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Los días de la radio en Cajeme: Lo que todos debemos leer

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DÉJEME DECIRLO: LOS ÚLTIMOS TRES DÍAS fueron particularmente molestos para el columnista.

Por una parte, la infaltable gripe del Otoño-Invierno, incluida la típica inflamación de la laringe.

Por otra parte, el violento incidente del miércoles que nos impactó a los cajemenses.

A esto, hay que agregar que mi compañera en TRIBUNA RADIO, RITA VERÓNICA QUINTERO, no pudo asistir al programa del jueves en la tarde, Forma y Fondo, por un resfriado de esos que lo tumban a uno.

O sea, la edición 26 de Forma y Fondo, debió cancelarse por “causas de fuerza mayor”.

Para el próximo jueves, el invitado será JOSÉ LUIS ISLAS PACHECO --la vez anterior compartió créditos con ALBERTO FLORES URBINA, así que se la debemos--, quien, además de una plática sobre lo que significa un museo y su importancia para el acervo cultural de una comunidad, platicará con KEREM SANTOYO, la joven intérprete de Pueblo Yaqui, que saltó a la fama con su participación en La Voz México.

Ya he tenido la oportunidad de escucharla y bien vale la pena conocer sus proyectos, su vida en su pueblo, en su hogar y qué experiencia le dejó su paso por esa monumental pasarela que es Televisa.

Naturalmente, algunas preguntas se las haré yo, pero creo que la cultura de José Luis, su experiencia sociológica, le permitirán una mejor identificación con la chica.

En todo caso, ya se verá.

Me duele, de veras, la ausencia de Forma y Fondo en el que sería la edición 26.

Ni hablar: Gajes del oficio.

La noche del jueves me fui a la cama después de aplicarme una inyección de Linconcín, de hacer gárgaras de vinagre de manzana, de tomarme un preparado de miel de abeja, limón y agua tibia, y tomarme una pastilla quién sabe de qué, pero que a mi nieto le hizo bien para la inflamación de las amígdalas.

Caray, no le faltan mortificaciones a uno.

Ayer amanecí muy mejorado.

Temprano, RAÚL ACOSTA y yo nos fuimos a desayunar al Bibi, en Ciudad Obregón.

¿Por qué allí?

Bueno, porque ahí es casi seguro que uno se va a topar con rostros amables, muy familiares.

Y no nos equivocamos.

A mis cuates y a mí, nos gusta una mesa del salón de la derecha, a la entrada del restaurant.

A esas horas --08:30-- había ya muchos clientes. Creímos que “nuestra” mesa ya estaba ocupada. No fue así.

Desde esa posición, vemos a quien entra y a quien sale del lugar.

Desde ese plácido mirador, vimos la alta figura de la diputada BRENDA JAIME, que, perfilada en el umbral de la puerta, buscaba a alguien.

Nos vio a nosotros y se vino, sonriente, a saludar. Fue un gran gusto verla, saludarla, escuchar su voz de impecable dicción.

Va bien esa niña, que por cierto es hija de uno de los locutores más reconocidos en la región: JUSTINO JAIME BELTRÁN.

Fue una coincidencia que me sorprende: Cuando Raúl me dijo que Brenda es hija de Justino Jaime Beltrán, de pronto la memoria no me ayudó.

--No lo ubico en el tiempo-- le dije.

A las diez de la mañana Raúl me dejó en la radio. Allí me esperaba un paquete de veinte ejemplares del libro de SERGIO ANAYA MEXÍA, titulado ‘Días de radio en Cajeme’, a cuya presentación, en el año 2011, por alguna razón que ya no recuerdo, no asistí.

Eran los tiempos del Gobierno Estatal panista y el que convocó fue JORGE MORALES, a la sazón secretario de Comunicación Social del Gobierno.

Ah, ya me acordé: No fui invitado.

Pues bien: Los veinte ejemplares de este libro, cuyo contenido leí ayer mismo, los envió la senadora ANABEL ACOSTA ISLAS, para ser obsequiados a los radioescuchas del programa Contacto Ciudadano.

Serán regalados 4 ejemplares en cada programa hasta completar cinco.

¿Qué me dejó la lectura de este libro?

En primer lugar, una huracanada amalgama de sensaciones. Recuerdos, nostalgias. Emociones que creía olvidadas.

