Opinión

Que no se equivoquen: el régimen cada vez se parece más al que el país padeció a principios de los setenta

Rumbos

por Mario Rivas

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Mario Rivas, columnista

Mario Rivas, columnista

LOS PRODUCTORES DEL CAMPO ya lo entendieron. Al menos, muchos de ellos. De hecho, desde el principio del actual régimen lo intuyeron. Sabían que en la cúpula del actual Gobierno Federal ellos no eran bien vistos.

Algunos agricultores con pensamiento político, ya para cerrar el 2019, hablaban en voz alta, en reuniones de amigos, que debían prepararse para enfrentar tiempos muy difíciles. “Tan difíciles como los que a nuestros antepasados les tocó vivir”, alertó un ponente.

Presente en esta reunión un amigo mío, me comentó que la mayoría de los oyentes creían que estaba exagerando.

No les alcanzaba la imaginación para aceptar que el nuevo presidente de México sería capaz de dar continuidad a la labor destructiva que dejó inconclusa el hoy casi centenario Luis Echeverría Álvarez.

¿A qué viene todo esto?

Personalmente, viene —me viene, diría mejor— a que he recibido mensajes en el sentido de que hay quienes creen que es una exageración pensar que ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR es una réplica actualizada de Echeverría.

Respeto las opiniones en contra. Aún más: comprendo que crean que exagero.

Y le diré por qué: el sexenio de Echeverría comprendió más de la mitad de la década de los setenta. O sea, 1976.

Los veinteañeros de entonces andan en los setenta años. Y a los veinte son muy pocos los jóvenes que ponen atención en lo que hace o deja de hacer un gobernante.

En mi caso, dilecto lector, en 1970 yo frisaba los 25 años y para el final del sexenio rondaba los treinta. Lo que quiere decir que yo viví el sexenio de principio a fin. Conocí la personalidad de LEA. Y en sus tres años fui un seguidor suyo, defensor a ultranza de las políticas sociales del presidente.

¡Creía en él por vida de Dios!

Como creí en AMLO en sus primeros meses de “mañaneras”. Hasta que sus inconsecuencias me llevaron a comprender que este hombre tan complejo en realidad es un chivo en cristalería: diáfano, predecible, y según algunos estudiosos de la personalidad, mitómano.

Una revoltura de características bastante letales cuando se trata de un gobernante con el poder que AMLO ha llegado a poseer a base de repartir dispendiosamente la riqueza del estado entre los poderes fácticos que le dan su apoyo y lo ayudan a conseguir sus objetivos.

Objetivos, como la Cuarta Transformación, que los mexicanos aún no hemos podido descubrir y menos desentrañar y por eso nos seguimos preguntando qué diablos es la 4T. El punto al que quiero llegar es el siguiente: cuando se han cumplido 50 años de que LEA llegó al poder presidencial, la inmensa mayoría de los ciudadanos que conocieron a fondo la tragedia de aquel sexenio, o ya falle cieron o simplemente están muy viejos para recordar con claridad cómo se dieron los hechos del reparto agrario de noviembre de 1976, cuya tierra y supuestos beneficiarios, ya no existen como tales: es decir, la tierra, que en los hechos nunca fue de los campesinos, ya no es ejidal a partir de la reforma de CARLOS SALINAS. Los supuestos beneficiarios de 1976, o rentaron la tierra o la vendieron. La tierra repartida está como siempre estuvo. Pero no le pertenece a sus dueños originales.

Este regreso que intentó hacer Salinas de darle cariz jurídico a la propiedad de la tierra, acabó con el delirio echeverriano.

Algunos analistas que han estudiado la personalidad de LEA igual que la de AMLO, aseguran que en este hay una malquerencia patológica contra los productores agrícolas de Sonora, particularmente del Yaqui. Incluso, sostienen que ni los productores de Sinaloa son tan mal tratados por el Gobierno de AMLO como los de Sonora.

De ahí que las palabras de MANUEL ROCHÍN, tengan, en este momento, una significación que todos los productores agropecuarios deben de analizar a conciencia. Para MANUEL ROCHÍN, ganadero del Valle del Yaqui, es lamentable la decisión del Gobierno Federal de dejar fuera de la declaratoria de emergencia por las sequías al sector agropecuario.

