Opinión

La Alianza PRI, PAN y PRD 99% amarrada

La Tertulia Polaca

por Aarón Tapia

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Aarón Tapia, columnista

Aarón Tapia, columnista

“El poder para el PAN fue la droga que al consumirla les ayudó a mostrar su verdadera personalidad y con éxtasis desató sus demonios y los echó andar con tal fuerza y exceso que los acabó debilitando, les manchó su imagen, perdieron dignidad y ganaron repudio de la ciudadanía, y lo más doloroso para los panistas de Sonora, se han quedado sin la droga del poder gubernamental. Ahora la ansiedad que les genera esa ausencia de la droga, los ha convertido en simples cortesanos del Gobierno del estado priísta que a cambio les concede una muy pequeña dosis de poder que les devuelve por instantes ese éxtasis que por 6 años consumieron disipadamente”. Este párrafo que usted acaba de leer, fue el cierre de una columna (publicada en otro medio) que escribí hace poco más de un año, titulada; El PAN transfigurados en cortesanos del PRI.

Es evidente que el padresismo dejó al PAN herido de muerte y aún sigue en terapia intensiva sin encontrar el elixir que provoque su recuperación. La segregación de anticuerpos es sumamente débil aún como para acabar con sus propias bacterias que carcomen sin cesar a sus órganos internos.

Ahora algunos de sus encumbrados militantes abogan por la intervención curandera del gran chamán de la politiquería mexicana, el PRI.

Tras el caótico séptimo año del padresismo, el PAN quedó carente de cuadros políticos atractivos para candidaturas a cargos populares y sobre todo para la gubernatura y ahora buscan colgarse de su supuesto acérrimo rival. En estos momentos la vida interna del PAN se encuentra enfrascada en una batalla entre aliancistas y anti aliancistas, los primeros pretenden una alianza electoral con su antítesis de antaño y recientes verdugos el PRI de cara al 2021, los mismos que a algunos panistas persiguieron judicialmente con expedientes llenos de pruebas falsas, evidencias sembradas y hasta con denunciantes comprados.

El discurso argumentativo de los aliancistas ha sido que el bien superior de la patria está por encima de la ideología de su partido y en ese sentido los aliancistas ven peligrando a México estando en manos de Morena. Tratan de vender la idea de que es necesaria una alianza con el PRI para tratar de frenar la inercia de la 4T y evitar que llegue al Gobierno del estado de Sonora.

Por su parte los anti aliancistas tratan de evitar difuminarse entre los intereses del PRI y mutilar su origen histórico de antagonismo con este partido.

La primera aduana para aprobar o desaprobar la alianza es la Comisión Permanente de Sonora, si se rechaza en esta instancia, ahí morarían los ánimos aliancistas. De lo contrario, pasaría a la Comisión Permanente Nacional para su ratificación o desaprobación definitiva. Todo esto se tiene que definir para antes del 25 de noviembre.

La Comisión Permanente del PAN Sonora, se integra de 38 miembros y hasta el día de hoy según mis indagaciones y consultas de 12 fuentes panistas, los cálculos son de 21 a favor de la alianza y 17 en contra. En estos tiempos hacia el interior del PAN, existen 4 grupos dominantes y algunos subgrupos e independientes que son aliados coyunturales con uno de estos dominantes.

–Padresistas: están divididos, algunos van por la alianza, otros la rechazan, evidentemente fiel a su proceder pragmático, el exgobernador Padrés juega en dos vías, Célida López y Javier Gándara.

–Zepedas: Unanimidad por la no alianza.

-Munristas: Mayoría aliancista, pero con notables aparentes anti aliancistas como el propio Ernesto Munro. -Gandaristas: A este grupo realmente lo lidera Héctor Larios, secretario general del CEN del PAN, los otrora denominados tercera vía han arropado y operado para Javier Gándara desde poco antes que asumiera la alcaldía de Hermosillo. Este grupo es el más compacto de todos y son los principales promotores en favor de la alianza.

La alianza al día de hoy es casi un hecho, si se mantienen esas tendencias de votos en la Comisión Permanente Estatal, ya en la Permanente Nacional pasará en automático, los antecedentes recientes de Michoacán dónde ya se aprobó la alianza con el PRI y PRD, así nos lo indica. De las 12 fuentes consultadas, 10 de ellas aseguran que las dirigencias nacionales del PRI, PAN y PRD ya tienen el acuerdo planchado para que el priísta Ernesto Gándara sea el candidato a la gubernatura de Sonora no en coalición, sino, como candidato común.

Las diferencias a grosso modo entre coalición y candidatura común son principalmente tres: a) la necesidad de suscribir una misma plataforma política, esto solo es necesario en coaliciones; b) una candidatura común puede presentar solo una candidatura y una coalición al menos el 25 % de las candidaturas; y c) en la candidatura común los partidos llegan a un consenso para definir que porcentaje de la votación correspondería a cada partido que represente el candidato y en las boletas electorales el candidato común aparece con un emblema nuevo. En las coaliciones no existe tal transferencia de votos y los candidatos aparecen en las boletas tantas veces como la cantidad de partidos participen en la coalición.

El padre y autor intelectual de esta alianza es Javier Gándara que busca sumar electoralmente para su primo el priísta Ernesto Gándara, y sus principales operadores son dos de los “hijos políticos” de Héctor Larios, los actuales diputados locales Alejandra López Noriega y Gildardo Real, además de el padresista Agustín Rodríguez, compadre del exgobernador Guillermo Padrés y quien sostiene una estrecha relación con el dirigente nacional del PAN, Marko Cortez, la cual tejió en la pasada legislatura federal, donde fueron compañeros de bancada.

Ernesto Munro ha declarado que el no está de acuerdo ir en alianza con el PRI y no votará a favor, pero es claro que solo trata de cuidar su imagen, porque por debajo de la epidermis no le desagrada esa mancuerna con el PRI, de lo contrario, él y su grupo inclinaría la balanza hacia el anti aliancismo, pero la mayoría de sus partidarios votarían por la alianza, incluyendo su hijo, Ernesto “Kiko” Munro.

A pesar de que Munro vote en contra, quedará impreso en la memoria histórica como el presidente estatal del PAN en Sonora que oficializó y reafirmó que en este partido terminaron succionando todas las artimañas y procederes para mimetizarse con el PRI, y así por fin despojarse de la máscara antagónica del priísmo que tanto tiempo portaron.

La cosecha en los últimos tiempos de todas estas siembras de sobredosis pragmática del panismo sonorense, ha sido la del rechazo ciudadano, plasmado en las urnas, por la vulgaridad y nula dignidad política en la que ha caído. Aunque este partido cuenta con algunas muy honrosas excepciones, desafortunadamente en la actualidad se encuentran soterrados, abrumados y muchos de ellos por fuera del círculo de quienes hoy toman las decisiones de ese partido.

Es muy probable que esta alianza electorera no rinda frutos victoriosos y entonces generará efectos secundarios para el PAN hacia el 2024 que dejará la mesa puesta para que el rumbo sea similar a lo que sucedió en Jalisco, donde Movimiento Ciudadano le arrancó la base electoral al PAN y que en este estado los naranjas se coloquen como la tercera fuerza política y segunda como oposición, mientras el PAN seguirá en terapia intensiva pero ahora en estado de coma refundido como cuarta fuerza política en Sonora. Quienes vendieron la idea de que tenían al PAN en sus manos y lo entregarían unificado en torno a la alianza, tendrán que cobrar menos al comprador, porque un partido político no vale lo mismo ni sirve para lo propio, unido que dividido.

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