Opinión

El PRI, los triunfos en Hidalgo y Coahuila, volver a nacer: pero hay acechanzas obscuras que nadie quiere ver

Rumbos

por Mario Rivas

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Mario Rivas, columnista

Mario Rivas, columnista

NO SON LAS DIPUTACIONES LOCALES de Coahuila ni las alcaldías de Hidalgo. En realidad, en términos de botín político, la ganancia electoral es más bien magra. Pecata minuta, se diría.

Sin embargo, esos mínimos triunfos obtenidos por el PRI en esas dos entidades, tienen un significado profundamente alentador para un partido al que muchos enemigos ya le escribieron su correspondiente epitafio.

Haber arrasado en Coahuila y ganado las mejores plazas en Hidalgo, es para el PRI, más allá de cantidades, como un tanque de oxígeno moral y anímico para los mermados batallones de militantes de a pie que se mantienen fieles a su partido a lo largo y ancho del territorio nacional.

Mire usted: con los triunfos del domingo, el PRI ha recuperado su propia autoestima y sus liderazgos, sean quien sean, serán empujados por sus infanterías a luchar por más triunfos. Como periodista, no puedo ser tan ingenuo como para pensar que lo de Coahuila e Hidalgo determinará un cambio en las circunstancias en que se encuentra el PRI, pero también otros partidos, como el PAN y el PRD. Coahuila e Hidalgo, podríamos decir que, hoy por hoy, son dos casos aislados.

¡Ojo chícharo!

Los tricolores no deben perder de vista la realidad, pues una cosa es que un partido con una extensa trayectoria como la suya, no pueda ser vencido definitivamente con dos o tres batallas, y otra es que con dos triunfos locales ya está de regreso.

Sí, lo está. Pero no en calidad de vencedor absoluto. Está de regreso porque ganó dos batallas importantes, o a lo mejor no tan importantes pero si necesarias y, sobre todo, oportunas.

Está de vuelta porque la moral y los ánimos del priísmo, se han reforzado y siente que su destino no es la extinción total.

Al menos no por ahora.

Ahora bien: ¿por qué perdió Morena?

ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR culpa a sus pleitos internos.

Según el prestigiado periodista veracruzano ALEJANDRO AGUIRRE, un testigo presencial en una reunión de AMLO con cuatro miembros de la Cuarta Transformación, le dijo que el presidente había ordenado que los enlazaran con tres personajes de Morena: MARIO DELGADO, PORFIRIO MUÑOZ LEDO y ALFONSO RAMÍREZ CUÉLLAR.

A Mario lo regañó. A Porfirio, también. Y a Ramírez Cuéllar, le habría ordenado, tajante, que de inmediato impugnara las derrotas en Hidalgo y en Coahuila. “¡Nos robaron!”, habría exclamado el mandatario. “Esto sucedió por andarse peleando por la dirigencia.”, le espetaría a Ramírez Cuéllar.

La verdad sea dicha, ni creo ni dejo de creer la versión.

Pero tenemos que reconocer que hay datos colaterales que permiten darle un poco de confianza a lo que escribió Aguirre.

Detalles al desgaire: Porfirio y Mario Delgado andan como novios en su luna de miel cuando apenas hace unos días mutuamente se vapulearon y se sacaron la ropa sucia de cada quién.

Repito la pregunta: ¿por qué perdió Morena en Hidalgo y en Coahuila?

Tengo, para mí, que no fue por el pleito interno. Yo me apego al criterio que describe una realidad incuestionable: Morena no es un partido. Es un movimiento integrado por tribus belicosas y liderazgos acostumbrados a dirimir sus diferencias a golpes.

Morena no siendo realmente un partido, carece de infraestructura. Por tanto, es incapaz de inculcar en sus seguidores la vocación partidita tan determinante para llegar a ser un verdadero partido.

Morena carece de identidad de partido. Sus figuras más importantes, están devaluadas, incluyendo a Muñoz Ledo, que no es partidista ni es capaz de enarbolar una personalidad histórica a la cual abrazarse y enorgullecerse de ella.

En el caso de las figuras egocéntricas, como Muñoz Ledo, no hay mucho que detallar. Él siempre ha sido él. Solo él. Su ego que la ancianidad no le matizó.

¿Por qué un hombre de 87 años insiste en ser presidente de Morena?

Esta persistencia absurda, lo pinta de cuerpo entero.

