Opinión

El 2021: Los retos inmediatos

por Bulmaro Pacheco

/x
Bulmaro Pacheco, columnista

Bulmaro Pacheco, columnista

El 2020 quedará marcado como un año terrible para muchos mexicanos: “El Año Maldito” dicen los críticos: Más de 120 mil hogares enlutados por la pandemia del COVID 19; más de 40 mil muertos por la violencia y la inseguridad; cientos de miles de empresas quebradas por la crisis económica; millones de mexicanos sin empleo por la crisis y por la inmovilidad, registrada con motivo también de la pandemia; un sistema educativo de más de 30 millones de estudiantes semiparalizado; un clima laboral, social, político y empresarial incierto; y una polarización que no cesa, a pesar de las crisis y de los problemas, que en otras circunstancias deberían concitar —o motivar— la unidad nacional; pero no ha sido así.

El Gobierno Federal y su partido, que deberían convocar a la unidad nacional, son los primeros en lanzar ataques a sus adversarios políticos —y también a quienes no lo son— con motivo de la cercanía del proceso electoral. Se asumen como vigilantes “para que no se cometan excesos y fraudes electorales”, según el presidente, como si hacer eso fuera facultad suya. La intención es debilitar la credibilidad de las instituciones electorales que ha costado mucho consolidar a través del trabajo político, esfuerzo, tiempo, e innumerables batallas políticas.

Se sentían muy seguros con las encuestas de la popularidad del presidente y se confiaron. No imaginaron siquiera que el desgaste por las decisiones del Gobierno Federal y sus bancadas en las Cámaras, así como por la pasividad de sus gobernadores, iba a acarrearles costos políticos.

Con el radicalismo en sus proclamas en contra de los partidos que no están en el Gobierno, la auto llamada “cuarta transformación” despertó, motivó y unificó a sus adversarios.

Ahora en los tiempos oficiales de medios de comunicación los atacan despiadadamente llamándoles “Tumor” o PRIAN, echándoles la culpa de todos los problemas del pasado y advirtiéndole abiertamente a los votantes que no se dejen “engañar”. Esa propaganda viene directamente del Gobierno y la opera su partido: por algo será.

Las encuestas de intención de voto han dado un vuelco, y la cacareada tesis de que Morena arrasaría en la próxima elección ha pasado a segundo término. La elección de diputados federales será sumamente competida y ni Morena, ni el Verde Ecologista ni el Partido del Trabajo pueden asegurar que ganarán los votos requeridos (43%) para asegurar la mayoría simple en la Cámara de Diputados. Por eso.

Y hay otros problemas:

Si la caída de la economía se da como lo pronostican los analistas más serios (entre -9 y -11%), sería la peor caída del PIB desde 1932.

La recuperación tardará y existe el riesgo de que el Gobierno de López Obrador enfrente otro año sin crecimiento, lo que sería una verdadera tragedia y algo único en la historia reciente de México.

No hay estímulos para la inversión privada. La han alejado los asuntos del salario mínimo, el debate sobre el ‘outsourcing’, la reforma del Banco de México, la cancelación de importantes inversiones y la incertidumbre jurídica. Ninguna economía crece sin inversión privada.

Por eso los pendientes, por eso los retos para el año que empieza que no será fácil, ni será lo que algunos imaginan en materia de recuperación.

Después de la economía, el más importante es el de la pandemia. ¿Cuándo empezarán a vacunar a la población general? ¿Cuántos muertos y contagiados nos faltan? ¿Por qué nos vemos tan mal ante el mundo en el manejo de la pandemia? ¿Por qué el Gobierno ha sido tan contradictorio en el manejo de los datos diciendo primero que solo serían 33 mil los muertos y que la crisis del COVID les había caído como “anillo al dedo?

Otro pendiente es la crisis de la seguridad pública, que ha golpeado a todos sin excepción. Aumentan los delitos, y al parecer en ninguno de los órdenes de Gobierno (Federal, Estatal y Municipal) se le ha encontrado la cuadratura al círculo del problema de la inseguridad. Conmueve el crimen del exgobernador de Jalisco Aristóteles Sandoval, asesinado la madrugada del pasado viernes en Puerto Vallarta, Jalisco. Este asesinato demuestra que el crimen organizado no hace excepciones y que está infiltrado en donde uno menos se lo imagina. No es que la muerte del exgobernador de Jalisco haga la excepción, pero si —por tratarse de un exmandatario estatal con escolta y todo—fortalece la percepción social de impunidad en México y que un Gobierno Federal lleva dos años culpando al pasado en lugar de atender con seriedad y profesionalismo el problema.

La relación con los Estados Unidos: El todavía secretario de Educación Pública y futuro embajador de México en los Estados Unidos, Esteban Moctezuma, tendrá la difícil tarea de lograr una transición tersa por el cambio de un gobernante abusivo y racista con México con un político profesional de otro partido, que seguramente entenderá las nuevas realidades a pesar de que en un principio se le negó el reconocimiento: Comercio, seguridad, ambiente, inversión y política migratoria serán seguramente los temas prioritarios en una nueva relación con los Estados Unidos de América y que a México le urge recomponer.

Las elecciones del próximo 6 de junio. Fue el propio presidente de la República quien el que le recomendó a los líderes de Morena que resolvieran su crisis de liderazgo nacional a través de encuestas (sin que el método estuviera incluido en sus estatutos), y fue capaz de enviar al cambio de poderes en Bolivia como representante del Gobierno a Mario Delgado, y ha decidido palomear directamente a sus candidatos a gobernadores —entre ellos varios de los superdelegados— a través de encuestas que nadie ha visto, provocando con ello malestar y divisiones en su propio partido con acusaciones de “imposición y residencias de sus aliados a ir en todas las fórmulas. Entonces surge la pregunta: ¿Qué se puede esperar de un partido que resultó lo contrario a lo que presumía, cuando negaba siempre llamarse oficial o de Gobierno? La lucha del PRI-PAN y PRD no será contra Morena, sino contra su jefe real; el presidente de la República.

El problema del proceso electoral en marcha será la injerencia del Gobierno en las elecciones, a través de varias acciones. Por eso, que nadie se haga ilusiones sobre la cacareada imparcialidad política del Gobierno Federal en el proceso electoral; Quisieron quitarle el dinero a los partidos, meter a AMLO en las boletas con la revocación de mandato y el juicio a los expresidentes y ahora les quieren quitar a los partidos los tiempos oficiales en medios de comunicación en beneficio del Gobierno.

Van por más. Quizá por eso escuchamos con frecuencia: La opinión frecuente del presidente de la República sobre los partidos, los gobernadores, los candidatos y las autoridades electorales; la sugerencia presidencial a los legisladores federales de que no realicen gestoría de problemas de sus distritos y que busquen la reelección; la utilización de los afiliados a los programas sociales como potenciales votantes a favor de Morena y el Gobierno; y como estrategia, atacar a los gobernadores de la oposición, sobre todo a los del PRI y la llamada “alianza federalista”, y de paso a los expresidentes de la República del PRI y el PAN para desacreditar las alianzas en el proceso electoral y buscar reposicionar a Morena. El 2021 viene muy movido en todos los terrenos. Mucho es lo que veremos en este proceso. Apenas empiezan. bulmarop@gmail.com

Comentarios