Y alerta: el Gobierno puso la soga en el cuello de los productores agropecuarios mientras que Conagua, a través del Organismo de Cuenca Noroeste, le pasa la bolita a la Secretaría de Desarrollo Rural “y ahí te la echas”.

Así las cosas, pues.

En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ

A PROPÓSITO DE AMARGAS CONMEMORACIONES, ayer hubo quien recordara con gran emoción la tragedia que hace medio siglo enlutó muchos hogares, principalmente de Sonora, pues en el incendio del Hotel Pioneer, de Tucson, Arizona, la esposa e hijos de un notable personaje de la política y policial, murieron brutalmente calcinados…

El comandante FRANCISCO LUKEN AGUILAR, a la sazón jefe de la Policía Judicial del Estado en el Gobierno de don FAUSTINO FÉLIX SERNA, sufrió la peor tragedia que le puede ocurrir a un ser humano…

Eran otros tiempos, sin tecnología digital, cuando los medios guardaban respetuosa discreción en eventos como ese, por tanto, la información era escasa…

Como sea, en redes sociales circuló otra nota, más amable y recordable, en la que se evoca la escena donde un valiente tragahumo rescata a una bebita de tal vez uno o dos años…

En el mismo espacio, se aprecia a una atractiva mujer de alrededor de 50 años posando con un señor entrado en los 70´s, ambos luciendo una panorámica sonrisa: son el bombero, del que lamentablemente no existe mayor información…

Mire usted: se me ocurre pensar que el texto y las fotos del bombero y la niña, las subió a redes algún familiar o alguien cercano a la familia de Fernanda Soto, pues el siniestro del Hotel Pioneer de Tucson, Arizona, hace 50 años, fue conocido en todo el mundo por la tragedia donde murió la esposa e hijos de don Pancho Luken Aguilar…

(De última hora: no fue Fernanda Soto quien visitó a su héroe de hace 50 años en su casa, sino al revés: el bombero la visitó a ella)…

Y HABLANDO DE OTRAS COSAS, contra todo lo que pudiera haberse pronosticado, quién está cerrando a tambor batiente no solo el mes de diciembre sino todo este maldito 2020, es el precandidato de Movimiento Ciudadano a la Gubernatura de Sonora, RICARDO BOURS CASTELO…

Dice el viejo y conocido refrán, que al que madruga Dios lo ayuda y esta filosofía ha sido milenariamente comprobada…

Claro que no faltó alguno de nuestros campiranos filósofos que quisiera darle la vuelta al significado: “No por mucho madrugar amanece más temprano”…

Yo me quedo con lo primero pues lo segundo tiene mucho de conveniencia…

De hecho, hasta en las malas acciones del ser humano se aplica lo del “madruguete”…

Por ejemplo, cuando un tipo noquea a otro con un “descontón”…

Eso es madrugar aunque en este caso se trata de una acción perversa…

Pero lo de Ricardo Bours no tiene nada de reprochable; más bien todo lo contrario: literalmente él ha madrugado todos estos meses, primero, como independiente dio la vuelta a Sonora, construyendo una infraestructura humana que hoy, como se está viendo, ha dado excelentes frutos…

Y luego como precandidato de MC, cuya bandera, muy vistosa, ondeó al viento del desierto de Sonoyta, hace unos días…

Por cierto, Ricardo me platicaba ayer por teléfono que le dio mucho gusto y emoción, llegar a una pequeña capilla en medio de la nada pero “muy limpiecita, muy bien cuidada”…

Escuchar al precandidato de MC a la Gubernatura, me llevó a recordar mis propias experiencias, mis peregrinajes con su hermano EDUARDO BOURS, en sus intensas precampañas y luego sus campañas, para senador y para gobernador…

Y POR ÚLTIMO, EL GUSTO GRANDE de recibir el mensaje del exalcalde de Huatabampo, CHABETO IBARRA GUERRA, compartiendo conmigo el pesar por la partida de nuestro común amigo BLAS CASTRO INZUNZA…

Es todo.

Le abrazo.

m.rivastribuna@gmail.com

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