Cultura

Juan Esteban Matuz Somochi rompe estereotipos y promueve la cultura de la etnia Yaqui

El yoreme Juan Esteban Matuz confecciona vestidos de quince años y bodas con bordados típicos de su cultura

por Karla Gastelum

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Cajeme.-El bordado es una práctica que caracteriza a la etnia Yaqui y se transmite de generación en generación, generalmente entre las mujeres de la familia. En Tórim Río Yaqui, Sonora, Juan Esteban Matuz Somochi rompe paradigmas al adoptar esta parte de su cultura y desarrollarla como profesión.

Desde hace seis años, el artesano yoreme, se dedica al bordado de vestidos de novia, quinceañera, blusas y faldas tradicionales de su etnia.

En entrevista con TRIBUNA habló de su proceso y cómo se inició en el arte textil.

“Aprendí viendo bordar a una tía”, contó el miembro de la Tribu Yaqui, pero su amor por los tejidos nació al mismo tiempo que su hija y de inmediato comenzó a recibir comentarios positivos de su trabajo por lo que decidió prestar sus servicios.

Comencé a bordar para vestir a mi hija y que desde chiquita sepa en dónde están sus raíces. Que en algún futuro esté orgullosa de su cultura, sus usos y costumbres”, declaró Matuz.

Juan Esteban trabaja junto con su esposa Magdalena Medina Martínez
Juan Esteban trabaja bordando junto con su esposa Magdalena Medina

 

También contó que para iniciar un trabajo sigue seis pasos. El primero consiste en tener y entender el estilo de las flores, luego corta la tela según la forma del diseño y la talla del vestido o traje, después dibuja las flores en la tela para comenzar a bordar, finalmente se enfoca en mejorar los detalles del bordado y terminar de coser.

Los bordados son una característica de la Etnia Yaqui que simbolizan la alegría, la belleza, la flora y la fauna”, señaló.

Actualmente, Matuz se volvió tendencia en las redes sociales luego de que la foto de uno de sus trabajos comenzara a circular. Se trata de un vestido de novia decorado con flores, que según Juan, es el más caro que ha realizado desde que comenzó a bordar.

Lo que el artista del bordado disfruta más de su vocación es “ver que otras personas porten las prendas” que ha realizado.

El artesano dedica mucho tiempo a sus bordados, le toma alrededor de cinco meses para un solo vestido y aunque hasta el momento no cuenta con un perfil en redes sociales para mostrar sus diseños, Matuz espera próximamente ser más activo en el mundo virtual y seguir rompiendo esquemas.

 

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