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CTM Cajeme: habrá Congreso este sábado pero no se ha logrado la unidad deseada

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DICEN LOS QUE HAN ESTADO cerca de ella, que “entre los intelectuales mexicanos vivos no hay nadie más querido que Elena Poniatowska Amor”.

Yo coincido con este axioma.

En efecto: es una mujer que irradia inocencia a simple vista pero que tiene una perspicacia extraordinaria que la ha hecho ser quizás la mejor entrevistadora en este país.

Y lo es en uno de los métodos más aclamados y reconocidos: el de la entrevista de perfil.

Es decir, la que estudia el perfil del entrevistado, su casa, sus hijos, su esposa, sus padres, sus abuelos, sus gustos.

Así describe ella este método de entrevista.

El otro método es el de noticia.

Se hace la pregunta y el entrevistado contesta “sí o no”, apunta Poniatowska, en una conversación-entrevista para el libro El Intelectual Mexicano: una especie en extinción.

La entrevistadora ejemplifica la popularidad de Elena Poniatowska: “Si caminar una cuadra toma normalmente cinco minutos, acompañado por ella toma veinte por la cantidad de gente que la detiene para tomarse fotografías y pedirle autógrafos”.

Se le pregunta a qué atribuye tal popularidad y ella responde, con esa sonrisa que parece inocente: “por chaparrita”.

Decía que muchos han dicho de ella que encierra un curioso misterio.

Pues sí: al verla, incluso, al escucharla, se tiene la impresión que es una mujercita muy tímida, muy candorosa y que su perfil es el de la mujer hecha para tener hijos y ser devota del marido.

Pero ella no se define así.

De hecho, su biografía personal la pinta de cuerpo entero: feminista en activo, defensora de los estudiantes de 1968, cronista de la tragedia en Tlatelolco aquel 2 de octubre, narradora del sismo de 1985, y defensora y promotora de la causa de ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR.

Esto último, acaso el único defecto que algunos descubren en esta mujer de excepción.

Elena Poniatowska no se acepta a sí misma como intelectual, pero lo es.

Prefiere que la describan como periodista.

Es una mujer de letras, más que universitaria, su cultura está en su memoria privilegiada, arrancada a los libros que ha leído a lo largo de muchas décadas.

Es creadora y es periodista y esto confunde a muchos. Creen que su trabajo “difumina las fronteras entre el quehacer periodístico y el literario”.

¿Puede un narrador literario ser un periodista técnicamente eficaz?

A mi juicio, Elena Poniatowska demuestra que sí se puede. Como lo demostró GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ, que antes que escritor fue periodista.

Y dije que ella es, tal vez, la mejor entrevistadora de México.

Pero también es cronista, es reportera y es ensayista.

Si no, ¿qué otra cosa puede ser La Noche de Tlatelolco y nada, nadie: las voces del temblor? La primera, escrita en 1971 sobre lo ocurrido el 2 de octubre en Tlatelolco, y la segunda publicada en 1988, donde hace un relato sobre lo que ella vio y vivió durante y después del terremoto de 1985.

Escritora y periodista. ¿Hay fronteras entre una cosa y la otra?

Su humorismo es más europeo que mexicano y esto resulta evidente cuando ejemplifica sobre una entrevista noticia a un político.

Textual: “Pero para las entrevistas de noticias tú nada más le pones un micrófono en la boca al entrevistado, porque lo que quieres es una noticia. ‘¿Está usted de acuerdo con que se mate a niños en Cuajimalpa?’ entonces te dicen ‘sí’ o ‘no’ y esa es la noticia. Escribes después: ‘El Senador Marrano dijo que le gustaba mucho que mataran niños en Cuajimalpa´”.

Elena Poniatowska se inició en el periodismo a los 18 años. No tenía la menor idea de lo que era hacer una entrevista. Simplemente la aceptaron en el Excelsior, sin pedirle estudios—que no los tenía universitarios, solo monjiles—y ahí se hizo de un nombre porque resultó muy buena para las entrevistas.

Cuenta que le gustaba leer la columna de ANA CECILIA TREVIÑO, Bambi, pero que finalmente se fue de ese periódico porque Bambi se puso celosa de su trabajo.

Se fue al Novedades, donde conoció y de ellos se hizo muy amiga, a CARLOS FUENTES, a OCTAVIO PAZ, a JOSÉ EMILIO PACHECO, CARLOS MONSIVÁIS, y a muchos otros.

