a Él;
Ese no cuenta,
simplemente está Allá,
loco de risa,
próspero de la muerte,
a gusto.

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