En este libro, aparece en varias ocasiones el nombre de JUSTINO JAIME BELTRÁN.

Y entonces le recordé.

El texto histórico de Sergio Anaya está acompañado de un buen número de fotografías.

Empecé a hojearlo cuando aún no abandonaba la cabina de TRIBUNA RADIO. Allí le mostré a GILBERTO LÓPEZ la foto de dos jóvenes locutores que les fue tomada mientras realizaban algún control remoto: GUILLERMO URÍAS y NACHO MARTÍNEZ.

El primero, luciendo una cabellera al estilo de JOHN LENNON y el segundo, con su característico cabello peinado hacia un lado.

Memo conduce actualmente su legendario programa ‘El norteño atravesao’ en TRIBUNA RADIO, y Nacho --mi querido amigo, que fue mi colaborador en el periódico El Observador, hace 33 años-- murió hace mucho tiempo.

La historia de la radio en Cajeme no viene sola. Está acompañada de una entrada muy interesante sobre el nacimiento de la radio en el siglo XIX.

Una gráfica con los locutores y locutoras durante la primera trasmisión de un programa de radio, mueve la melancolía.

Figuras como la de don FELIPE GARCÍA DE LEÓN, fundador de la XEOX, aparecen a lo largo de la lectura de esta historia.

Me resultó gratificante conocer la historia de dos radiodifusoras que fueron entrañables para mí, por cuestiones muy personales: La XEHX y la XEDB, ésta, de efímera existencia.

En la HX, a los 13 o 14 años, participé en un concurso de canto.

En la DB, que, efectivamente, estuvo por la calle Nuevo León casi esquina con Náinari, fue otra cosa.

Yo era un chiquillo y mi casa estaba a cincuenta metros de la radio.

Nació con mala estrella porque el dueño amaba la radio. Era un empresario que no encontraba su camino; yo les hacía los mandados a los locutores que, de tan fregados que estaban, apenas les alcanzaba para los refrescos y algunas piezas de pan dulce.

No les pagaban y por tanto, a mí tampoco me daban propinas.

No me importaba porque me dejaban estar en la cabina que, por otra parte, funcionaba con la puerta abierta porque no tenían ni abanico.

Eran otros tiempos.

La televisión llegaría mucho después, de modo que conocer una cabina de radio era maravilloso.

Sergio Anaya me llevó por los lejanos recuerdos.

La foto histórica, donde aparece don EMILIO MANZANILLA entrevistando al Presidente LÁZARO CÁRDENAS, durante la expropiación de 1937.

Era la XEAP.

El autor me regaló viejas imágenes. Personajes que nunca conocí físicamente pero que me fueron familiares porque les escuchaba por la radio.

Y otras imágenes, de personas que hoy son mis amigos que conocí hace años y otros que ya se adelantaron.

Mi compañera Rita Verónica Quintero Álvarez, aparece en varias épocas.

MARCO ANTONIO MÚÑOZ SOTO, mi dilecto amigo de los setenta y ochenta. Fue mi colaborador en el semanario Tiempo Nuevo.

ENRIQUE PLUEMDA OLIVAS --Dígalo sin miedo--, muy entrañable, compartimos memorables veladas.

FEDERICO ALCÉRRECA, NEREO CÉSAR LÓPEZ, FLORENCIO IRINEO, VENTURA CASTILLO, quizás la voz más dominante de la radio de aquella época.

Ahora sé que era navojoense.

FRANCISCO DEL CASTILLO, ‘El Huarachudo’, fue mi amigo. Lo fuimos en el último trecho de su vida.

¿Me imaginé que iba a leer todo esto cuando, muy temprano coincidí en el Bibi con queridos amigos como don SERGIO GASTÉLUM DE LA VEGA, REGINO ANGULO SÁNCHEZ, LUIS FELIPE GARCÍA DE LEÓN? Desde luego que no.

Me perdí en mis divagaciones y ni siquiera registré que CHIBETO DOMÍNGUEZ y SHEILA CIRETT tuvieron su mejor día cuando recibieron la constancia de que ya son presidente y secretaria general de la Red de Jóvenes X México.

En fin.

Es todo.

Le abrazo.

mrivas@tribuna.com.mx

 

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