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Crisis de partidos políticos; les debe gobierno estatal

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Apenas ayer se describió en este espacio la difícil situación que afrontan empleados y diputados del Congreso local (seguramente más los primeros que los segundos) a los que no les han pagado sus últimas quincenas. Hoy es posible abordar una situación similar que concierne a los partidos políticos que existen en la entidad.

Puede igualmente no resultar creíble, pero el hecho al parecer incontestable es que los partidos políticos tienen hoy en Sonora una terrible crisis económica, que es calificada ya como la más aguda de su historia. Por lo visto y sabido, estos organismos tan afamados están viviendo de prestado, lo que hacen para por lo menos no dejar de pagar los salarios de su personal.

Así lo dijo la representante del PRI ante el Instituto Estatal Electoral, María Antonieta Encinas Velarde. La explicación de estos hechos se antoja elemental aunque crudamente sencilla, y su puesta en curso ratifica por enésima vez algo ya sabido una y otra vez. En síntesis: el Gobierno del Estado es el responsable de la precaria situación económica que hoy por hoy experimentan los partidos políticos.

El adeudo gubernamental con el Instituto Estatal Electoral es por 87 millones 590 mil pesos. Es una cadenita, porque esa misma cantidad es la que lógicamente a su vez debe el IEE a los partidos políticos. El problema, según ha trascendido, viene desde el año pasado, si bien no se sabe en qué momento podría arreglarse. O no arreglarse, porque el tiempo avanza y la fecha del cambio de poderes estatales se acerca vertiginosamente.

En este contexto, están aflorando deudas por doquier con cargo al aparato estatal. Jamás se hubiera creído que los partidos políticos se encontraran en una situación como la anotada. El asunto preocupa por lo que evidentemente deja traslucir como significado, que no es cualquier cosa. Vale reconocer que la financiación estatal de los partidos políticos no es algo que en Sonora (y quizá en ninguna otra parte) deba verse como cosa de vida o muerte.

Pero sí refleja muchos entredichos la evidencia de que de repente no hay el dinero que debe entregárseles a título de subsidio o subvención, a sabiendas de que simplemente se trata de recursos económicos que deben cumplir ese destino. Como se sabe, no está ocurriendo así, y por ello es preciso sumar esta ingrata circunstancia a todas las demás que por el estilo han venido presentándose en una Entidad como Sonora.

El IEE tampoco escapa a esta particular problemática. Por ejemplo, los 45 trabajadores que fueron despedidos de allí en julio anterior, se presentaron el viernes pasado en una sesión ordinaria de ese organismo para protestar por la decisión que les dejó sin empleo. No aceptan que la dimisión obligada a que les sometieron haya sido por razones de austeridad implantadas en el que fue su centro de trabajo.

Problemas como los descritos, están, entonces a la orden del día en Sonora, en un contexto agudizado precisamente por la falta de recursos económicos que sufre el Gobierno Estatal. No se advierte una pronta solución al respecto, por lo que acaso haya que interpretar que esta crisis financiera a que se alude tendrá que ser heredada al régimen sonorense entrante.

No a de ser eso lo deseable, pero quizá todo apunta a que así sucederá, con todo el perjuicio natural y entendible que ello implica. De momento, sin embargo, los partidos políticos en Sonora no tienen dinero ni para resolver sus más ingentes necesidades. Realmente es mucho el dinero que se les debe.

La parte más aguda de esta anomalía es la que toca al personal de los partidos que está allí bajo sueldo. Llama también la atención que hasta ahora no se conozca una explicación pormenorizada sobre las causas que han propiciado los muy diversos casos de insolvencia estatal en la Entidad.

Debe ser hora de que se empiece a clarificar de una u otra manera esta insólita situación.

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