Obregón

Ser maestro de educación especial en Cajeme, una labor de mucho amor

La formación académica de los menores con discapacidad requiere más que libros, es un trabajo de mucha dedicación en el que se brinda atención también a los padres de familia

por Redacción Tribuna

Los maestros trabajan con material didáctico(Cortesía)

Los maestros trabajan con material didáctico | Cortesía

Ciudad Obregón, Sonora.- Para ser maestro se requiere de vocación, pero para quienes lo son de educación especial necesitan de mucha paciencia, amor y empatía, ya que se convierten en una red de apoyo para los niños con discapacidad.

Episodios violentos, crisis de ansiedad e incluso asearlos al momento de ir al baño son algunas de las tareas que realizan los docentes además de la formación académica de los estudiantes.

Para muchos padres que atraviesan por esta situación los maestros de sus hijos se vuelven aliados que día con día los ayudan a comprender el padecimiento que los pequeños tienen y como enfrentarlo.

Para Martín Soto Romero, maestro de educación especial desde hace 20 años, su profesión requiere de mucho amor y dedicación, pues cada uno de sus alumnos necesita de un apoyo particular para que desarrollen su aprendizaje.

Expresa que se ocupa tener mucha dedicación, ya que para muchos maestros regulares es difícil acercarse a trabajar con los niños especiales por el tiempo y dedicación que implica, ya que a diferencia de la planeación general que se realiza para un grupo de quinto, el de educación especial debe englobar las características de cada uno de sus alumnos.

Martín diariamente se topa con historias y casos difíciles, sin embargo, hasta el momento lo que más lo ha marcado es ver la forma en que los padres y madres de familia se destrozan emocionalmente al no entender y afrontar la problemática que tienen sus hijos, ya que algunos no aceptan que los menores presentan alguna discapacidad y requieren ser tratados de manera específica. 

Invito a estos papás para que reciban apoyo, investiguen la problemática de sus hijos, los niños con discapacidad son normales, caminan, andan, deambulan, son felices a su manera y son especiales porque te llegan al corazón” menciona el profesor.

Cada menor debe tener atención para darles una mejor educación de acuerdo a sus necesidades especiales, menciona Melina Cázares, docente de educación especial.

Durante sus años como maestra, la situación a la que se enfrentan los pequeños que presentan autismo son de las más difíciles, ya que no hay suficiente información sobre su condición, lo que para algunos padres de familia y trabajadores de la educación es complicado de sobrellevar.

Tenemos que estar muy al pendiente de nuestros alumnos porque algunos tienen parálisis cerebral, síndrome de Down o discapacidad motriz” comenta Melina.

Expresa que para esta profesión se requiere mucha vocación, paciencia y amor, ya que como maestro el amar tu trabajo es indispensable.

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