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+Dos partidos políticos menos +Persiste el robo de ganado

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Dos partidos políticos menos. ¿Ahora sí? Un primer intento con ese fin se frustró. Temporalmente salvados por la campana, los partidos del Trabajo y Humanista lograron permanecer vigentes con relativa tranquilidad. Hoy todo permite suponer que esa buena suerte suya ha llegado a su fin.

Es así porque la Junta General Ejecutiva del Instituto Nacional Electoral, en una sesión extraordinaria urgente, ratificó la pérdida del registro de esos dos partidos. La razón es conocida desde hace tiempo: no obtuvieron el 3 por ciento de la votación válida registrada en las elecciones federales del pasado 7 de junio.

Nada más por eso. El PT y el PH debieron pasar a mejor vida desde hace tiempo. Sin embargo, un crucigrama burocrático entre instancias electorales lo impidió. Los hechos fueron de la siguiente manera: el 23 de septiembre la Junta General Ejecutiva del INE dictaminó que los partidos en mención se habían quedado sin registro.

Empero, tal decisión fue revocada por la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, por considerar que quien la emitió no tenía facultades para hacerlo. Según el tribunal electoral, sólo el Consejo General del INE pudo establecer la desaparición de los partidos Humanista y del Trabajo.

Al final, el consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova, puso las cosas en claro y ponderó el hecho de que los resultados de la votación de junio anterior son definitivos y firmes. Aun así (¿quiere usted más burocracia?), el Consejo General del INE deberá discutir hoy el proyecto que le pone réquiem a dos partidos políticos que no pudieron convencer a la ciudadanía de la bondad o eficacia de sus postulados.

Realmente si un principio como este que se describe, pudiera entenderse como definitivo para normar en este País la existencia de los partidos políticos, es claro que una buena parte de tales organismos tendría que desaparecer. Se advierte muy a modo el requisito de obtener el 3 por ciento de una votación federal para que un partido mantenga sus siglas a salvo.

Un porcentaje como el anterior tendría que elevarse significativamente hasta que se logre el mandamiento de que sólo partidos políticos verdaderamente nacionales, puedan figurar en el candelero respectivo. No es nuevo un planteamiento de esta naturaleza. Una y otra vez ha sido expuesto al tenor de la misma argumentación: no hacen falta en México tantos partidos políticos como los que hoy existen.

El número de ellos podrá reducirse este día (no en una cuenta impresionante), si en el INE no se hacen bolas y acreditan sin posteriores artilugios legales la pérdida de registro que toca a los partidos del Trabajo y Humanista. Tendría que seguir esta poda de partidos políticos. La democracia existente aquí no perdería mayor cosa con una saludable depuración al respecto. Cuestión de verse en otros espejos, donde la democracia basada en partidos es mucho más real que en un país como el nuestro, precisamente porque empieza por el número de sus participantes que la hacen posible.

Mientras tanto, en el Sur de Sonora sigue abierto el problema del abigeato, al grado de que hace notar “pérdidas cuantiosas” entre los ganaderos, según lamentó su dirigente, Óscar Armando Murrieta Moroyoqui. Juzgó, por ejemplo, que las autoridades estatales y municipales “poco han logrado” para erradicar o disminuir la incidencia delictiva que tiene que ver con el robo de ganado.

En este contexto, y debe tomarse nota de ello, cada semana hay reporte de uno, dos y hasta tres robos de animales. Sin embargo, en realidad falta cultura de denuncia por parte de los productores, expuso Murrieta Moroyoqui. Y explicó que ello se debe a la desconfianza que existe por la poca atención policíaca que suele prestarse a un delito como el propio del abigeato.

¿Y la Agencia del Ministerio Público especializada en robo de ganado? Uno pensaría que poco o nada se sabe de sus actividades, dando por supuesto que las lleve a cabo en municipios como Navojoa, Álamos, Etchojoa, Huatabampo y Benito Juárez. Lo cierto es que el abigeato persiste como una conducta ilícita que afecta los intereses de los ganaderos.

Por ello fue que una vez más el dirigente de este sector productivo pidió a las autoridades implementar nuevas estrategias para combatir el robo de ganado que, en contra de lo que pudiera pensarse, aún persiste en la región. Debe reconocerse que Murrieta Moroyoqui jamás ha dejado de formular señalamientos como los descritos.

Por desgracia, los ganaderos regionales en conjunto no han visto que las autoridades policíacas muestren interés en atender un problema tan serio como es el robo no sólo de ganado, sino también de caballos, cabras, chivas y todo lo demás que sirva a los fines de esa particular delincuencia. En su momento impresionó mucho saber que funcionaría en Navojoa una particular Agencia del Ministerio Público para indagar el hurto de ganado.

Es hora de que no se sabe mayor cosa sobre el presumible quehacer exitoso de esa agencia. O todo fue una tomadura de pelo, o de plano quienes la integran no saben lo que tienen que hacer. Caben las dos posibilidades, lo que sea de cada quien.

 

 

 

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