Rumbos

Ni hablar: nos llueve sobre mojado pero el agua es vida, ¿qué no?

por

/x

AHORA SI COMO QUIEN DICE nos está lloviendo sobre mojado. Y no puedo evitarlo: siempre que pasan estas cosas me acuerdo del célebre cartón de ABEL QUEZADA, hace poco más de 40 años, a propósito de una lluvia que se prolongó por varios días sobre la región del Bajío, causando peores desastres que los de la propia sequía que les había matado miles de reses y secado miles de hectáreas de cultivo por temporal.

“El agua es el marido mexicano de la tierra de México”, rezaba la leyenda arriba de los dibujos.

Pues sí: el agua es así como el típico marido desobligado mexicano que se pasa largas temporadas sin trabajar y sin llevar el gasto a la casa, pero de pronto, un día, encuentra un trabajo y el día de pago lleva a la familia al cine, a cenar en abundancia y los niños y la esposa se enferman por comer en demasía.

Por ahí va el asunto.

En Sonora lo que nos falta siempre es agua.

Los ganaderos siempre se quejan de la sequía. De la mortandad de ganado por falta de agua y de alimento.

Es un eterno clamor.

Lo mismo pasa con los agricultores.

De hecho, nunca hubieses existido el conflicto por el acueducto si no tuviésemos el problema de la falta de agua.

Por el agua ha habido guerras donde han muerto miles de personas.

Se podría decir que de algún modo yo he vivido por años en Hermosillo. Y también en Nogales.

Yo padecí en la capital esa falta de agua. Un día varias personas nos fuimos al Río Sonora dizque a refrescarnos. Su cauce era apenas un riachuelo. Y si se quiere, menos que eso.

El agua nos llegaba a los tobillos y las familias que acudían a bañarse se tendían sobre el agua solo para sentir en sus espaldas la frescura del líquido vital.

Por allá, cerca de El Molinito, en el regreso, observé a varios adultos en cuclillas debajo de un chorro de agua que brotaba de un pozo.

Era el mes de agosto.

En Nogales muchas familias esperaban la llegada del verano para irse al arroyo de Cíbuta. También allí el agua era un riachuelo pero a cambio los nogalenses no sufrían el tremendo calor que padecen los hermosillenses.

Está de moda echarle la culpa de todas nuestras calamidades al cambio climático.

Los extremos pluviales son atribuidos justamente a este proceso de transformación atmosférica.

De hecho, le escuché decir a un meteorólogo nacional que las lluvias en distintas zonas del país donde no suele llover mucho, se debe al cambio climático.

Quién sabe.

Hace cuarenta años se registraban los mismos fenómenos de ahora y no culpábamos a nadie.

El problema con los excesos pluviales en regiones habitualmente secas como la nuestra, es que la infraestructura de vías terrestres, no se hacen con altas especificaciones técnicas, como si ocurre en zonas muy lluviosas, como Tabasco, Veracruz, Chiapas, etcétera, etcétera.

Como sea, nos ha llovido sobre mojado en Sonora y particularmente en la zona media y sur del Estado.

Ninguna ciudad está preparada para fenómenos de la naturaleza como los que nos han pegado últimamente.

La lluvia del pasado fin de semana sobre Cajeme, Guaymas y otras ciudades, mostró que el buen humor del ser humano puede surgir en momentos de dificultad.

Seguramente usted vio en redes sociales imágenes de personas sobre balsas inflables divirtiéndose en bulevares y avenidas convertidas en canales.

Por desgracia, no todos los habitantes de ciudades del Sur de Sonora tuvieron oportunidad de divertirse.

Muchas familias—miles de familias—sufrieron los estragos que suele ocasionar una tormenta como esa en zonas bajas y humildes.

Me refiero a las casas de cartón, que en tales circunstancias, no tiene nada de poético como en la canción que tanto nos gusta a muchos.

Total, lo mejor de todo es que con la llovida del fin de semana termina el calor de verano y empieza, adelantado, el otoño, con sus bellísimas lunadas de octubre.

En fin.

