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5 años de gobierno con un presidente lejano: AMLO olvidó su promesa de cercanía con la gente

Andrés Manuel López Obrador está a 10 meses de dejar el poder, y lo hace alejado de la gente, ajeno a la realidad y ausente en momentos de crisis; sobrepasado, el mandatario no soporta la idea de que se le critique

AMLO cumplió 5 años como presidente y más lejano que nunca de la genteCréditos: Internet
Escrito en MÉXICO el

Ciudad de México.- El 1 de julio de 2018, el Zócalo de la Ciudad de México era un hervidero; no solo no cabía un alma más, sino que el ruido era tal que era inexistente la posibilidad de entablar una conversación. Además, la expectativa mataba todo tedio.  Andrés Manuel López Obrador ganó las elecciones y celebró con decenas de miles de simpatizantes el haber consumado su más caro sueño: ser el titular del Ejecutivo. 

En aquel discurso nocturno, López Obrador ofreció encabezar un gobierno humanista, cercano, que buscara la justicia social y promoviera los principios progresistas. La esperanza era que el suyo fuese un sexenio que rompiera los estándares, que dejara claro que la distancia entre el presidente y el ciudadano se disminuiría drásticamente, con tal de alcanzar un ambiente más adecuado, donde el poder emanara de la sociedad y volviera a ella mediante acciones del Ejecutivo. 

Para demostrar que su palabra tenía fundamento, un día después de gana las elecciones, López Obrador decidió viajar a Veracruz en un vuelo comercial, algo que había hecho cientos de veces, pero nunca como presidente electo. Se hicieron virales los videos y fotografías que se tomó con los otros pasajeros, el tiempo que dedicó a escuchar a otros viajeros o a personal del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Para el mexicano promedio que un mandatario se presentara así de cercano era más que novedoso. 

Pero esta imagen poco a poco se fue difuminando. Con el paso de los meses y años, ante la pérdida de popularidad, el presidente cambió los aviones comerciales, las esperas en salas de abordar comunes, por aeronaves militares operadas en pistas solitarias y alejadas. También, el automóvil Jetta blanco que solía trasladarlo y que dijo sería su coche utilitario, terminó sustituido por Suburbanes del año, blindadas y de elevado costo, cuidadas con recelo por decenas de militares de un Estado Mayor Presidencial que también prometió cerrar, pero que sólo cambió de nombre. 

Al final de su sexenio, del que ayer se cumplieron 5 años naturales enteros, se ha relegado de la gente, a la que sigue mencionando en sus discursos, pero con la cual ya no se roza. Para Claudia Ramón, politóloga de la Universidad Panamericana, que esto ocurriese es normal, pues "el ejercicio de gobierno lo provoca, es normal, pero hay que destacar que el presidente no tenía considerado acabar así, es decir, mucho tiempo se sintió tan popular que veía muy lejos este desgaste", explica. 

De acuerdo con César Ramírez, consultor en política, el caso de López Obrador es especial porque "precisamente su fortaleza siempre ha residido en su popularidad entre la gente, que lo veía como a uno de los suyos, pero los errores y las decisiones siempre traen cargas negativas; ahora lo vemos que ya no aparece en lugares donde no puede controlar el contexto", comenta. 

(AMLO) Se ha ido aislando poco a poco, gustándole cada vez menos estar en entornos que no le garanticen seguridad y tranquilidad", señala Salvador Mora, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Sin enfrentar

"Ser candidato es una cosa, pues puedes tener ese perfil antisistema y usar palabras claves que emocionan a la gente, pero gobernar ya es diferente porque te van a exigir algo a lo que no estás acostumbrado: resultados", explica el analista Ramón Garza. Y guarda razón. En los momentos más aciagos del sexenio: el paso de Otis por Acapulco, la inundación en Tabasco, la explosión de Tlahuelilpan, Hidalgo, el desborde del Río Tula que provocó inundaciones trágicas, o las muchas masacres a lo largo y ancho del territorio, el presidente no ha querido estar frente al pueblo. 

 Cuando hay población que está expuesta, el presidente no asoma la cara para acercarse al conflicto y ofrecer una salida. Es un presidente que rehúye a la confrontación con el pueblo, porque sabe que ahí hay un alto costo", dijo Mora.

Lejano 

En los primeros años era común ver al presidente tomarse el tiempo de firmar, fotografiarse o hablar con la gente, pero esto es cada vez menos común. De hecho, incluso ha reconocido que ha evitado estar en ciertos lugares por temor a que se generen problemas. "¿Cómo voy a venir aquí para tomarme la foto?, ir a una colonia con unas botas que sé que no me van a cubrir y que me voy a mojar para ir a entregar una despensa y que me tomen una foto. A lo mejor los que nunca han hecho eso, pues tienen que mostrarlo", argumentaba ya desde 2020.  

Hace días, López Obrador se justificó en su distancia con los damnificados en Guerrero para no exponer la investidura presidencial, algo que anteriormente no le importaba: "No puedo exponerme, no es Andrés Manuel… pero no, soy el presidente de México, tengo que cuidar la investidura presidencial. No soy Andrés Manuel, soy el presidente y no puedo permitir que nadie me ningunee. O sea, prestarme, caer en una provocación, que eso es lo que quieren".

Fuente: Tribuna

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