Bulmaro Pacheco

LAS IZQUIERDAS: ¿PODRÍA GANAR LÓPEZ OBRADOR?

por

/x

Junto con la renovación de las dirigencias partidistas nacionales, el factor López Obrador ha vuelto a ocupar las primeras planas de la información en México. En realidad -para ser objetivos-el personaje nunca se ha ido en los últimos 15 años. De una u otra manera ha estado presente.

Antes, estuvo cuando acompañó al conjunto de ex priístas que se dieron a la tarea de formar el partido de la Revolución Democrática en 1989. Cuando compitió por la gubernatura de Tabasco contra Roberto Madrazo en la elección de 1994 y el desenlace posterior. También cuando ocupara la dirigencia nacional del PRD con sus sonados triunfos en estados con candidatos ex miembros del PRI, como los casos de Baja California Sur y Zacatecas y la victoria de Cárdenas en la Ciudad de México.

Cuando gobernó la capital del país entre 2000 y 2005 con sus famosas conferencias diarias de prensa de las 6 de la mañana transmitidas en red nacional, lo que le permitió un alto nivel de conocimiento de su persona.

Agarró vuelo y movilizó masas con el intento de desafuero por el Congreso en 2005. Para la candidatura presidencial 2006 y jugando con los tiempos, siempre respondía que “lo dieran por muerto”. No era cierto.

No tuvo problemas para alcanzar la candidatura a la presidencia de la República postulado por las izquierdas (PRD, PT, Convergencia) en 2006 y con 14.7 millones de votos (35.31 %) casi le gana la elección al candidato del PAN Felipe Calderón que obtuvo 15’000,284 (35.89 %) una diferencia menor a un punto porcentual (el 0.58%); la menor en la historia reciente de México.

Volvió a ser candidato de nuevo por la misma coalición en 2012 y subió el nivel de votación en relación al 2006 porque obtuvo 15’896,999 millones de votos, desplazando al PAN y su candidata al tercer lugar.

Poco después y por diferencias internas con el PRD, anunció su salida como militante de ese partido y se dedicó a formar un nuevo partido político: Movimiento Regeneración Nacional (Morena) constituida como asociación civil en octubre de 2011, y al que le fue otorgado por el INE el registro como partido político en julio del 2014.

En la elección de 2015 para diputados federales, Morena obtuvo 3 millones de votos (8.37 % de la votación) y estará representado en la Cámara de Diputados por 37 diputados federales. En su primera elección se convierte en automático en la cuarta fuerza política nacional, muy cerca del PRD que obtuvo el 10.8 % de los votos.

Pasada la contienda electoral y a casi tres años de la elección presidencial, López Obrador ha anunciado que aspira a lograr más de 20 millones de votos en 2018, a través de Morena y seguramente con él como candidato presidencial. Sería su tercer intento por buscar la presidencia de México, un caso similar al de Cuauhtémoc Cárdenas y únicos en México.

Una encuesta reciente del periódico Reforma ubica a López Obrador como puntero en la lista de aspirantes a la presidencia de la República y a Morena en tercer lugar en intención de voto por partido después de PRI y PAN.

La primera encuesta coincide con la sustitución adelantada de Carlos Navarrete en la dirigencia nacional del PRD y el acuerdo de su órgano de gobierno para tender puentes de comunicación con López Obrador y Dante Delgado de MC, con miras a lograr alianzas para la elección del 2018.

También el gobernador electo de Michoacán Silvano Aureoles, recientemente ha enviado misiva al tabasqueño para invitarlo a formar un gobierno de coalición en esa entidad, con el propósito de fortalecer la gobernabilidad.

No es equivocada la estrategia tanto de la dirigencia nacional del PRD como del nuevo Ejecutivo estatal de la tierra de Lázaro Cárdenas.

El problema de fondo es el estado de ánimo del personaje, que al parecer y por ahora no quiere nada con ellos -error táctico-, y la viabilidad de lograr esa tan difícil y compleja unidad histórica en las izquierdas en México. Ahí está el verdadero dilema y la gran interrogante del futuro para ellos. La única ocasión en que se han unido las izquierdas fue en la elección de 1988 con Cuauhtémoc Cárdenas como candidato.

Fue la primera ocasión en la historia que coincidieron los ex priístas, izquierdas, PARM, PPS y una variedad de organizaciones políticas, en un frente Democrático Nacional bajo el clima de una gravísima crisis política (la fractura en el PRI) y económica (Inflación anual del 164% y el dólar de 150 a 2,395 pesos en el sexenio: 2,394%) experimentadas en México a finales de la década de los ochenta en el gobierno de Miguel De la Madrid.

Desde 1988 y de cara al 2018 las cosas ya no les pintan igual. En 1989 se formó el PRD para reagrupar a las izquierdas participantes en la elección de un año antes, con Cárdenas, Muñoz Ledo y López Obrador como dirigentes principales. Tiempo después se sumarían Manuel Camacho y Marcelo Ebrard. Hoy ninguno de ellos está ya en el PRD.

Por diferencias internas cada uno se fue saliendo del partido. La corriente interna de los llamados chuchos se apropió de la dirigencia nacional, con estrategias políticas no siempre coincidentes con los miembros más conspicuos del partido que terminaron por renunciar.