DE JULIO ERNESTO TESSIER, hace una descripción devastadora. Me permito textualizar de nuevo:

“Julio Ernesto Tessier inició un periodismo con el que se enriquecían los reporteros y los periodista, porque daban sablazos aquí y allá. Cuando los políticos no querían aparecer, les pagaban para que guardaran silencio. Esto cambió a partir de (Julio) Scherer asumió la Dirección de Excelsior; esa práctica se eliminó”.

En cambio, fue respetuosa de CARLOS DENEGRI, a quien recuerda como un incansable reportero que escribía planas y planas en Excelsior.

Evoca a los campeones de la adulación y la zalamería—doña CUQUITA AMADO DE ARAIZA me va a regañar diciéndome que adulación y zalamero son la misma cosa, lo tengo por seguro, ya verá—; AGUSTÍN BARRIOS GÓMEZ, con su celebrada columna “Ensalada Popof”, en Novedades y después en El Heraldo de México; El Duque de Otranto, y Rutas de Pasiones, de ROSARIO SANSORES.

Poniatowska nació en Francia, hija de francés, de origen polaco, con ascendientes rusos, de madre mexicana que por cierto se había olvidado que lo era, hasta que la Segunda Guerra Mundial los hizo mudarse a México.

Esto ocurrió en 1942. Elena tenía 10 años y confiesa que “no sabía ni jota de español”.

Pero, bueno, ¿a dónde quiero parar con esto?

Pues como ya lo he dicho aquí mismo en días anteriores: Elena Poniatowska estará hoy en Ciudad Obregón. En su honor, la Universidad Tecnológica del Sur de Sonora le impondrá su nombre a la Biblioteca de esa casa de estudios.

Además, se le hará un reconocimiento por su trayectoria, por su obra literaria y por todo lo que es ella.

La ceremonia está anunciada para iniciar a las 10:00 horas en la biblioteca de la UTS, por la Norman Borlaug al sur.

¿Allá nos vemos?

Así lo espero.

En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ

DÉJEME DECIRLO: DESDE ALGÚN LUGAR de la sierra entre Imuris y Cananea, me llamó ayer a media tarde el dirigente estatal de la CTM, JAVIER VILLAREAL GÁMEZ…

Me explicó que se había llegado a un acuerdo entre las partes en la CTM de Cajeme, y que habría una planilla de unidad en la que todos estarían representados, y que así se presentaría en el Congreso a celebrarse este sábado en el teatro del Itson…

Me precisó que FERNANDO MILLÁN encabezaría la planilla, y bueno, que finalmente todo estaba planchadito y adelante, incluido JAIME GÁMEZ GÓMEZ, líder del poderoso Sindicato de ACOSA…

Después de esta conversación telefónica con Javier Villareal, recordé que días antes—tal vez una semana—observé casualmente en el restaurant del Padre, en Ciudad Obregón, a Fernando Millán y  a Jaime Gámez, platicando en una mesa, muy apartada, y, cuando me acerqué a saludarlos, me comentaron que el diálogo iba muy adelantado…

Con este antecedente, no tenía por qué dudar de lo que Javier Villareal me dijo por teléfono…

Cuando llegué a mi refugio de trabajo, recibí una llamada del Asesor Jurídico del Sindicato de ACOSA, quien me informó que en esos momentos se dirigían a la redacción de los periódicos locales para hacer pública su inconformidad con la decisión tomada por Villareal y su gente…

En concreto: no se logró la tan ansiada planilla de unidad pues sindicatos muy numerosos se oponen al Congreso de este sábado venidero…qué lástima, de veras…

Al costo, caro lector…Al costo…

¡EUREKA! DEBO ADMITIR que lo estaba esperando. Y por fin, el alcalde de Cajeme FAUSTINO FÉLIX CHÁVEZ, lo anunció públicamente: podrían “subir” a Cabildo la propuesta para que en lo sucesivo las calles que se construyan sean de concreto hidráulico…

Espléndida noticia, pues los obregonenses ya sabemos lo que pasa con las lluvias torrenciales al pavimento con asfalto…

Puede ser un poco o un mucho más costoso el pavimento con concreto hidráulico, pero a largo plazo todos salen ganando: ganan los ciudadanos porque no se generan baches con las lluvias; ganan las autoridades municipales porque no tienen que pasar las de Caín cada vez que hay exceso de actividad pluvial, y ganan los automovilistas porque se ahorran gastos en mecánicos y en refacciones…Bien, bien…

Es todo.

Le abrazo.

mrivas@tribuna.com.mx

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