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GUILLERMO SOBERÓN: MÉDICO, RECTOR Y ADMINISTRADOR

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El libro de Guillermo Soberón ‘El Médico, el Rector’, en coedición del Fondo de Cultura y la UNAM, es de palpitante actualidad. Son destinatarios de la valiosa obra universitarios y lectores interesados en los destinos de la educación, particularmente de la formación integral de profesionales y ciudadanos libres y responsables, con vocación innovadora y creativa.

 

Es memoria documental, la de uno de los personajes ilustres de México, cuya obra cubre la mitad del siglo XX y trasciende a nuestra centuria, permeando valores educativos en estas dos primeras décadas del siglo XXI.

Como profesional de la Medicina, Guillermo Soberón es recordado por su desempeño en la docencia y la investigación en la UNAM, el Instituto de Nutrición, la Secretaría de Salud y la Fundación Mexicana para la Salud.

Su labor como académico, refundador de la UNAM (su casa de estudios), es objeto de reflexión y análisis, de ponderada valoración a la luz de sucesos de trascendencia nacional y sucesos al interior de la institución.

El precitado libro, a juicio de los editores, es evocación y testamento. En sus páginas palpitan recuerdos afectivos: familiares, amistosos y de índole social.

El acento es eminentemente autobiográfico en el sentido del pensador inglés, R.G.Collingwood, para quien el género autobiográfico consiste en relatar, describir o reseñar aquello que es el leiv motiv de alguien: lo que ha hecho y hace, su actividad más relevante y distintiva.

El Proemio a su ejercicio de rector de la UNAM, es de Diego Valadés, abogado general de la institución en aquellos arduos momentos. Se trata de un instructivo y brillante recuento de hechos, cuyo sentido podría iluminar el presente en más de una vertiente.

Para citar algunas ahí está la elección de rector que, como a inicios de la ya lejana década de los años sesenta se plantea decisiva no sólo para la máxima casa de estudios sino para los centros de enseñanza superior en el País.

Asimismo, en los actuales preámbulos de la reforma electoral en ciernes, del deslinde entre lo laboral y lo docente en los centros educativos adscritos a la SEP, lo ocurrido entonces tiene el alcance de ejemplo a proseguir en cuanto precedente digno de tomar en cuenta a fin de plantear y resolver la candente problemática de nuestros días.

Aquí cabe transcribir las ideas sobre el tema por parte de quien fue considerado por el propio ex rector, en varias ocasiones, el abogado e investigador, como candidato idóneo, una de las más distinguidas cartas para asumir la rectoría de la Universidad.

“El periodo rectoral de Guillermo Soberón, escribe, tuvo repercusiones en el sistema universitario nacional porque se produjo en un momento en el que la crisis de la educación superior afectaba a la juventud de todo el País. Las circunstancias imperantes también tenían efectos nocivos para la investigación y para las actividades culturales”.

Los años que van de 1973 a 1981 fueron de verdadera transición hacia la consolidación de la autonomía universitaria, proceso y lucha que culminó desde el punto de vista normativo con la promulgación de la reforma l artículo tercero constitucional. Guillermo Soberón estuvo al frente, en su inconmovible función de capitán del barco, ejerciendo incólume defensa de la institución.

La reforma de 1980 no fue, ciertamente, la panacea, el fin final de la controversia originada medio siglo antes con el movimiento universitario de 1929. No obstante ha sido y es el dique para contener toda suerte de embates y combates: ideológicos, partidistas, clasista y aún de orden económico, entendiendo esto último como la tendencia a convertir el presupuesto universitario en botín de enriquecimiento ilícito.

‘El Médico, el Rector’, autobiografía del ex Rector Magnífico (denominación que los españoles dan a sus ilustres líderes académicos con ese honroso cargo), es piedra de toque y posiblemente punto de partida en un inmediato futuro.

http://federicoosorioaltuzar.blogspot.mx

 

 

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