Rumbos

¿Por qué la desconfianza de los ciudadanos en sus gobernantes?

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¿SABE USTED CUÁL ES EL problema más grave que tenemos los ciudadanos de este País?

No sé usted, pero pienso que el principal problema es el de la profunda e irremediable desconfianza que tienen los mexicanos en todo lo que se diga desde las alturas del poder.

No se desconfía del articulado de la Carta Magna.

Tampoco, de lo que establecen las leyes “que de ella emanan”.

Se desconfía de los gobernantes, de los impartidores de justicia. De los que procuran esa justicia, más estos, inclusive, que los que la imparten.

Todo esto viene a colación a propósito de la polémica que ya se escucha en centros de opinión en torno al proceso que sigue la autoridad judicial y de procuración de justicia sobre el caso de las anomalías detectadas en la administración estatal anterior.

Algunos dan por hecho que van con todo sobre GUILLERMO PADRÉS ELÍAS.

Puede ser.

Sin embargo, hasta este momento el nombre del ex-gobernador no aparece como indiciado pero si ni siquiera como sospechoso.

No se le ha abierto una investigación previa y, por ende, no se le ha llamado a declarar ante un Ministerio Público.

O sea, que el proceso empezó por la periferia.

Pero los ciudadanos son mal pensados por naturaleza. Incluso, yo diría que por cultura.

He escuchado decir que a lo mejor se quiere negociar con RICARDO ANAYA, cuya bandera de la anti-corrupción está seriamente “tocada” por su silencio en torno al Caso Padrés.

La gente del pueblo ya no se chupa el dedo. Es maliciosa. Y su instinto casi nunca falla.

¿Por qué no se ha procedido en Sonora como se hizo en Tabasco en el caso del ex-gobernador ANDRÉS GRANIER?

Hasta ahora, la averiguación se ha concentrado en sus cuñados. Vamos, ni siquiera se ha mencionado “al rico de la familia”, como lo describiría el ex-gobernador en aquella memorable rueda de prensa que quedó en la historia como una exaltación del cinismo.

Decía yo de la desconfianza del pueblo hacia sus gobernantes y hacia el resto de los poderes del Estado.

Desgraciadamente, esta desconfianza tiene su razón de ser.

¿Podría el Gobierno Federal negociar el caso Padrés para doblegar —y doblar— al joven líder del PAN nacional?

Siendo mal pensado, uno pensaría que el caso Padrés es una dorada oportunidad que se le presenta al Gobierno Federal para hacer que Anaya pacte como lo hizo su antecesor GUSTAVO MADERO con ENRIQUE PEÑA NIETO.

Después de todo, en las grandes decisiones de los Presidentes priístas —de CARLOS SALINAS para acá— el gran aliado ha sido Acción Nacional.

Usted recordará que fue el PAN, a través de DIEGO FERNÁNDEZ DE CEVALLOS, el que apoyó al PRI para legitimar el Gobierno de Salinas.

Y volvió a ser el mejor aliado en la aprobación en la Cámara de Diputados de la Reforma al Artículo 27, que acabó con el sistema ejidal y con las organizaciones agrarias, principalmente la CNC.

Y todavía más: el PAN apoyó al PRI para que ERNESTO ZEDILLO pudiera ganar las elecciones del 1994.

Al terminar el periodo de 12 años de la alternancia panista en la Presidencia de la República, el PAN nuevamente se reencontró con su antiguo aliado.

Madero fue el principal artífice, dentro de la oposición, del Pacto por México.

Gracias, —sobre todo—, al PAN, Peña pudo sacar las reformas estructurales.

Esto no tiene vuelta de hoja.

Pero el aliado de oro que fue Madero para el PRI, cayó en desgracia.

Su ahijado político, el joven Anaya, se deslindó de él. Lo hizo creer que su presidencia del PAN sería una extensión de la suya y, ya ganador, lo mandó a freír espárragos.

Se daba por seguro que Madero sería el coordinador de la bancada del PAN en San Lázaro y, cuando se enteró que le habían dado “golpe de Estado”, montó en cólera el chihuahuense y, al calor del momento, acusó ser víctima de un “veto”.

Este fue un durísimo golpe para el Gobierno de Peña.

