Opinión

¿Y Manlio Fabio Beltrones?

La Tertulia Polaca

por

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Aarón Tapia, columnista

Aarón Tapia, columnista

 Manlio Fabio Beltrones es uno de los mayores referentes paradigmáticos de lo que en el pasado se conocía como “un hombre del sistema”. En el salinismo fue subsecretario de Gobernación, después gobernador de Sonora, ha sido tres veces diputado federal, en dos ocasiones senador y también fue presidente del PRI nacional. Me parece que nunca tuvo mayor concentración de poder como en el sexenio de Felipe Calderón, cuando lideró la bancada del PRI en el Senado, presidió esta cámara del 2010 al 2011 y toda negociación legislativa pasaba por su visto bueno o desaprobación. Fue tan influyente y poderoso que algunos políticos y periodistas lo asimilaban como una especie de vicepresidente de facto.

Para el 2012 debió conformarse con una diputación federal y asumir el liderazgo de la bancada priísta, después de disputarle con muy pocas posibilidades la candidatura presidencial a Enrique Peña Nieto. Ya en la Cámara de Diputados fue un operador eficaz para el Gobierno de Peña Nieto, en la aprobación de las reformas constitucionales, que se construyeron en la mesa del Pacto por México y que fueron aprobadas prácticamente sin contratiempos en las dos cámaras. Ahora que Emilio Lozoya, exdirector de Pemex, ha aportado pruebas de sobornos y ha denunciado que corrompieron a el exdiputado líder de la bancada del PAN, Ricardo Anaya y a varios senadores de oposición, es donde se abre la interrogante de ¿qué papel jugó Beltrones en todo eso y en otras acciones?, de la sospecha deben de pasar a la probanza y a la exhibición, pero no solo en eso. En 2015, asumió la presidencia nacional de su partido y enfrentó las campañas electorales del 2016, donde se disputaban 12 gubernaturas. Fue el inicio del declive del PRI, bajo la batuta de Beltrones, este partido perdió gubernaturas como nunca había sucedido hasta ese momento. Perdieron 7, quedándose solo con 5, a pesar de que el PRI operó un esquema de financiamiento electoral con señalamientos graves de corrupción, con lo cual quedaron muy expuestos pero hasta hoy insuficientemente investigados.

Esta operación hacia el interior del PRI, llevó por nombre “Operación Safiro” y que implicó el desvío de recursos públicos de siete gobiernos estatales (incluyendo al de Sonora con poco más de 140 mdp) con un total de casi 650 mdp, a través de 12 empresas fantasmas y con el presunto contubernio del entonces dirigente del PRI, Manlio Fabio Beltrones, y Luis Videgaray que en ese momento era el titular de la Secretaría de Hacienda Federal y que implica a colaboradores muy cercanos a Beltrones, como Alejandro Gutiérrez, quien se desempeñaba en ese año del 2016 como secretario general adjunto del PRI nacional, quien fue acusado de peculado por el Gobierno de Chihuahua porque fue quien puso los nombres de las empresas que simularían operaciones para perpetrar el desvío de recursos.

Gutiérrez estuvo nueve meses preso y aunque fue liberado el 28 de septiembre del 2018, siguió su litigio en proceso e incluso portaba una tobillera con geolocalización, como parte de una medida cautelar que lo obligó a permanecer dentro de la entidad de Chihuahua. Había sido acusado por presunto desvío de 250 mdp del erario chihuahuense y fue puesto en libertad luego de que la entonces PGR argumentara que la Fiscalía General de Chihuahua no aportó elementos de prueba suficientes contra el acusado y obstaculizó las investigaciones que la PGR llevaba en curso para mantener y robustecer la causa penal de Alejandro Gutiérrez.

Sin embargo, el 7 de mayo del 2019 lo declararon penalmente responsable por el delito de peculado agravado, pero, solamente por la cantidad de un millón 740 mil pesos por medio de la simulación de servicios, condenándolo a 3 años de prisión, pero nunca regresó a la cárcel porque la juez le otorgó la libertad condicional. La condena incluyó el pago de una multa de 35 mil pesos y la reparación del monto desviado. En el caso del exgobernador de Chihuahua César Duarte, como es bien sabido, fue detenido por autoridades estadounidenses en su territorio donde se le identificaron riquezas inconmensurables y se encuentra esperando un proceso de extradición a México, para ser juzgado por las instituciones de justicia de este país.

En todo esto Manlio Fabio Beltrones aparece intocado y ajeno a toda exhibición a la cual ha apelado el presidente López Obrador para todo aquel que evidentemente haya participado en actos de corrupción.

Resulta muy extraño que, desde el estrado presidencial de las mañaneras que en muy recurrentes ocasiones se convierte en la corte que juzga y exhibe la inmoralidad del régimen pasado, ni siquiera se ha hecho referencia para uno de los hombres más emblemáticos de ese régimen que el propio presidente llama inmoral.

Es entonces pertinente preguntar ¿dónde está y que va a pasar con Manlio Fabio Beltrones?

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