Opinión

Las tres transformaciones del PRI y su culminación en el Movimiento de Regeneración Nacional

Rumbos

por Mario Rivas

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JESÚS ZAMBRANO GRIJALVA anda recorriendo el país tejiendo alianzas con otros partidos, incluyendo el PRI. No lo dice pero a todas vistas se advierte en él un dejo de arrogancia, como si el PRD fuera el convocante natural para unir a la oposición en contra de Morena.

Zambrano se pasa, de veras.

­¿Acaso de verdad este país ha cambiado en los últimos 90 años?

Desde luego, sí ha cambiado. Pero este proceso se ha dado al interior de un mismo régimen en el que, como según ANA GABRIELA GUEVARA le dijo en una ocasión MANUEL BARTLETT DÍAZ, “cambian todos”.

(Esta confidencia me la expresó la actual titular de la Conade, durante un desayuno con ella en uno de los feudos gastronómicos de ROBERTO GONZÁLEZ LABORÍN en Ciudad Obregón, hace algún tiempo).

Pues sí, “cabían todos”.

Y era así porque no existía otro partido con verdadero poder y legitimidad electoral..

El PRI ganaba, aunque perdiera.

Decía yo del PRD. Este partido—lo que queda de él—carece de identidad histórica. Es de la izquierda pero de una izquierda pervertida cuyos caudillos dejaron hacer y deshacer a sus liderazgos medios.

Así nacieron “Los Chuchos”.

Vamos, pero ni siquiera Morena tiene identidad real. De hecho, se trata de un conglomerado híbrido en el que, igual que en el PRI de hace décadas, “caben todos”.

Y de eso se trata. De que haya muchos aspirantes a pertenecer a Morena. No importa la calidad ética, moral, política o ideológica. Después de todo, el Gobierno de la Cuarta Transformación ha demostrado que puede lidiar con pintos y colorados en las cámaras legislativas.

Ya después vendrán los tiempos de la depuración. No digo purgas porque, a contra pelo de lo que muchos creen, la Cuarta Transformación no es propiamente de la izquierda.

Por eso, como con su ancestro el PRI, en sus filas “caben todos”.

Vuelvo a la pureza histórica de los partidos. Pues sí: el PRI es el único partido químicamente puro en cuanto a ideales, filosofía, definición social inclinada a los campesinos y a los obreros (a los pobres, pues), y solamente hubo un  partido que, en sus principios, fue autentico y respetado: el PAN.

La hay en los membretes que fue registrando el antiguo Partido Nacional Revolucionario, nacido en marzo de 1929.

Ya en tiempos de LÁZARO CÁRDENAS, pasó a ser Partido de la Revolución Mexicana, su primera transformación.

Para 1946, con el arribo de MIGUEL ALEMÁN a la Presidencia, se da la segunda transformación.

Había nacido el PRI.

La tercera transformación fue retrasada deliberadamente durante varias décadas.

El primer aviso que fue desoído se dio durante el sexenio de MIGUEL DE LA MADRID. Dos íconos del ala liberal del PRI, CUAUHTEMOC CARDENAS y PORFIRIO MUÑOZ LEDO, abandonaron las filas priistas.

La diáspora partidista no fue devastadora cuantitativamente sino cualitativamente.

Los llamados tecnócratas del Banco de México, se sirvieron del PRI para lograr sus objetivos pero en grupos denostaban los estatutos que a ellos les estorbaban.

Por esta soberbia fue que no se dieron cuenta que poco a poco la savia del autentico priismo se les estaba saliendo para ya no volver.

Nace el PRD, con la idea de sustituir al PRI en la historia política de México.

No lograron su objetivo, que era llegar a la presidencia. Las izquierdas aglomeradas en el PRD, no supieron cómo conducirse sin el tutelaje de un caudillo.

Primero fue Cuauhtémoc Cárdenas y luego ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR.

Esta vez, “no cupieron” todos los caudillos en el PRD. Se desgranó la mazorca, “Los Chuchos” se quedaron con los pedazos y el grueso de los perredistas mudó a Morena.

