Opinión

Las políticas de Gobierno en desuso de AMLO, las está aplicando en la política electoral de Sonora

Rumbos

por Mario Rivas

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Mario Rivas, columnista

Mario Rivas, columnista

¿ES EXAGERACIÓN QUE SE DIGA que “Sonora está en guerra”, como lo señala una leyenda a mitad de plana de TRIBUNA? Por supuesto que no.

Desde luego, no en el sentido estricto de la expresión. Sin embargo, en términos de la tranquilidad y la pérdida de vidas en forma constante, sí estamos en una situación beligerantemente de convulsión.

En Cajeme se han roto todos los parámetros que se recuerden en materia de asesinatos, de ejecuciones e incluso, de ajustamientos de elementos de las fuerzas castrenses.

Lo que pasó en la región de Guaymas y Empalme, es algo que la opinión pública solo conoce por encimita.

Es un asunto de suma gravedad porque manda una señal que los que conocen de estas cosas afirman que es como para ponerse en estado de alerta.

Quién sabe. Por algo lo dirán.

El norte de Sonora se ha convertido en tierra sin ley. Un colega amigo mío, describe esta situación como una guerra entre grupos violentos del lejano pasado.

Es posible.

Pero esto no significa que el Gobierno no ha dado reversa ante el crimen organizado como se ha demostrado en sucesos icónicos.

Verbigracia: el “culiacanazo”, se acordará usted.

La verdad sea dicha, yo no sé a ciencia cierta si el Gobierno de ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, tenía una estrategia cuando llegó al poder, para combatir la violencia y al crimen organizado. Pero los hechos han demostrado que no.

Mire usted: particularmente, tengo los años suficientes para no embarcarme en una campaña de pasiones partidistas, golpeando sistemáticamente las cuerdas más sensibles que un ser humano pueda soportar.

Y menos hacerlo para causar daño moral y debilitar la moral de un candidato o a un equipo de un candidato. ¡Líbreme Dios!

A ALFONSO DURAZO se le cuestiona como a cualquier candidato. Lo bueno se le acredita y lo negativo también. En su caso, se resalta el hecho de haber sido durante poco más de dos años el encargado de la seguridad del país y no haber cumplido con esa responsabilidad.

Yo he escuchado con frecuencia expresiones populares que muestran el descontento del “pueblo sabio y noble”, ese que AMLO no se quita de la boca en las mañaneras y al que yo, francamente, no conozco.

La gente se enoja, pierde los estribos cuando un político o un servidor público, le miente. La gente no puede vivir ignorando que el Gobierno le está engañando.

En este Gobierno, señor mío, no existen los asesores profesionales. Los que con contundencia le dicen a quien los contrata, que está cometiendo errores, que el camino no es por ahí.

No parece que los más importantes funcio narios de la Cuarta Transformación dispongan de estos consejeros.

Y sí los tienen, no son consejeros reales sino simples lambiscones. “¿Qué horas son?” ¡Las que usted diga, señor presidente!”, algo que se le atribuye a PLUTARCO ELÍAS CALLES.

Honestamente, yo afirmo que Alfonso Durazo no es el culpable del tremendo fracaso en la lucha contra la inseguridad. Moralmente no se le puede responsabilizar.

Quienes hemos seguido su trayectoria política sabemos que él puede ser muchas cosas pero nunca policía o un hombre de armas.

Cuando fungía como secretario particular de LUIS DONALDO COLOSIO, en 1994, él era muy joven.

De esto, han transcurrido 26 años. En marzo venidero serán 27. Toda una pequeña vida.

En esos días pocas personas sabían de la existencia de Durazo. Hasta donde sé, el nativo de Bavispe era un hombre callado, sumamente reservado, según me han platicado quienes lo conocen muy de cerca.

Tengo amigos que le conocen desde la infancia. Ya he dicho que hace muchos años sostuve dos largas conversaciones con él, en el hoy extinto hotel Gándara, de Hermosillo. La impresión que dejaron estos dos encuentros, es la de un hombre que escucha o que está acostumbrado a escuchar.

