Columna de Hierro

+ Sin cara para defender lo indefendible, diputados del PAN no asisten a sesión para analizar la cuenta pública de Padrés

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Con apenas poco más de un mes, estrenados como los democráticos legisladores de Sonora, estos, los representantes populares, nuestros, lanzaron ayer, tres claros mensajes de lo que se avecina hacia el interior de la alguna vez llamada Casa del Pueblo. El primero de éstos es que es muy probable que en Sonora volvamos a padecer un Congreso de mentiritas en la que cada una de las bancadas estará viendo y velando por los intereses de quienes los pusieron en los cargos que ahora ostentan y no de los intereses de aquellos que dicen representar, exactamente como ocurrió en la pasada legislatura la que, a pulso, se ganó la fama de una de las peores que hayan formado parte de éste que es uno de los tres poderes del Estado. La segunda es que cada vez que se pretenda bajar a pleno la deprimente situación económica y política de la entidad, los diputados, todos, del PAN, encabezados por el jefe de su bancada, Moisés Gómez Reina, estarán abandonando el recinto legislativo. Y menos, permanecerán en sus butacas si a algunos de los representantes del PRI, del PRD o Movimiento Ciudadano, se les ocurre debatir la cuenta pública del 2014 en donde, de acuerdo al ISAF, se les hicieron más de 3 mil observaciones de las cuales quedarían sin solventar más de la mitad y en donde, huelga decir, se detectó un quebranto que, dadas sus proporciones, bien pudiera haber sido detectada desde el espacio aéreo, cuyo monto ronda los 44 mil millones de pesos. Para los que apuntan y gustan de los datos fuera de serie; ni más ni menos que el equivalente a todo un presupuesto anual del Gobierno del Estado, en donde, 22 mil millones de pesos corresponderían al daño patrimonial y 21,700 millones de pesos, corresponden a la deuda pública dejada por la administración de triste memoria de Guillermo Padrés Elías. El tercer y claro mensaje que nos llega está de lo más fácil de interpretar; los diputados panistas que ayer tenían la obligación de asistir a la reunión plenaria en donde se habría de analizar la cuenta pública y el desastre heredado por quien todavía aparece como su jefe político, Padrés Elías, y que le sacaron al bulto, es que, simple y sencillamente, no tienen la voz completa, no tienen la cara, para dar la cara y para acabar luego, se les entiende, porque aquí y en Bangladesh, sigue estando en chino defender lo indefendible. Es como si alguien quisiera salir en defensa de los desbarres en que ha venido cayendo Guillén, el Ministerio Público Federal con sede en Cajeme el que, por lo visto, ha tomado como personales, asuntos que son del orden institucional, lo que en sí, caen en la prepotencia y la arbitrariedad de parte del funcionario federal… FIERRITOS EN LA LUMBRE… A propósito de que la Suprema Corte de Justicia decidió posponer una semana más la discusión sobre el proyecto del ministro Arturo Zaldivar Lelo de Larrea, a efecto de conceder un amparo a cuatro personas que lo solicitaron en 2013 para cultivar, distribuir y usar mariguana, salta al debate unos curiosos razonamientos usados por aquellos que están a favor de la despenalización del uso de la mariguana en el País. Para el ministro Zaldivar, el que se permita tener cantidades mínimas, “no consagra de ninguna manera una autorización o un derecho al consumo personal en los términos en los que lo solicitan los quejosos, puesto que además de que únicamente se limitan a despenalizar el consumo en una cantidad muy pequeña, dichos preceptos no permiten la realización de las otras actividades correlativas al consumo, como siembra, cultivo, cosecha, preparación, transporte, etcétera. Otros de los razonamientos, éste utilizado por el ex diputado, Fernando Belaunzarán, son los siguientes y están propios de Ripley: La primera, dice, es por salud pública, “pues con una regulación se puede tener un control de los consumidores, hacer campañas de prevención, educación y de desarrollo social”; la segunda, según el ex legislador es cuestión de seguridad, “debido a que el combatir su venta y consumo se ha traducido a mucha más inseguridad y la tercera -no te la pierdas, lector– es por la libertad y derechos. Y luego se pregunta: ¿ Por qué alguien no puede decidir sobre su cuerpo? Y la respuesta relámpago a esta tercera e inútil pregunta es que, precisamente, por eso, porque no pueden decidir sobre su cuerpo, el vicio a la drogadicción los ha consumido y vuelto una piltrafa en la mayoría de los casos. Ejemplos como estos hay miles, sino es que millones. Y, si lo duda, el señor Belunzarán, habría que preguntarle si seguiría pensando en la libertad y derechos de estas personas cuando, intoxicados, hasta las cachas, y portando armas de fuego, se le presentaran en el interior de su casa. Por lo que hace al control de que habla el ministro Zaldivar y de que, “no consagra de ninguna manera una autorización o un derecho al consumo personal en los términos en los que lo solicitan los quejosos”, de qué País, pensará el jurisconsulto que estamos hablando?... Que tengas, lector, el mejor de los fines de semana y, debido a que estaremos tomando nuestro periodo vacacional correspondiente, nos seguimos leyendo, Dios mediante, hasta a mediados de noviembre. Sugerencias y comentarios; premiereditores@hotmail.com

 

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