Iniciaba, así, la siguiente transformación del Partido Nacional Revolucionario fundado por PLUTARCO ELÍAS CALLES, con los mismos hombres y líderes que habían pasado por el PRI y por el PRD.

Por cierto, Muñoz Ledo, Bartlett Díaz y el líder mayor, López Obrador.

Algunos quisieron meter en este paquete cuatro transformaciones del antiguo PNR, pero la verdad es que son solo tres.

Quizá la cuarta transformación se registre cuando Morena cambie de nombre.

Tal vez por esta situación ambivalente  es que ya nadie se toma muy a pecho la pertenencia partidista. Se renuncia como si tal cosa a un partido y se regresa a él de la misma manera.

Por eso, entre otras cosas, gran parte de la sociedad ha perdido el respeto a todos los partidos.

De hecho, resulta indignante para quienes conocen las raíces del PRI, que hay quienes se avergüencen de pertenecer a ese partido.

Como si las estructuras de un partido fueran entes vivientes capaces de por sí solos tomar decisiones.

¿Ha cambiado la política?

Yo diría que sí y no. Sí, porque existe democracia, no como la desearíamos pero naturalmente mucho mejor que como era la política del México de mis contemporáneos.

¿Qué ahora todos comen del mismo plato?

¡Bah! Pelillos a la mar.

Ahora mismo en Sonora veo con curiosidad cómo se recrea un pasaje de la historia priista del siglo pasado. Hay un aspirante a la Gubernatura que evidentemente viene con la bendición del Presidente. Percibo lo que antes llamábamos “la cargada”. Renace el corporativismo sindical que, electoralmente, no sirve para nada pero que para hacer ruidajo se pinta solo.

Es lo viejo que se decía que había dejado de ser útil, ahora con los candidatos de Morena y por lo pronto los líderes de Ayuntamientos morenistas, ya se realinearon.

Lo que estoy viendo, caro lector, es una época que ya viví. No me sorprende. Percibo lo previsible. Pero no sucede lo mismo con las nuevas generaciones.

Todo es viejo. Como Pemex. Como la demagogia en el discurso social dirigido a las masas empobrecidas. No hay nada diferente. Y no lo habrá, tampoco, en los años por venir.

Pensé que no vería esto. Y resulta que cuando desperté, el México antiguo estaba de nuevo, igualito.

En fin.

DE AQUÌ, DE ALLÀ Y DE MÀS ALLÀ

EN ALGÚN MOMENTO DE ESTOS días y semanas de ausencia, un amigo mío me transmitió el mensaje del colega JOSÉ ALFREDO OCHOA, de Hermosillo: “Dile a Mario que descanse, que no se preocupe, que cuando regrese se dará cuanta que todo está igual”…

Muy agradecido con Alfredo…

Sí, todo está igual, excepto que no pude atestiguar acontecimientos que trascendieron lo local…

Verbigracia, la partida de don JAVIER ROBINSON BOURS ALMADA… Lástima por mí, si bien estoy admirado por la cantidad de estupendos textos que fueron escritos en memoria de quien, en la política, fue alcalde de Cajeme y Diputado Federal…

Si me hubiese sido dable, habría escrito un pasaje de su paso por la política…

Lo que yo tuve la oportunidad de conocer a partir de 1967…

Me di ánimo para enviarle a RICARDO BOURS y a EDUARDO, un mensaje de condolencias…

Ricardo me sorprendió con palabras sosegadas, que describen la paz en que su papá llegó al final del camino…

Confieso que me sorprendió que Ricardo me comentara que su papá solía mencionar mi columna “cuando le gustaba y también cuando no”, hubo algunas confidencias más que no mencionaré aquí por tratarse de un asunto tan sensible…

Solamente quiero decirle a Ricardo que, en efecto, su papá tenía razón…

APENITAS ME QUEDA espacio para compartir con mis dos que tres lectores que el escritor BULMARO PACHECO MORENO, está de fiesta grande por el éxito que está teniendo su más reciente libro, titulado “De lo local al centro, las alternativas políticas en Sonora: Motivos, razones, circunstancias 1967—2018”… Mañana, más de esto…

Es todo.

Le abrazo.

m.rivastribuna@gmail.com

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