Puedo describirlo, creo que con objetividad: educado, académico, literariamente bien enmarcado. Escribe muy bien y yo diría que es culto.

Sus anticuerpos son más notables que sus paradigmas políticos que pudiera tener.

No empatiza con la gente. Es demasiado “refinado” para ser político, por eso cuando quiere serlo en el discurso, se le percibe falso. No se le da.

A ver, dígame, ¿qué es eso de decir en plena mañanera y ante un complacido presidente AMLO, que renunciaba a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, porque se lo está pidiendo la militancia de su partido?

En Sonora la reacción fue de rabia de parte de sectores amplios de Morena.

Durazo no es un hombre viejo. De hecho, diría yo que es todavía joven, pero su formato cultural e intelectual, es viejo, muy del pasado.

Lo único que hizo para formar la frase para justificarla fue cuadrarla para hacerla actualizada. La original dice; “El pueblo me lo pide, por eso me voy”.

Más de lo mismo.

Un formato viejo, en desuso, que AMLO quiere darle una manita de gato para hacerlo funcionar. Como Dos Bocas, por ejemplo. Electoralmente hablando, Alfonso Durazo no será un buen candidato. No tiene discurso. Su estilo discursivo es una letanía de pausas, esas que duermen a los auditorios.

¿Puede mejorar?

Yo creo que sí. Tiene la capacidad para hacerlo. Pero no hay que olvidar que una cosa es haber trabajado en el servicio público como secretario de un candidato presidencial y de un presidente en funciones, y otra plantarse ante miles de ciudadanos para ofrecer ofertas de bienestar y políticas públicas creíbles para combatir la inseguridad y la violencia.

Además, hoy por hoy, Durazo tendrá enfrente cuando menos a tres adversarios que van a tundirle duro.

La política no es así. Aquí no habrá sutilezas. Según veo yo las cosas, la de 2021 será una de las más agresivas contiendas políticas de los últimos 60 años.

Por cierto que sí.

En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ

¡OH, LA LÁ! AYER ME COMUNIQUÉ por teléfono con BULMARO PACHECO MORENO, a Hermosillo…

El ingeniero ALEJANDRO BELTRÁN tiene una espléndida costumbre: rescatar en las redes fotografías y textos históricos icónicos para que los hombres y mujeres de las nuevas generaciones los vean, y los lean y aprendan que antes de que ellos nacieran existió una época hermosa, plena de arte y poesía, y sueños y seres humanos que lograron construir un mundo con enormes potencialidades en todos los aspectos de la vida…

En este contexto, Beltrán tuvo a bien reenviarme una foto de 1962 —yo tenía 16 años— donde un grupo de jóvenes llenos de sueños se despiden de su tierra, Agua Prieta, para buscar mejores horizontes en la Ciudad de México. Un texto la acompaña: “En el año de 1962, un grupo de jóvenes de Agua Prieta, Sonora, salió a buscar fortuna a la Ciudad de México y antes de partir estos jóvenes músicos se tomaron esta legendaria foto. Años después, se convertiría en el famoso Grupo Los APSON que marcó toda una época. ¿Se acuerda usted de algunas de sus baladas?”…

Bulmaro me ayudó a recordar los nombres de GIL MALDONADO, FRANKYE GÁMEZ, incluso, el nombre de un muy querido amigo mío, PABLO CASTILLÓN, cuya voz grave fue utilizada en la canción “Anoche me enamoré”, que alcanzó grandes ventas de discos…

(Muchos años después, Pablo y yo cantaríamos algunas de estas canciones sentados en la arena de la playa Guadalupe, en un viaje con ADALBERTO ROSAS y otros connotados panistas de la época…

En una de esas veladas me contaría su amistad con Los Apson, Pablo fue diputado federal y director de Policía y Tránsito de Cajeme)…

Es todo.

Le abrazo.

m.rivastribuna@gmail.com

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