Por lo visto, Morena está saturada de personalidades de esta naturaleza. Desde luego con AMLO a la cabeza.

Y para cerrar este segmento, lo siguiente: yo estoy de acuerdo con los que afirman que ALFONSO DURAZO MONTAÑO no es un buen candidato. Sinceramente, me duele cómo el sentimiento más negativo y procaz, aflora en personas aparentemente serias que nada ganan políticamente con defenestrar a Durazo públicamente y aún así lo hacen, exponiéndose a cualquiera acción vengativa de algún morenista radical.

Pues sí: estoy de acuerdo con los que afirman que es un mal candidato y que no será demasiado problema derrotarlo.

Empero, otra vez ¡ojo chícharo!, ni usted ni yo podemos escudriñar la obscuridad donde se toman las decisiones más mezquinas y los acuerdos absurdos entre corrientes contrapuestas.

No digo que la alianza del PRI, PAN, PRD o la creciente fortaleza de RICARDO BOURS pudiera de primeras a primeras, derrotarlo.

Dejarlo en la lona.

No me gustan los pronósticos.

Lo que yo digo es que a Durazo, lo puede derrotar cualquiera de los candidatos que lo opondrán en el 2021.

Y lo harían, sin trabajo sucio. Bastaría el vacío de éxitos. La ausencia de logros en las comisiones desempeñadas.

Digo, si este llegara a ser el caso.

En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ

DÉJEME DECIRLO: HACE unos días leí una interesante crónica de mi querido amigo y colega AGUSTÍN RODRÍGUEZ LÓPEZ, guaymense él, sobre la curiosa metamorfosis que puede darse en las personas sin que necesariamente suceda nada…

Agustín extrajo de entre los recuerdos, algunas notas periodísticas en la que dan a conocer las declaraciones de SANTIAGO LUNA, con palabras exactamente iguales que las que yo he leído de él en sucesos de todos conocidos en Guaymas, en los años que lleva al frente del Ayuntamiento SARA VALLE DESSENS…

¿La bandera?...

¡La lucha anti-corrupción!...

¡Posturas idénticas! ¡Objetivos idénticos!...

Solo que ambas manifestaciones fueron dichas con una diferencia de 22 años…

Es decir, 1998—2020…

En 1997—este es un tema que he compartido con mis dos que tres lectores durante muchos años, usted se acordará—Sara Valle ganó la alcaldía de Guaymas apoyada en las siglas del PRD pero más que todo en el apellido Cárdenas…

Con una campaña al estilo del socialismo de HUGO CHÁVEZ, Sara ganó y su Gobierno muy pronto empezó a hacer agua. Se hundió. El Congreso la destituyó y en su lugar puso a un médico muy prestigiado que se dedicó a poner orden en el Ayuntamiento…

Y lo logró…

En su peculiar estilo, Agustín desliza detalles y hechos que en su tiempo conmovieron a la sociedad guaymense…

Más de veinte años después, la situación parece ser la misma: mismos personajes, mismos objetivos, carencia de sentido común y una increíble falta de empatía para congeniar con el equipo…

¡Qué cosas tiene la vida, Mariana!...

¡EUREKA! EL PASADO FIN de semana el senador JORGE CARLOS RAMÍREZ MARÍN, anunció su disposición de buscar la candidatura del PRI a la alcaldía de Mérida, la capital de Yucatán…

Espléndida idea de Jorge Carlos, un político que ha transitado por diversos cargos públicos y que el PRI, por esa voracidad de sus liderazgos, no lo hizo candidato a gobernador cuando todos los sondeos lo situaban en un lugar favorable en las encuestas…

Fue otro el candidato y el PRI perdió en Yucatán…

A ver qué pasa…

Y HABLANDO DE OTRAS COSAS, me llamó la atención que de entre las manifestaciones de pesar por el fallecimiento de GILBERTO GRAJEDA, mejor conocido por “Chente Fernández” en Álamos y otras comunidades, la de BULMARO PACHECO mostró una enorme y profunda calidez humana…

Bulmaro realmente le tenía afecto y admiración a este humilde ser humano que se ganó el cariño de tantas personas, ciertamente muy distintas a él, a las que logró conmover y tenerlas en torno suyo gozando de un rato de gran camaradería en la placita central de Álamos o en el lobby del hotel de JORGE ÁLVAREZ…

Desde luego colega: no olvidaremos a “Chente”…

Es todo.

Le abrazo.

m.rivastribuna@gmail.com  

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