COLUMNA DE HIERRO

+ El llamado Derecho de Réplica y la Ley Mordaza; La misma cosa, pero más barato

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Después de muchos intentos hechos a través de la historia política en México, por acotar la libertad de expresión de medios escritos y electrónicos, el sistema político mexicano, asestó, al fin, el golpe que se había venido gestando y anunciando desde hace dos años cuando el grupo parlamentario del PAN, a través, para más señas del entonces presidente de la Cámara de Diputados, Ricardo Anaya, envió al Senado la aprobación del mal llamado Derecho de Réplica, ese mismo que usted y yo habíamos venido conociendo de siempre y que le daba el derecho a cualquier ciudadano de externar su desacuerdo y exigía a la vez, la aclaración pertinente en relación a la información en que se le había inmiscuido.

Sin darle muchas vueltas, el Derecho de Réplica al que se opusieron, sin ningún éxito algunos senadores como el mismo Javier Corral, del PAN, la senadora independiente Martha Tagle y el petista, Manuel Bartlett, exsecretario de Gobernación en toda la ruta de Miguel de la Madrid, entrará en vigor a partir del próximo 4 de diciembre, en que todos los comunicadores, todos los medios, escritos y electrónicos, quedaremos sujetos a demandas civiles y por daño moral por parte de los políticos, empresas y cualquier persona o entidad que considere que se publicó “información inexacta o falsa”, sobre ellos.

De acuerdo a esta que no es otra cosa que una ley mordaza disfrazada, se prevén juicios sumarios que en un descuido podrían derivar en millonarias multas y gravosos litigios en los que, según la información que ya circula en las redes sociales y portales informativos, se podrá demandar hasta por daño moral.

Eso sí, podrán quedar exentos de cualquier amenaza aquellos periodistas que se sujeten a la divulgación de boletines de carácter oficial, otro de los disfraces que contendrá la citada ley, cuya aplicación es más que inminente por cuanto a que ya fue promulgada por Peña Nieto en el Diario Oficial de la Federación, misma en la que se establecen los términos, procedimientos y sanciones bajo los cuales quedarán sometidos los periodistas y todo aquel que difunda información por violación a esta ley ( artículo sexto de la Constitución ) reglamentaria.

Y por si alguien tuviera una duda del carácter político y amordazamiento de la referida sanción, esta, la nueva Ley Mordaza, va más allá de los meros datos o informaciones, sino que abarca también la crítica periodística y, ojo, refiere particularmente como supuestos víctimas de agravios a partidos políticos, precandidatos y candidatos a puestos de elección popular.

Lo anterior quiere decir, también, que a partir de esta misma semana, ningún columnista, ningún reportero, ningún conductor de noticias ni dueños de portales electrónicos, podremos suponer o colegir que la grave situación, financiera y política, por la que atraviesa el estado, es responsabilidad de un hombre que no solamente vino a dividir a los sonorenses sino a saquear las arcas estatales, mucho menos sospechar que la mayoría de los ayuntamientos de Sonora se encuentran, “con una mano atrás y otra adelante”, en donde los principales perjudicados son los proveedores y los mismos ciudadanos, por cuanto a la parálisis en que han caído la mayoría de estos ayuntamientos y en donde resulta casi imposible atender los más básicos servicios como son el de la seguridad y la limpieza.

Menos, se podrá hablar de la inutilidad de la existencia de algunos partidos políticos que sólo aparecen en época de vacas gordas o en tiempo de elecciones y del costoso y por igual injusto financiamiento de los partidos políticos por parte del Gobierno, cuando bien pudieran patrocinarse con las aportaciones de sus agremiados... Bueno, sobre aviso no hay engaño, después no diga que no lo advertimos con tiempo.

Quienes pudieran estar en problema, por ejemplo, con respecto a esta nueva ley, son los integrantes del clero católico los que, a través de su publicación semanal, Desde la Fe, criticaron, en su publicación de ayer, los sueldazos de la alta burocracia mismos que, según su editorial “Y siguen sin entender”, resultan indignantes y lesivos frente a los ingresos del mexicano promedio que invierte más horas en el trabajo con recursos cada vez más encarecidos y menos valiosos ante el alza de precios.

En opinión de la publicación en referencia, las percepciones a la alta burocracia son dignas de cortesanos, que parecen compensar a castas y no retribuir empleados de una democracia, lo que acentúa las desigualdades, además de que es injusto el reparto de la riqueza que beneficia sólo a una clase sobre los millones de personas que jamás verán en sus vidas un salario como el de los burócratas y funcionarios mexicanos...

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