Cárdenas luchó infructuosamente por una segunda dirigencia nacional y no lo dejaron llegar. A sus 80 años seguramente pensó que nada tenía qué hacer ya en el partido que ayudó a fundar y renunció mediante carta explicativa, armando gran revuelo.

Miguel Angel Mancera, el jefe de Gobierno del DF con el mayor porcentaje de votación lograda, promovió cambios en su gabinete para descolonizar a su gobierno del PRD, y ha deslizado discretamente la posibilidad de competir como candidato Independiente en la elección presidencial del 2018.

No fue extraño entonces y después de tanto traspiés, el observar los resultados obtenidos por el PRD en la elección del pasado 7 de junio, que les significó la pérdida de 45 diputaciones federales, y perder su principal bastión político;el Distrito Federal. Factores importantes para ello fueron: Divisiones internas, Ayotzinapa incluida, renuncias, enfrentamientos y la irrupción de Morena como competencia directa por los votos. Todo eso terminó por reventar al PRD y de rebote, sacar de la jugada al Partido del Trabajo.

De cara a la elección del 2018 y ante la nueva conformación política de México surgen varias interrogantes: ¿De cuántas izquierdas podemos hablar en México en estos tiempos?, ¿Cuántas corrientes ideológicas las representan?, ¿Son las izquierdas actuales lo que políticamente fueron antes?, ¿Cuál es la relación que guardan entre ellas?, ¿Tienen las izquierdas las propuestas que México requiere en estos momentos?.

No son preguntas fáciles de contestar. Cada una de ellas tiene su particularidad y sus características, porque el estudio de las izquierdas -su actuación en el presente y su futuro- representa uno de los retos de mayor alcance e importancia en el sistema político mexicano.

Más allá de la condena o la crítica que se les haga o la intención de soslayar sus avances, las izquierdas ahí están. Avanzan, retroceden, se dividen, se reunifican pero poco a poco van cubriendo espacios importantes de la vida política nacional en estados, municipios y en el Poder Legislativo y en la actualidad los tres principales partidos de esa corriente (PRD,Morena,MC) representan un potencial de votantes del 25%,nada despreciable si van unidos.

Sin embargo, entre su primer candidato Hernán Laborde que en 1934 sacó 7 mil votos contra Lázaro Cárdenas y López Obrador que casi le gana a Felipe Calderón en 2006, las izquierdas han experimentado notables avances.

Ha habido de todo: Partidos, agrupaciones, corrientes ideológicas, publicaciones periódicas, organizaciones, guerrilla urbana y rural, movimientos armados y originalmente alineamientos ideológicos con el extranjero. Por eso y a casi tres años de distancia de la próxima elección, surge la pregunta: ¿Podría ganar López Obrador la elección presidencial del 2018?.

Hay varias interrogantes: La primera tiene que ver con su salud personal y estado físico; ¿irá a aguantar el trajinar de aquí a casi tres años más?.

¿Lograrán realmente unificarse los tres principales partidos políticos de izquierda que podrían postularlo candidato y hacer alianzas?

Si la economía mexicana no mejora en sus principales indicadores, se va a incrementar la irritación social que las izquierdas pudieran capitalizar.

Si la distribución del Ingreso entre las familias mexicanas sigue deteriorando, los niveles de vida se profundizarán en los niveles de desigualdad social con alto riesgo para el partido en el poder. Recordemos que el PAN perdió en 2012 principalmente por la mediocridad del crecimiento económico observado en sus gobiernos y en 1988 el PRI casi pierde por la misma causa.

De igual manera, si el PRI no logra unificarse para postular una candidatura de unidad que realmente sume a todos los factores de poder (presidencia, gobernadores, congreso, organizaciones, empresarios, etc.). Y, por supuesto, también está el factor de si el PAN no logra una candidatura de unidad que realmente reagrupe al partido o que algunos de sus militantes más conspicuos decidan irse por la vía independiente.

Resulta muy claro que las izquierdas no ganarían porque tuvieran las mejores propuestas, sino porque se montarían en la insatisfacción social.

López Obrador reinicia campaña con una movilización política que en 15 años no ha interrumpido. Su nuevo partido no observa fracturas y seguramente va a esperar a que se definan los nuevos liderazgos en el PRD, para determinar la ruta a seguir.

Juntos Morena, Movimiento Ciudadano y el PRD sumarían por ahora un 25% del electorado y una fuerte representación en el Congreso… (por ahora); pero: Para lograr el éxito electoral, además de la candidatura del tabasqueño deberá ser una izquierda tendiente hacia el centro del espectro ideológico, porque muchos problemas ya no se sustentan en el marco ideológico de las ofertas partidarias sino en la realidad que es compleja, dinámica y convulsa y ésta no admite recetarios sino decisiones pragmáticas, vinculadas el entorno nacional e internacional. Ahí está la crisis de Grecia como lección principal.

Todavía es muy pronto para sacar conclusiones,pero ya hay avances. Ya dijo Ernesto Ruffo,que Ricardo Anaya puede ser un  buen candidato presidencial del PAN.Por el lado de las izquierdas nadie duda que el candidato será López Obrador. Pero también son mencionados otros personajes en el firmamento político de México que más temprano que tarde también serán noticia en relación con el tema. Sin duda.Ya veremos.

bulmarop@gmail.com

Comentarios