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Problema con Tribu Yaqui; inauguración de una Obra

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La Tribu Yaqui podría levantarse en armas. De buenas a primeras, una posibilidad como la enunciada genera una temerosa reacción personal. No ha de ser para menos. Y es que un estado como Sonora no se advierte hoy social y políticamente en miel sobre hojuelas, sino al contrario. 

No está claro si la eventualidad descrita va en serio o si sólo se definió para dar cuenta de un tribal estado de ánimo. El asunto tiene que ver con el Gobernador del Estado. En otras palabras, todo se reduce a que si Guillermo Padrés Elías decide apersonarse en territorio yaqui, habría por lo visto problemas mayores, como evidentemente serían los que se entienden como propios de una rebelión indígena.

Miguel Angel Cota Tórtola, vocero de la etnia yaqui, dijo que si Padrés asume inaugurar personalmente el llamado Parador Turístico de la Loma de Guamúchil, la tribu en mención se levantará en armas. El argumento central de esta controversia es que no lo quieren allí, “porque él nos faltó al respeto, porque hizo lo que quiso y como quiso”, añadió Cota Tórtola.

De acuerdo con Cota Tórtola, el gobernador Padrés debe solicitar permiso para ingresar a tierra yaqui. Esto es parte de los procedimientos de la etnia. El problema es que si el Ejecutivo local pide el permiso aludido, se le negaría, ya que, en palabras de Cota Tórtola, “existe hartazgo entre miembros de la tribu por el mal gobierno estatal”.

Como queda en evidencia, lo que procedería, para no tensar más una situación ya abiertamente tensa, es que la puesta en marcha del Parador Turístico de la Loma de Guamúchil se deje salomónicamente para otra ocasión menos áspera. Los tiempos de hoy entre el gobierno estatal y la tribu yaqui no son precisamente los mejores de que se pudiera dar cuenta, por las razones que todo mundo conoce. Empero, llama la atención la severidad con que en ese ámbito indígena se cuestiona al gobernador Padrés. 

Inhibir o desalentar la estancia del mandatario sonorense en un reconocido punto de la geografía yaqui, apelando para ello a la amenaza de un levantamiento en armas por parte de los indígenas, es algo que por supuesto hace pensar en diferencias irreconciliables entre las partes de ese diferendo. En este contexto, quizá las palabras del vocero Cota Tórtola no deban ser tomadas al pie de la letra por el impensado rigor conceptual que traslucen, aunque también valdría la recomendación en sentido contrario. 

Pero más allá o más acá del tenor de esas expresiones, lo cierto es que fueron dichas, y por eso convendrá no ponerlas en saco roto. No tanto porque el hecho que denotan pueda o deba materializarse el día menos pensado de los que le restan al régimen sonorense actual, sino más bien porque revelan sin lugar a duda una directa animosidad de la tribu yaqui contra el gobernador Padrés.

Un señalamiento como el anterior no se presta a mayores interpretaciones. Aun así, pone de manifiesto la existencia de un choque que seguramente no podría solventar ni siquiera el más calificado de los mediadores. Así lo acreditan los dichos de Cota Tórtola en relación con el hipotético alzamiento armado de los yaquis.

El Parador Turístico de la Loma de Guamúchil es una obra que ha de suponerse de gran beneficio para la tribu. El vocero Cota Tórtola reconoció que incluso puede ser útil para detonar la economía indígena, por lo que la etnia bien podría manejar el funcionamiento del parador. Señaló que favorecería ese propósito el hecho de que éste se encuentra en territorio yaqui, como ciertamente es así.

En lo inmediato, sin embargo, el problema estaría representado por la inauguración de la obra y quién debe ser el encargado de protagonizar la ceremonia respectiva. No se sabe qué piensan en Hermosillo en relación con el estado de ánimo imperante hoy por hoy en la tribu yaqui. Mejor sería que desde allá asuman no buscarle ruido al chicharrón. No tiene caso y aparte tampoco hay necesidad.

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