Columna de Hierro

Las dos razones por las que los sonorenses no creen en la Comisión Azul de los Derechos Humanos. Los casos de Gisela Peraza Villa y María de Jesús Llamas, la China, de Guaymas la exhiben como la gran solapadora del gobierno en turno

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Más le habría valido al primer visitador de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Sonora, Aldo René Saraco Morales, quedarse callado y no salir a defender el indefendible caso de su jefe, Raúl Arturo Ramírez, el titular de este organismo que en todo momento estuvo al servicio de quien lo puso al frente de dicha comisión, Guillermo Padrés Elías. 

Y es que, en un vano intento por componer la irresponsable y sumisa actuación de Ramírez en el penoso asunto de Gisela Peraza Villa, la empleada doméstica de la familia Padrés, acusada de robo, misma que estuvo en prisión cuatro años, luego de que fue obligada, a base de torturas y amenazas de muerte, a confesarse culpable del robo de dinero en efectivo y algunas joyas que supuestamente habrían sido sustraídas por ella de la Casa de Gobierno en donde trabajaba.

 No obstante a que en todo el proceso de Gisela, la CEDH se la pasó “pateando el bote”, porque según ellos, no había los suficientes elementos para determinar que había sido torturada o detenida de manera arbitraria tras ser acusada por sus jefes de robarle una maleta llena de dinero y joyas, según Saraco, aquí la única instancia que en realidad cometió irregularidades en el caso de Gisela, fue la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, misma que --- ¡ vaya desfachatez!—intervino de manera indebida al investigar el caso. 

En su opinión, se trata de una campaña de desprestigio y acusaciones en contra del organismo por la forma en que se ha manejado el caso en cuestión, además de que acusa a los legisladores federales del PRI que intervinieron en el caso, los que, según Saraco, no eran parte del problema. 

En el colmo de la desfachatez,  en opinión del colaborador de Ramírez, la CNDH intervino por la petición de un grupo parlamentario, la que por ley no tiene la legitimación para hacerlo y aun así se llevó a cabo bajo presiones políticas, investigación que, a su juicio, está llena de irregularidades.

 Nos quieren exhibir, afirma Saraco, como que no nosotros no actuamos, como si de veras, hubiera por ahí algún sonorense que pudiera creerles.

 Lo que no saben, seguramente Saraco y su jefe, es que la sociedad sonorense tiene presente que este no ha sido el único caso en que, ante injusticias como estas, hacen como que la virgen les habla.

Sin recordar que la gente y la comunidad guaymense todavía tienen fresca en la memoria el no menos escandaloso caso de María de Jesús Llamas  ‘La China’, la mujer que según la misma Carabina de Ambrosio de Sonora, conocida también como la CEDH, se “suicidó” extrañamente en las celdas de arraigo de la Policía Estatal Investigadora y en cuyo penoso incidente, también se vio obligada a intervenir la Comisión Nacional de los Derechos Humanos la que determinó, mediante riguroso peritaje profesional (en el que se tuvo que exhumar el cadáver de la víctima) que la señora Llamas había sido estrangulada, en el interior de su celda.

Lo que obviamente terminó por exhibir dos cosas; la intervención de la Procuraduría General de Justicia en el caso, la que en su momento hubo informado que la citada señora, se había colgado en su celda, utilizando un cable de televisión, en hechos ocurridos el 5 de octubre de 2013 y, dos; el absoluto solapamiento de la CEDH al avalar tan endeble versión.

En su oportunidad la CNDH informó que sus peritos determinaron que personal pericial de la PGJE emitieron un juicio de valor que no les correspondía, al señalar que la causa de la muerte había sido por ahorcamiento, conclusión que únicamente podría determinar el médico forense, siendo que, tras la exhumación del cadáver de la víctima, esta misma Comisión, la buena, concluyó que la causa de la muerte fue “asfixia mecánica” , con lo que se da cuenta que el fallecimiento no fue producida de manera auto infligida. 

Aparte de establecer que no encontró indicios objetivos que fundamenten y sustenten que la causa específica de la muerte haya sido consecuencia de asfixia por ahorcamiento, tal como lo señaló la Procuraduría de Justicia en Sonora y que en todo momento avaló la Comisión azul de Raúl Arturo Ramírez, validación que al tiempo fue premiada con su reelección al frente del organismo. 

Y de ahí que los sonorenses sigan sin creer en  la Comisión Estatal de los Derechos Humanos de Sonora. Sugerencias y comentarios.

 premiereditores@hotmail.com

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