Sobre todo porque Ricardo Anaya, ávido de recuperar el terreno perdido y de restaurar el prestigio maltrecho por culpa de gobernadores corruptos como el de Sonora, fijó su postura: no respetaría ningún compromiso que hubiese hecho Madero con Peña y con Padrés.

Que existió una alianza entre Madero y el Gobierno Federal, a la gente no le cabe ninguna duda.

De hecho, en Sonora cientos de productores agrícolas involucrados en la lucha por la defensa del agua del Río Yaqui, fueron testigos de cómo el Gobierno federal hizo caso omiso en los constantes desacatos a la ley que mostró el Gobierno de Padrés.

El caso del acueducto Independencia, es un ejemplo de ello.

Desde el momento en que tomó posesión como nuevo líder nacional del PAN, Anaya enderezó su crítica discursiva cotidiana contra el PRI y el Gobierno emanado de ese partido.

Era evidente que el equipo de Peña no tenía cómo parar a este brioso líder de la derecha.

Pero el caso Padrés llegó en su auxilio.

Algunos analistas con los que he platicado, están seguros de que el hecho de que hayan empezado por la periferia y no por el centro, demuestra que la intención es que el ex-gobernador entre en pánico y presione a los grupos dominantes en su partido, para que influyan en un cambio de actitud en Anaya hacia el Gobierno de Peña.

Desde luego, todo esto se antoja de pelos.

¿Será posible que se negocie lo que es incuestionable que es innegociable?

Cualquiera me podría responder: “cosas peores se han negociado”.

Y yo exclamaría: “¡Gulp!”.

En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ

¡OH, LA LÁ! NO CABE DUDA: INSPIRANDO HA ESTADO —como diría el poeta— BULMARO PACHECO en estos días decembrinos…

En lo personal, caro lector, yo le recomendaría la lectura del artículo que hoy lunes publica el huatabampense en PERIÓDICOS SONORENSES, titulado “Huatabampo: retazos de su historia”, y con la venia del auto me gustaría citar solamente un párrafo cuyo contenido lo explica todo:

Textual:

“La familia Obregón llegó a Huatabampo de Siquisiva en 1892. El padre Francisco Obregón había muerto en 1880 cuando Álvaro tenía apenas seis meses de nacido. Doña Cenobia Salido dio a luz a 18 hijos. ‘Mi Amá tuvo que parir a 17 hijos antes de dar un general’, decía en broma el número 18 de la familia. Entre 1853, que nació José Lamberto y 1880 Álvaro, vinieron al mundo: José Francisco Melitón (1854); Jesús (1855); María Dolores (1855); Cenobia Isabel (1857); Francisco (1858); María Cenobia Ruperta (1864); Román(1866); José Ricardo (1868); José Jesús (1869); Alfonso (1871); Alejandro Alfredo (1872); Alfonso II (1874); José Alejandro (1875); Rosa (1876); José Carlos Santos (1878); María (1879) y Álvaro (1880) (Humberto Valdés). Doña Cenobia Salido Palomares murió en Huatabampo un 27 de agosto de 1897 a los 62 años”...

Como verá usted, vale la pena leer a Bulmaro este día... Yo sé lo que le digo...

Y AQUÍ, UN PARÉNTESIS PARA expresar mi solidaridad de amigo a JUAN LEYVA MENDÍVIL, por el sentido deceso de su hijo JESÚS OMAR LEYVA RODRÍGUEZ, acaecido anteanoche en un trágico accidente...

No se me ocurren las palabras apropiadas para externarle a un querido amigo que uno entiende el tamaño de su dolor... No, no lo entiendo porque no he estado en esa misma circunstancia... Lo único que sé es que un padre o una madre no debe sepultar a sus hijos porque la ley de la vida lo establece al revés... Como padre, solamente puedo intentar imaginar la magnitud del pesar de mi amigo Juan solamente eso...

¡Descanse en paz el joven Jesús Omar Leyva!...

Y POR ÚLTIMO, SOLO UNA COSA: que la senadora ANABEL ACOSTA ISLAS forma parte de la Comisión Permanente del Senado de la República, y que con ese carácter estuvo en el encuentro y saludó al Presidente Peña Nieto, que ciertamente prodigó atenciones a la joven y talentosa sonorense, como lo muestra la foto que aparece en la parte superior de estos Rumbos...

Es todo.

Le abrazo.

mrivas@tribuna.com.mx

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