Tennessee, Estados Unidos.- Christa Pike, la mujer de 50 años condenada a muerte en Tennessee, Estados Unidos, aseguró que vive con dolor constante y secuelas psicológicas un mes después de sobrevivir a una ejecución por inyección letal que salió mal el 30 de septiembre.

Pike recibió dos dosis de pentobarbital, fue hospitalizada en estado crítico y despertó el 6 de octubre, 6 días después, antes de ser devuelta a prisión.

Aunque el gobernador republicano Bill Lee ordenó una revisión independiente y suspendió otras ejecuciones, dijo esta semana que la sentencia de Pike seguirá siendo la misma, salvo que los tribunales determinen lo contrario.

¿Qué dijo Christa Pike?

En una declaración dictada a su equipo legal, Pike afirmó que desde aquella noche no ha dejado de sentir dolor. “Me duele el cuerpo. Me duelen los brazos. Me duelen las manos. Me duele la garganta. Todavía me cuesta hablar”, señaló. También dijo que el daño no es solo físico, sino mental y emocional.

Según su testimonio, desde que despertó en el hospital ha permanecido prácticamente aislada en el área médica de la prisión. Pike recordó además que ya había pasado 28 años en aislamiento mientras esperaba su ejecución.

La condenada también dijo estar “profundamente dolida por la incompetencia” que, a su juicio, llevó a esta situación. Añadió que sigue pensando en la familia de su víctima, Colleen Slemmer, una joven de 19 años asesinada en 1995.

 No sé por qué sobreviví. No sé qué viene después. Algunos días, encontrar esperanza es más difícil que otros”, agregó.

¿Qué falló en la inyección letal?

Los abogados de Pike sostienen que las dos dosis de pentobarbital probablemente no entraron correctamente en su torrente sanguíneo y se acumularon en sus brazos, lo que le habría provocado quemaduras y ampollas. Antes de la ejecución, la defensa había advertido que sus venas pequeñas y un diagnóstico de trombocitosis, un trastorno de coagulación, podían dificultar la colocación de las vías intravenosas.

En documentos judiciales, su abogado Randy Spivey afirmó que el equipo de ejecución tuvo problemas para colocar líneas intravenosas funcionales y expresó preocupación por la posibilidad de que una vena estuviera reventándose. Pike permaneció consciente durante buena parte del procedimiento y alcanzó a decir que sentía dolor y ardor en el brazo antes de perder el conocimiento.

La ejecución comenzó poco antes de las 19:30 horas (local) y una ambulancia llegó a la prisión aproximadamente 1 hora con 45 minutos después. Más tarde fue conectada a un respirador y, en algún momento, sus abogados dijeron que no esperaban que sobreviviera.

Otro dato que aumentó el escrutinio sobre el protocolo estatal fue una declaración de 2025 del alcalde Kenneth Nelson, difundida junto con documentos judiciales, en la que señaló que el equipo de ejecución no practica la inserción de vías intravenosas durante sus entrenamientos por instrucción del comisionado penitenciario.

Esa práctica sí formaba parte del protocolo anterior de Tennessee, pero ya no aparece en el nuevo esquema aplicado desde la reanudación de ejecuciones en mayo de 2025, tras un moratorio de tres años.

La respuesta del gobernador

Tras la fallida ejecución, Bill Lee ordenó suspender las ejecuciones en el estado y encargó una investigación independiente a un exfiscal federal. También se pospuso la otra inyección letal programada este año en Tennessee.

En medio de la crisis, Frank Strada, comisionado del Departamento Correccional de Tennessee, anunció su renuncia. De acuerdo con la vocera Dorinda Carter, su último día en el cargo será el 31 de octubre. La dependencia sostuvo que siguió el protocolo vigente, pero evitó comentar a detalle por el litigio en curso.

Los abogados de Pike buscan que su condena sea cambiada por cadena perpetua. Sin embargo, el gobernador dijo a la prensa que prevé que la sentencia se mantenga, a menos que los tribunales resuelvan otra cosa.

La pena de muerte en EU

Christa Pike iba a convertirse en la primera mujer ejecutada en más de 200 años en Tennessee. Fue sentenciada por torturar y asesinar en 1995, junto con su novio, a Colleen Slemmer, una compañera de clase de 19 años. Pike tenía entonces 18 años, lo que la convirtió en una de las mujeres más jóvenes condenadas a muerte en Estados Unidos. La madre de Slemmer viajó desde Florida para presenciar la ejecución.

El caso volvió a poner atención sobre la aplicación de la pena capital en el país. En lo que va del año se han realizado 32 ejecuciones en seis estados del sur, todas por inyección letal. La pena de muerte ha sido abolida en 23 de los 50 estados de Estados Unidos, mientras que California, Oregon y Pensilvania mantienen suspensión temporal.

Fuente: Tribuna del Yaqui