RUMBOS

AMLO: ¿Acaso ya se nos olvidó aquello de “al diablo con las instituciones”?

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LOS ÚLTIMOS DOS DÍAS DE LA SEMANA que acaban de terminar, he saltado de un libro a otro.

Empecé con ‘Un hombre de confianza’, de FABRIZIO MEJÍA MADRID. Él es un periodista y escritor a quien usted y yo alguna vez leímos en la revista Proceso.

En La Jornada, no, porque yo no leo ese periódico.

Es un escritor digamos que del ala izquierda de la literatura en México, lo que hace que, de entrada, sienta uno algo parecido al rechazo. Yo no creo en los izquierdistas. No creo en su honestidad intelectual. Les conocí en mi juventud. Como muchos de los de mi generación en la adolescencia, me llegué embelesar con su retórica.

Pero cuando los conocí, me alejé totalmente de ellos.

El tiempo, a fin de cuentas, me dio la razón.

Pues bien: Mejía Madrid es un escritor de esa corriente. Nació en 1968, el año en que México cambió. El año que marcó para siempre al Sistema Político Mexicano.

De él, había leído algo.

Ahora, gracias a la generosidad de un amigo, que vino a obsequiarme un par de libros —uno de ellos, ‘Un hombre de confianza’—, he tenido la oportunidad de adentrarme en esta novela histórica que recrea, sin preocuparse por demostrar la veracidad de las fuentes porque se trata de una novela, no de un documento testimonial, episodios de la guerra sucia de los años setenta.

Todos los personajes aparecen con sus nombres y apellidos. El principal, FERNANDO GUTIÉRREZ BARRIOS, hombre leyenda en la política de México, ineludiblemente vinculado, para siempre, a la figura de FIDEL CASTRO RUZ y de ERNESTO CHE GUEVARA.

Mejía es dueño de una narrativa amena, muy parecida por momentos a la de GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ en historias urbanas, pero sin acercarse al sentimiento del escritor colombiano.

El otro libro se titula ‘Slim, Biografía política del mexicano más rico del mundo’.

Trae un prólogo de JON LEE ANDERSON, y, a mi juicio, se trata de una semblanza muy bien hecha, con un trabajo de investigación muy riguroso, que cuenta las anécdotas de Slim, sus raíces, su familia, sus ancestros, su riqueza, sin zalamerías pero tampoco una crítica feroz.

Hasta lo que llevo leído, puedo decir que me ha gustado muchísimo este libro.

Pero también la novela de Mejía. Por eso, digo, me he pasado los últimos dos días de la semana que recién culminó, saltándome de una obra a la otra.

En la biografía de Slim, uno se topa con anécdotas que muestran a un empresario conduciendo su auto por las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México, acompañado de uno de sus mejores amigos, IGNACIO COBO.

Éste, narra el autor, un día les platicó a unos legisladores la siguiente historia: cuando Slim conducía su auto por el Centro Histórico, a la hora de mayor tráfico, en una esquina le dio un golpe leve en la defensa a un taxi.

Slim, temió por el escándalo que aparecería al siguiente día en la prensa. Cobo se bajó y se dirigió al “enfurecido” taxista.

Un rato después, regresó y le dijo a su amigo Slim que podía continuar la marcha.

El magnate le habría preguntado, un tanto sorprendido:

“¿Qué le dijiste?”.

Y Cobo, que según el libro se lleva fuerte con Slim, le contestó.

--Le dije que mi chofer era un P… y que me disculpara.

Se dice que así es Slim. Que se lleva de acuesta con sus amigos más cercanos.

Son incontables las historias que se cuentan de él.

Por ejemplo, que trabaja en su oficina sin zapatos, que hace cuentas con los dedos de la mano, que es capaz de pararse una hora regateándole a un comerciante de un mercado de Turquía, el costo de una corbata.

Y así.

Pero por lo que hasta hoy he leído de este libro. Se trata de algo mucho más profundo.

Cuando termine de leer la obra, me gustaría compartir impresiones con mis dos que tres lectores.

Pero desde ahora, se la recomiendo.

