Opinión

+ Sigue de amor la llama entre López Obrador y los mexicanos que lo llevaron al triunfo según encuestas + En Sonora, hay Claudia para rato; fin a la especulación de que iba como candidata a la Secretaría General con Narro

Columna de Hierro

por Sergio Ibarra

De no haber conocido a mi raza de bronce, sobre todo a aquellos que en forma directa o indirectamente estuvieron involucrados en la pasada campaña presidencial, ora a través de un partido, ora, agazapados como la gran mayoría de los hombres del capital que aportaron grandes bolsas a la campaña dirigida en contra del ahora presidente de la República, empezaría yo estos apuntes, con una sola pregunta, para dar respuesta al fenómeno López Obrador:

¿De qué está hecho este hombre que ni los miles de millones de pesos que aportó la iniciativa privada a la campaña de desprestigio utilizada por el sistema político, dígase, PRI-PAN, pudieron evitar lo inevitable?

Es decir, que el hombre llegara a la Presidencia de la República.

Pero, el reportero conoce a su gente.

Lo que no se imaginan esos mismos que se siguen preguntando ¿qué pasa con el fenómeno López Obrador y que, llegado a los cien días de Gobierno, su luna de miel para con los mexicanos sigue tan campante como desde el primer día que estuvo en el Zócalo para agradecer con kilométrico mensaje el apoyo de los más de 30 millones de votos que lo llevaron a la cima del poder?

Lo que no se imaginan es que la única razón que ayer lo llevó al triunfo y ahora no solo lo mantiene en las preferencias del mexicano sino que hace que suba un punto su popularidad cada semana –a tal grado que según Mitofsky y Reforma, lo ubican con un nivel de aceptación por arriba del 70 por ciento– es que no hay que darle muchos brincos al asunto estando el suelo tan parejo.

El llamado fenómeno que no es tal, se llama hartazgo y la infinidad de cuentas pendientes y por pagar que dejó uno de los peores gobiernos que hayan pasado por Palacio Nacional y Los Pinos, encabezado por Enrique Peña Nieto.

Ah, y algo más, para aquellos que les ataca la muina a la hora de escuchar de la altísima popularidad del mandatario, un dato más que revelan los encuestadores los mejores, según los presentó Loret de Mola en su programa —es que, el nivel de aceptación de López Obrador va de la mano de dos cosas:

Entre más ataque reciba de sus detractores y cuando este insiste, con hechos como hasta ahora, en acabar con los hechos de corrupción.

Lo anterior quiere decir, si de la víspera se saca el día, es que ahora que acaba de darse a conocer la campaña con todos los tintes de complot que el Gobierno de Peña Nieto y un fuerte grupo de hombres de empresa enderezaron en contra del ahora primer mandatario,–en la que menudearon todo tipo artimañas entre memes y declaraciones a modo por parte de políticos e intelectuales que veían como el “fenómeno AMLO” se les venía encima–, que la popularidad de este se irá por arriba del 80 por ciento.

De acuerdo a estas casas encuestadoras, el referido fenómeno Peje, supera en mucho los niveles alcanzados por algunos mandatarios alrededor del mundo y ni qué decir de casos locales como el de Fox cuya luna de miel con los electores resultó más efímero que sus amores con doña Marta; lo mismo ocurrió con Calderón cuyo triunfo sobre López Obrador siempre estuvo en duda y superando en 3 a 1 el caso de Peña Nieto, cuya luna de miel entre este y sus electores de Money Card, no duró ni la víspera.

Y si a esto le agregamos la llamada “Operación Berlín”, conjura anti Andrés Manuel López Obrador en donde se revelan con pelos y señales la campaña instrumentada en la que hubo de todo; miles de troles pagados con dinero del Estado y de la iniciativa privada que ahora están por enfrentar la justicia por lavado de dinero y otras linduras, ya nos imaginamos cómo terminarán los niveles de aceptación del tabasqueño.

Según Mitofsky y Reforma, ambas coinciden en que la opinión pública no es aleatoria, es decir, no es cuestión de suerte, ésta se basa más en hechos y realidades, y hace mucho dejó de creer en las campañas de miedo dirigidas desde algunos medios de comunicación y algunas oficinas gubernamentales.

De ahí que, campañas como el desabasto de gasolinas y la supuesta estrategia fallida en contra del huachicoleo, no solo no permearon entre el respetable sino que dieron su respaldo absoluto al nuevo régimen con lo que aprueba el cambio prometido en campaña.

Por lo que hace a las reformas que dan lugar a la Guardia Nacional, que fue aprobada apenas ayer por el Congreso y que entrará en vigor en unos días más, con todo y lo que se dijo en su contra, contó con el apoyo del 82 por ciento de los mexicanos.

¿Alguna duda?

FIERRITOS EN LA LUMBRE… Pues dijo mi amá que siempre no y según sus propias declaraciones, todo hace indicar que Claudia Artemisa Pavlovich Arellano hará huesos viejos como gobernadora del Estado.

Su frase, me quedo en el cargo hasta el último día de mi mandato como gobernadora, echó por tierra todo tipo de especulaciones de que se iba como candidata al cargo de secretaria general del PRI nacional al lado de José Narro, uno de los más fuertes aspirantes a dirigir al fiambre en que está convertido ahora el expartidazo.

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