Columna de Hierro

Protestan los trabajadores del Congreso; Padrés sigue sin pagarles

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Uno quisiera, a veces, como columnista político, ponerle fin a ciertos temas que, como se dice hoy en la jerga cibernauta, se vuelven viral o alcanzan categoría ‘top topin’, sin embargo, hay dos temas que insisten en mantenerse en la línea de fuego e incluso uno de ellos, llegó para quedarse, por lo visto, en nuestro estado, con mayor ascendencia en la región sur de la entidad.

El primero de estos tiene que ver con los constantes yerros del gobierno cuyo slogan tuvo especial aplicación para sus protagonistas, el gobernador Guillermo Padrés y sus principales colaboradores a los que, ciertamente, desde que inició el sexenio que precisamente estará concluyendo dentro de 29 días más, ni uno más, ni uno menos, les amaneció un Nuevo Sonora.

 Algunos de estos – y no es broma—no solo cambiaron de residencia, dejando la clásica casita de interés social que estaban condenados a pagar hasta dentro de 20 años, si bien les iba, sino que, hasta cambiaron a la mujer; es decir, ya con mejores ropitas y comiendo con manteca, encontraron a la mujer de sus sueños y con los ahorritos alcanzados en los últimos seis años y el bono de liquidación que ya se tienen recetado, se disponen a ser felices, con la nueva consorte, ahora sí, hasta que la muerte los separe o, en su defecto, venga otro sexenio lleno de bonanza y de rebatinga como el que acaban de protagonizar, para “ volver a empezar” y volver a disfrutar la dulce vida. 

Y viene a colación lo anterior, porque, solamente en Sonora se puede estar presentando un abuso, un caso sin parangón en la historia política del estado en la que el gobierno estatal haya dejado de la mano al Congreso local, la casa de los diputados, y sin recursos económicos, a tal grado que sus 240 trabajadores tienen ya varias quincenas que no reciben sus salarios, sencillamente porque la Secretaría de Hacienda no les ha liberado los recursos para el pago de sus dietas y el gasto corriente que hasta estos momentos asciende a poco más de cuarenta millones de pesos.

 Se trata, según el representante sindical, Roberto Morales de trabajadores de las diferentes áreas de operatividad y administrativas del Congreso los que tienen sin recibir sus salarios devengados. 

Y por increíble que parezca, la casa de la representación popular en Sonora, ha estado a punto de quedarse en tinieblas ( sin luz, ni electricidad nada más, nada que ver con lo político en donde lo que sobra es la línea ) al no poder hacerle frente a los altos recibos de la Comisión Federal de Electricidad por consumo de energía eléctrica. Amén de la deuda que se tiene con proveedores a los  que tampoco se les ha podido cumplir. FIERRITOS EN LA LUMBRE. 

El otro tema que tampoco parece tener fin es el de la inseguridad pública. Y como botón de muestra, ahora la desgracia toca a las puertas de una familia de gran arraigo y tradición en Cajeme, ligada, de siempre, al trabajo, como es el caso del buen amigo, Manuel Verdugo, cuyo hijo, Antonio Verdugo Espinoza, fue asesinado, este pasado jueves a plena hora del día, a eso da la una y media de la tarde, en los momentos en que laboraba en la empresa propiedad de la familia y fundada hace más de cincuenta años. 

Y, como siempre, de los asesinos nada. Volvieron a huir, por el mismo rumbo desconocido de siempre en medio de operativos “conjuntos” cuyos resultados siguen sin verse…Recibe, mi querido Manuel, mi más sinceras condolencias en nombre propio y de mi familia y que la resignación llegue pronto a los tuyos…En cosas menos siniestras, ayer en punto de las 11 de la mañana tuvo lugar, en la sala de Cabildo, el arranque oficial del proceso de entrega- recepción y presentación de la Comisión Mixta, tendiente, desde luego al arribo del 16 de septiembre próximo en donde se estará dando la toma de posesión de Faustino Félix Chávez, como alcalde de Cajeme, luego del tercer informe de Rogelio Díaz Brown. 

Sugerencias y comentarios; premiereditores@hotmail.com

 

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