En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ

DÉJEME DECIRLO: RODOLFO JORDÁN VILLALOBOS es un hombre de afectos grandes, y también de grandes sentimientos…

Ama a sus amigos pero también a su familia. A sus raíces familiares, a su sangre…

Igualmente, es un ser humano de recuerdos y de efemérides, algo que merece todo mi respeto…

A mi amigo Rodolfo le acaba de suceder una coincidencia existencial que seguramente le tocó las fibras del corazón: el pasado jueves 19 de noviembre, su señora madre, doña SOLEDAD VILLALOBOS VIUDA DE JORDÁN, cumplió un año de fallecida…

Como todo buen hijo, Rodolfo se preparó para honrar la memoria de la autora de sus días, como suelen hacerlo los mexicanos bien nacidos en estos casos…

Y el destino montó la coincidencia: ese mismo jueves 19 de noviembre, murió don LUIS JORDÁN PALMA, tío de Rodolfo, a la edad de 76 años…

Afortunadamente, mi amigo es un hombre recio, con convicciones fundamentales acerca de la vida y de la muerte…

¡Larga vida para él!...

¡EUREKA! HACE UNOS DÍAS me llamó por teléfono el ex-diputado federal ALFREDO PADILLA FIERRO, nativo de Choix, Sinaloa, criado en Ciudad Obregón donde vivió hasta los veintitantos años, luego radicado en Los Mochis —donde vive hasta la fecha con su esposa y sus hijos—, y donde ha logrado crear un patrimonio familiar muy importante, a través de sus negocios y de su trabajo en radio…

Me dijo Alfredo que acaban de entregarle toda la documentación que lo hace dueño de una estación de radio, con sede en Guasave…

¡Felicidades, querido amigo!...

Y NO ES POR NADA PERO no son muchos los hombres que salen a dar la cara cuando su nombre y actuación como servidores públicos, es puesta en tela de duda…

Viene al caso lo anterior, a propósito de las declaraciones que hizo el ex-jefe de Seguridad Pública Municipal del bello puerto de Guaymas, FRANCISCO JAVIER VIDAURRÁZAGA SOTO…

Dijo algo como esto: “Soy muy respetuoso de las autoridades y siempre he dado la cara ante la ciudadanía”…

¿Qué le parece?...

Según la información publicada el sábado por el diario hermano TRIBUNA DEL PUERTO, esta semana —tal vez hoy— comparecerá ante las autoridades el ex-alcalde OTTO CLAUSSEN IBERRI…

A ver qué pasa…

¡Y AGÁRRATE, GENOVEVA, QUE VAMOS A GALOPAR! Ya lo dice el viejo y conocido refrán: por donde menos se piensa salta la liebre…

Aunque este caso sería mejor decir “el Peje”…

Nadie se lo esperaba y hasta diría yo que a todos nos agarró con los dedos en la puerta…

Seguramente en estos momentos los seguidores de ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR deben de estar lanzando las campanas al vuelo por la “genial” salida que le dio a su cuestionada manera de abusar de los vacíos que existen en la Ley electoral, asumiendo formalmente como líder nacional de su partido, MORENA…

De esta forma, El Peje puede aparecer todos los días, si así le place, en televisión, en su carácter de dirigente de un partido…

Sin embargo, esta jugada no hace sino demostrar la catadura de este político, antidemocrático, anti constitucionalista pero que utiliza lo mismo a la democracia que a la Constitución, para pelear sus batallas políticas cuando conviene a sus intereses…

AMLO nunca debe llegar a ser presidente de México, porque en su naturaleza no está respetar a otros poderes y así quedó demostrado cuando fue jefe de Gobierno del Distrito Federal…

¿O acaso ya se nos olvidó aquello de “al diablo las instituciones”?...

Digo, ¿no?...

Y AQUÍ, UNA FE DE ERRATAS (dije, erratas, no ratas, conste): en los Rumbos del sábado apareció mal el nombre de don CLAUDIO DABDOUB SICRE, ex-diputado local, historiador del Valle del Yaqui y una persona profundamente honesta, que junto con figuras como ADALBERTO ROSAS, CARLOS AMAYA RIVERA y otras, forjó el Partido Acción Nacional en Cajeme…

Vale, pues…

Es todo.

Le abrazo.

mrivas@tribuna.com.mx

 

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