Opinión

+ Las verdades atrás de la revocación de mandato+ Saca la casta el Maloro; sus detractores no están en Morena sino en el PRI mismo

Columna de Hierro

por Sergio Ibarra

De las muchas opiniones que se han dejado escuchar en relación a la Reforma Constitucional que acaba de aprobarse y que da lugar a la revocación de mandato para diputados y el propio presidente de la República, me quedo con la que acaba de emitir el político Pablo Gómez.

Y así lo explica con manzanitas para aquellos que con ‘temor’, ven en la tal disposición, la posible reelección del presidente López Obrador.

Me atrevería a decir que con la explicación de don Pablo, –fundador del PRD y legislador por Morena– y el compromiso que acaba de hacer ante la nación López Obrador de que no permanecerá en el cargo más allá del 2024 que concluye su mandato las aguas habrán de tomar su cauce en relación a tales miedos.

Dice don Pablo, por ejemplo, con toda la razón del mundo que en México si bien nunca ha existido un sistema de revocación de mandato de carácter popular, si existen normas para remover presidente de la República, gobernadores y alcaldes.

Lo que ahora se busca, precisa es que la decisión radique en la ciudadanía.

¿A qué se refiere cuando dice que existen normas para remover tanto a presidentes como gobernadores y alcaldes, y que ahora lo que se busca es que la decisión radique en la ciudadanía?

De lo más sencillo:

Se le pide al Congreso, –en el caso de gobernadores y alcaldes– que inicie un juicio de procedencia en contra de cualquiera de estas autoridades y en cuestión de días, ya lo ‘removieron’.

Aquí el caso es que quien lo puso, o sea, la ciudadanía es la que menos injerencia tuvo en el llamado juicio de procedencia.

Bastó la orden del jefe del Ejecutivo Federal en turno para que la cabeza del gobernador ruede por los suelos.

La República entera está llena de estos casos:

De los más recientes, Guerrero, Chihuahua y Sonora, vieron cómo bajo la voluntad del Ejecutivo Federal, los poderes de sus respectivos gobernadores se esfumaron en cuestión de horas y no hubo, ni por asomo, la más leve injerencia de la plebe en estos actos.

De ahí que está más que justificado cuando dice que ahora lo que se busca es que la decisión radique en la ciudadanía.

Por lo que hace a la propuesta de que el presidente de la República pueda ser removido y que la votación se haga hacia la mitad de su periodo, el mismo día de la elección de diputados federales, se debe a que tan importante decisión coincida con el cambio de Poder Legislativo.

En pocas palabras que involucre a todo el poder político.

Y va al ejemplo:

“Supongamos que el cargo de presidente es revocado, de seguro que se produciría, al mismo tiempo, una nueva mayoría en la Cámara de Diputados y, con ello, una situación especial en esa asamblea constitucional llamada Colegio Electoral (ambas cámaras del Congreso con un quórum legal de dos tercios), en la que se tendría que elegir al nuevo mandatario, en un plazo de 60 días de interinato, cuando ya hayan llegado a San Lázaro los nuevos diputados. Así se integraría un nuevo Gobierno con otro u otros partidos, en función del voto popular. Un cambio político completo a medio sexenio, pero de forma democrática”.

De esta manera, agrega el diputado, la revocación no se limita solo a remover una persona, es decir, al entonces presidente, sino a cambiar de fuerza gobernante.

Y tampoco yerra cuando afirma que el procedimiento de revocación del mandato presidencial, cuando se liga a la elección legislativa, es un instrumento democrático mucho más trascendente que aquel que se produce aislado.

Por lo que hace al temor de la oposición, PRI y PAN de que la tal revocación sea un instrumento a favor de López Obrador y Morena para perpetuarse en el cargo, Gómez Álvarez hace hincapié en lo siguiente:

“Por otro lado, la hipótesis de que un próximo proceso de revocación del mandato de López Obrador, el mismo día de la elección de Cámara de Diputados, llevaría al partido de este a un gran triunfo electoral, mayor que el de 2018, de seguro se origina en el cálculo de que siempre le irá mejor al actual presidente. El problema consiste, sin embargo, en que tal planteamiento procede de las oposiciones”.

Y agrega, en conclusión:

“Además, ya se ha visto que los candidatos triunfadores, por lo regular, obtienen más votos que los partidos que los postulan. De seguro también ocurriría eso mismo en un procedimiento revocatorio”.

Por lo pronto y en tanto protestas de la oposición van y vienen, la Cámara de Diputados aprobó en lo general, con 328 votos a favor, 153 en contra y dos abstenciones el dictamen de reforma constitucional en materia de revocación de mandato y consulta popular.

FIERRITOS EN LA LUMBRE… Ahora lo que faltaba. Resulta que los principales detractores del Maloro Acosta Gutiérrez, el expresidente municipal de Hermosillo y segundo en la fórmula perdedora al Senado con Sylvana Beltrones, no están en Morena ni en el equipo de la actual alcaldesa de Hermosillo, Célida López Cárdenas, sino en el PRI mismo, aquellos que, metidos a empresarios, según sus propias palabras, perdieron la licitación del alumbrado público de la capital naranjera.

Y va más allá el Maloro cuando señala a Fernando Heras Portillo de haberlo amenazado y por tanto, desde ahora, lo responsabiliza de cuánto pudiera pasarle a él y a su familia.

No se vayan que esto apenas empieza.

Sugerencias y comentarios: preiereditores@hotmail.com

Comentarios