COLUMNA DE HIERRO

+ Los desfalcos de Padrés que ya no son noticia + Galos y Sirios y Los Motivos del Lobo

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Me hubiera gustado abrir estos apuntes --después de 15 días de ayuno periodístico-- con el anuncio que acaba de hacer, apenas ayer, Miguel Ángel Murillo, el ronco de la Ladrillera, ex dirigente del PRI en par de ocasiones en Sonora, ex diputado y exsecretario general de gobierno con López Nogales, en el sentido de que la dependencia a su cargo, la Secretaría de la Contraloría, puso al descubierto oooootro fraude más del hijo predilecto de Cananea, Guillermo Padrés, pero la verdad es que ni los interminables fraudes de éste y su banda ni el mismo Padrés Elías, ya no son noticia para los sonorenses. Lo que pudiera ser noticia, pero eso, por lo visto, está muy lejos de ocurrir, es que un buen día de estos, cualquiera de los procuradores, el de la Nación o el del Estado, nos obsequien la buena nueva de que tanto Padrés como los exprincipales de su banda, ya se encuentran a buen recaudo y los dineros escamoteados por estos, ya están de regreso en las arcas estatales. Pero como no es la fantasía el tema que nos ocupa, quisimos mejor, darle una repasada, sin el ánimo de hacerle a los expertos en asuntos internacionales, a la escaramuza que por estos días protagonizan franceses y sirios, en la que no ha ocurrido nada que no haya pasado ya en asuntos de este tipo que, si bien amenazan con salirse de control, son una simple caricatura comparadas con señoras conflagraciones registradas a lo largo de la historia de esta “chira” de vida que dijera doña Nela. Lo que hace la diferencia con este nuevo pasatiempo de los dueños del mundo, llamado el inicio de la Tercera Guerra Mundial, es que en la guerra de las Galias, --en lo que hoy es Francia-- registrada en el año 58, antes de Cristo, y en la que murieron 885 mil personas, sencillamente no había ni internet, ni los millones de “corresponsales” armados con teléfonos móviles para habernos dado cuenta, en el momento mismo en que ocurrían los sangrientos hechos; lo mismo fue en la guerra de las Cruzadas cuyo baño de sangre costó a la humanidad cinco millones de personas, inocentes, en su gran mayoría y en donde, ya desde entonces, se invocaba el nombre de Dios para asesinar. De la misma manera, el mundo habría de estremecerse hasta una semana después con los escalofriantes resultados que arrojaría la invasión de Berlín por las tropas soviéticas, el 16 de abril de 1945, que dejó en el campo de batalla 50 mil alemanes muertos y 81 mil aliados, sin contar, desde luego a las cientos de miles de víctimas inocentes; y ni qué decir del hecho que, hasta nuestros días, sigue siendo una de las decisiones más duras que hombre alguno haya tenido que tomar en la historia de la humanidad, como sucedió con Harry S. Truman quien finalmente tuvo que optar por el bombardeo a las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, ocurridas el seis y nueve de agosto de 1945, única medida, según algunos, con la que se pudo poner fin a lo que fue la Segunda Guerra Mundial, por más que haya otros que aseguran que el entonces Emperador Hirohito ya se encontraba a punto de rendirse ante los aliados, lo que, pudo haber salvado de la muerte a poco más de 210 mil japoneses en lo que, de nueva cuenta, los más perjudicados fueron los civiles, metidos en una guerra que no es la suya, como dijera Mohamed Ali, cuando el Gobierno de los Estados Unidos lo encarceló por negarse a ir a combatir a Vietnam. A estos más de 200 mil, habrían de sumarse aquellos otros miles que habrían caído por efecto de la radiación, meses y años después. Conclusión. No será pintándose la cara de azul y “subir” al feis nuestra solidaridad de amigo al pueblo galo por sus 150 víctimas en los atentados del viernes 13, vamos, ni yendo a bailar a Chalma o pidiéndole a Francisco que interceda por nosotros con el alto, el altísimo mando, que terminarán las tribulaciones del hombre en esta, ya lo dije, chira de vida que nos tocó vivir; a fin de cuentas, me quedo mejor con la reflexión que deja el ‘Nica’, Félix Rubén García Sarmiento, mejor conocido como Rubén Darío, en ‘Los Motivos del Lobo’ cuando en el legendario diálogo entre el Santo de Asís y El Lobo, afirma, no sin mentira, que en el hombre existe mala levadura. --Cuando nace, viene con pecado. Es triste. Más en el alma simple de la bestia es pura--. Y sobre todo, cuando llega a la conclusión y acuerda tristemente con la bestia, que en relación a la condición humana no hay nada qué hacer: --El santo de Asís no le dijo nada. Le miró con una profunda mirada, y partió con lágrimas y con desconsuelos, y habló al Dios eterno con su corazón. El viento del bosque llevó su oración, que era; “Padre nuestro, que estás en los cielos...” ...Y así, hasta el infinitum. Comentarios y sugerencias; premiereditores@hotmail.com

 

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