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+Presa Los Pilares sin presupuesto +Organizan paro nacional escolar

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La construcción de la presa Los Pilares (o Bicentenario) atraviesa actualmente por dificultades. Estas son de carácter económico. Los problemas hacen ver tal anchura que incluso está en riesgo la terminación de la obra. Originalmente se había dicho que en 2017 los trabajos respectivos llegarían a su fin.

Sin embargo, en estos momentos parecería imposible cumplir esa meta. Estimaciones de carácter oficial señalan que el ritmo de labores en la hechura de Los Pilares se ha reducido sensiblemente. ¿Motivo? Uno muy simple o demoledor: falta de presupuesto. Por ello, a la empresa constructora se le adeudan alrededor de 240 millones de pesos. Un dineral.

A pesar de estas circunstancias, según puso de manifiesto el reportero de TRIBUNA DEL MAYO, Martín Roberto Vega Encinas, la obra de la presa Los Pilares tiene un adelanto de 43 por ciento, resultado de la aplicación de 600 millones de pesos. Precisamente a lo largo de este año se le han destinado recursos por 220 millones de pesos.

El problema es que de todas maneras hacen falta haberes económicos para que el proyecto de esta presa en su visión de conjunto llegue a buen término. La presunción, fundada en hechos, es que resultará muy difícil que se alcance ese resultado. A como se pusieron las cosas al respecto, debe ser casi imposible que la igualmente llamada presa Bicentenario se convierta en la realidad esperada en el sur del estado.

Varios factores terminaron por sumarse para ofrecer esta incertidumbre o plena certeza de que Los Pilares se ha convertido en un proyecto fallido, por la simple y sencilla razón de que nunca se estuvo a la mano (ni la posibilidad de obtenerlo) el mucho dinero requerido por una obra de esa naturaleza. En algún tramo del gobierno pasado se asumió hacer una presa para salir al paso de inundaciones que suelen castigar a la población del Valle del Mayo. Por supuesto que también se le adjudicaron, como tenía que ser, finalidades para ayudar a la productividad agrícola regional.

Sin duda, el proyecto fue bueno desde su concepción. Lo malo es que pronto se expandió una cierta ligereza o frivolidad en el propósito de llevarlo a cabo, particularmente en lo que tuvo que ver con los dineros que se le asignarían y los tiempos en que se aplicarían. Hoy se advierte con toda nitidez que las presunciones sobre la poca fortaleza del proyecto siempre estuvieron fundadas.

Una presa es una presa, y si bien rápidamente quedó en claro que la de Los Pilares no tendría las gigantescas dimensiones que son comunes en esta clase de obras (dimensiones que no tenían por qué encajar con los objetivos originales del proyecto), quedó también en evidencia de todas maneras que se batallaría para avanzar en la concreción de los trabajos. Finalmente así terminó por ocurrir, en tanto que la idea de la presa en mención nació con mala perspectiva por razones de muy diversa índole. Pero sean cuales hayan sido éstas, finalmente se ha comprobado la sospecha más o menos extendida de que la presa Los Pilares no sería de fácil o pronta realización.

Eso es lo lamentable. Lo resulta también, dicho sea en otro contexto, el paro nacional de labores al que ha convocado para este lunes durante 24 horas la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. Se trata de una forma más de rechazar la vigencia de la reforma educativa. Un paro nacional escolar por un día es una medida significativa.

Pero en la CNTE no dan ni piden tregua. Aunque, dicho sea con franqueza, sí resienten el tono o las especificaciones que en lo esencial distinguen la reforma en que se empeñó el actual gobierno para transformar el ámbito educativo. Para ser francos, hay que decir que ese propósito gubernamental no ha terminado de calar en el ánimo de buena parte de los maestros, sean éstos de la filiación sindical que sean (CNTE o SNTE).

Como bien se sabe, lo menos que se dice de la dichosa reforma educativa de que se habla, es que su fin apunta más bien a propósitos laborales que escolares. De allí se parte para fundamentar un rosario de objeciones que llegan al extremo de plantear que se requieren secretarios de Educación Pública con experiencia. La alusión no puede ser más directa para el actual titular de la SEP, Aurelio Nuño Mayer, quien ciertamente antes de llegar a ese cargo no había tenido mayor experiencia en el ramo de trabajo que se le encargó.

En estas circunstancias, Nuño Mayer enfrentará el primero y más serio de sus compromisos en la SEP con el anunciado paro nacional de maestros. Este es un aviso que todavía está por concretarse en todos sus alcances, es decir, que a la hora de la hora cubra todo el país. Si ocurre así, en aquella dependencia también anunciaron ya las medidas que tendrán que aplicarse.

Nuño Mayer las explicó de la siguiente manera: “Lo he dicho muchas veces: maestro que falte de manera injustificada se le descontará el día como marca la ley; maestro que acumule más de tres faltas de manera injustificada en un mismo mes, será despedido. Vamos a implementar la ley, punto. De eso, no tengan duda”.

Veamos, entonces, en qué o cómo termina esta trama que en la primera de sus instancias se advierte conflictiva. Es claro que la CNTE busca volver por sus fueros. Aunque falta que se lo permitan en la SEP.

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