DE AQUÍ. DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ

¡OH, LA LÁ! POR FIN, SIN SOBRESALTOS se llevó a cabo el nombramiento de SERGE ENRÍQUEZ TOLANO, como Presidente del Distrito de Riego del Río Yaqui…

Como ya es del dominio público, Serge sustituye en el puesto a JUAN LEYVA MENDÍVIL, que estuvo al frente del Distrito por dos años y medio…

Como es bien sabido, Juan fue designado por la Gobernadora CLAUDIA PAVLOVICH, Sub-Secretario de Agricultura, un cargo desde el que los agricultores y ganaderos del Sur de Sonora, esperan que los apoye como Dios manda…

Serge Enríquez cubrirá los seis meses que le restan al periodo que le corresponde dirigir al sector social, y allá por el mes de abril, será electo en nuevo Presidente del Distrito, que deberá surgir del sector privado…

Incluso, le puedo asegurar que el nuevo líder saldrá de entre ANTONIO FORNES GASTÉLUM y PEPE HIGUERA…

En todo caso, ya se verá…

¡POR LAS TRIPAS DE SATANÁS! Suena medio repetitivo o redundante, pero la situación lo amerita: la dirigente del Sindicato de empleados del ISSSTESON, SOCHITL NOHEMI PRECIADO, denunció, ante el Director de ese instituto, ENRIQUE CLAUSSEN IBERRI, que la dependencia “está en ruina”…

Es bueno que la lideresa lo haya denunciado a voz en cuello; es bueno que se haya indignado y mostrado aspectos a detalle de la situación en que se encuentra el ISSSTESON…

Sin embargo, la denuncia ya se había hecho a nivel integral, por parte del nuevo Secretario de Salud…

Él señaló que el sector salud en Sonora está en ruinas…

Todo el sistema: los hospitales, los centros de salud, el ISSSTESON y lo que me falte por señalar…

Todo está hecho un desastre…

Muchas personas se me han acercado para preguntarme qué fue lo que le pasó al anterior Gobierno…” ¿Cómo pudo suceder esto que jamás había ocurrido antes?”…

En este tenor han sido las preguntas…

Yo no he tenido capacidad para dar respuestas…

Yo tampoco comprendo maldita la cosa…

Y DESDE EL DISTRITO FEDERAL, HUGO DELGADO LOMELI me envió, hace un par de semanas la siguiente carta. Héla:

“Hola, Mario. Un día como hoy—19 de septiembre—, hace 30 años, caminaba hacia el avión de Mexicana que me llevaría a Hermosillo. No había tobogán, de tal manera que caminábamos hacia el avión; a mi lado venía el Peque Torres, buen amigo de años y hoy casualmente el suegro de nuestra Gobernadora Claudia. Eran las 07:18 de la mañana cuando el Peque y yo íbamos a llegar a la escalera para subir al avión, el señor que venía enfrente de nosotros al dar el paso para empezar a subir, se fue de lado y se cayó…

“Le dije al Peque ‘este anda crudo’ y nos reímos y entonces nos dimos cuenta que estaba empezando a temblar. El avión se movía y el carro con el equipaje también…

“El Peque y yo nos agarramos de nuestros hombros y esperamos allí, parados. La mitad del pasaje ya estaba arriba pero el resto nos quedamos abajo. Por protocolo, no debíamos subir hasta que pasara el temblor…Nos tuvieron así por unos diez minutos y luego nos permitieron subir. Una vez a bordo el capitán anunció por el altoparlante: ‘señores pasajeros, ha habido un fuerte temblor, vamos a esperar que se revise la pista de despegue para ver si no hay fracturas en el pavimento, así que el personal del avión va a pasar los carritos bar y pueden pedir lo que quieran por cuenta de la empresa’…

“En aquellos tiempos se servían bebidas en el vuelo y se pagaban. El avión haría escala en Guadalajara donde mi hija Claudia pasaba unos días con amigas nuestras y quedamos de que pasaría por ella. No había celulares así que no podía llamarle para avisar que estaba bien…

“Finalmente media hora más tarde despegamos. A los 20 minutos de vuelo el capitán anunció que el terremoto había sido fortísimo y que la ciudad de México estaba en ruinas. Ya se imaginan el pánico de todos nosotros, pensando en nuestras familias, pensé en mis padres, hermanos, hermanas, y sin podernos comunicar…En Guadalajara Claudia subió al avión asustadísima por las noticias. El Peque Torres y yo la calmamos y finalmente llegamos a Hermosillo. Hoy, 19 de septiembre, 30 años después, escribo estas líneas. Dentro de una hora vuelo de Hermosillo a México, al revés de aquella ocasión. Te abrazo. Hugo”…

Es todo.

Le abrazo.

mrivas@tribuna.com.mx

 

Comentarios