Opinión

Con la salida de Alfonso Romo, Andrés Manuel López Obrador se queda solo con “los obedientes”

Rumbos

por Mario Rivas

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Mario Rivas, columnista

Mario Rivas, columnista

CARLOS URZÚA ERA PONDERADO EFUSIVAMENTE por el presidente AMLO, en los primeros tres meses del Gobierno.

Decía del entonces secretario de Hacienda, que era el mejor para ocupar ese cargo y acompañarlo en la tarea de la Cuarta Transformación. No pasaría mucho tiempo para que Urzúa anunciara su renuncia a la SHCP.

No aguantó las ocurrencias del presidente.

Algunos analistas financieros con derecho de picaporte en oficinas políticas y gubernamentales, han comentado que AMLO se topó con pared con Urzúa, quien al poco tiempo de asumir el puesto, comenzó a objetar las decisiones disparatadas del presidente.

Y se fue.

Fue un escándalo, usted se acordará. Se tejieron mil conjeturas. Hasta que el propio Carlos Urzúa aclaró las dudas: no quiso ser cómplice de las barbaridades que en materia de economía estaba cometiendo el presidente, quien no escuchaba ni razones ni consejos.

El siguiente en importancia que renunció al poco tiempo de haber tomado posesión como director del IMSS, GERMÁN MARTÍNEZ CÁZARES, explicaría que había renunciado por congruencia personal. No estaba de acuerdo en que el Gobierno recortara el Presupuesto del Seguro Social. Era hasta criminal la medida y él no se haría el ciego ni el sordo.

Y dijo adiós a la Cuarta Transformación.

Otro secretario que renunció por propia voluntad, fue el de la Semarnat. Algunos simpatizantes de AMLO, intentaron hacerle bullying pero se les volteó el chirrión por el palito.

Él tenía razón y los expertos se la dieron a través de distintos medios.

Poco a poco se fue desgranando la mazorca del primer equipo de AMLO en la Presidencia. Muchos otros funcionarios y miembros del gabinete se le fueron saliendo, esto, sin contar que uno de sus principales aliados, que le dieron prestigio a su lucha, PORFIRIO MUÑOZ LEDO, prácticamente se ha convertido en opositor de su Gobierno.

Hasta llegar a la renuncia de ALFONSO ROMO. Hombre de ego abultado, el hoy excoordinador de la Oficina de la Presidencia, pronunció una especie de discurso ante los medios, en el que se adjudicó la decisión de dejar el cargo y que así se lo había dicho a su amigo AMLO al inicio de su mandato.

“Le dije, mira presidente, yo te voy a acompañar por dos años como enlace con el sector privado, luego te entrego el cargo y me reintegro a lo mío, a la Iniciativa Privada, porque yo me pertenezco a la empresa privada y a ella voy”, enfatizó.

Ayer mismo varios analistas financieros opinaron sobre estas declaraciones. Afirman que Romo miente. Que no hubo tal plazo y que su salida se debió a que había perdido la confianza del sector empresarial y la del propio AMLO.

Esta tesis tiene sentido. En realidad, Alfonso Romo se había venido desgastando con sus constantes fracasos en lo que suele llamar “articulación” que en los hechos nunca se dio.

Romo nunca ha sido congruente consigo mismo. Muchos recuerdan cuando en una de las campañas presidenciales del hoy primer mandatario, Romo habría esparcido la versión del miedo para hacerlo perder.

Pero después se dejó convencer por AMLO y empresarios que no quieren ni confían en Romo, lo apoyaron para que se incorporara al Gabinete como pieza clave para un acercamiento con el nuevo Gobierno.

No funcionó, porque Romo dista mucho de tener cualidades de psicólogo que si las hubiese tenido, desde el principio habría visualizado que con López Obrador no había como hacerlo cambiar de opinión.

Ahora, no han faltado los políticos que aseguran que la renuncia de Romo es un duro golpe para AMLO.

No lo es.

Y es así porque el presidente no actúa influido por los consejos de sus colaboradores. Es de esos hombres que imitan a VENUSTIANO CARRANZA que amenazaba a sus colaboradores rebeles con esta frase: “Si no estás conmigo, estás contra mí”.

¿El más poderoso de los jefes de la Oficina Presidencial, dicen?

Falso de toda falsedad.

Vamos, pero si ni siquiera así de tantito. Romo no fue una figura poderosa en el Gobierno de la Cuarta Transformación. Y tampoco es un secreto que una buena parte del empresariado no le tiene confianza.

La verdad sea dicha, el más poderoso jefe de la Oficina de la Presidencia, fue JOSÉ MARÍA CÓRDOBA MONTOYA, en el Gobierno de CARLOS SALINAS.

Fue poderoso hasta decir basta.

Tengo, para mí, que lo malo de todo esto, es que AMLO se está quedando solo con los que trabajan para quedar bien con el jefe sin importar que la decisión tomada sea una barbaridad. Lo que importa es el cheque quincenal.

Digo, ¿no?

En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ

DÉJEME CONTARLE: RICARDO BOURS CASTELO, el precandidato de Movimiento Ciudadano, estuvo de gira por San Luis Río Colorado y por el Golfo de Santa Clara, un lugar hermoso donde hace muchos años probé las delicias de un par de almejas servidas como Dios manda…

Hasta aquel rincón del Noroeste de Sonora, fue Ricardo acompañado de su equipo de campaña (o precampaña, pues)…

Mire usted, el exalcalde de Cajeme lleva más de un año construyendo lo que algunos describen como una verdadera estructura humana que abarca todos los confines del territorio sonorense…

Le fue bien por allá como le ha ido bien en todos los lugares visitados en estas últimas semanas…

Una fuente me comentó que Ricardo no hará recesos en estas semanas previas a Navidad…

¡Va en serio, sin duda!...

¡Y AGÁRRATE, GENOVEVA, QUÉ VAMOS A GALOPAR! La expresión de estos Rumbos no es para mal, sino para celebrar que el dato que ayer leí en una columna aparentemente de un diario de la Ciudad de México, tenga bases sólidas de veracidad que ya necesitamos los mexicanos buenas noticias…

Tal cual se lo cuento, caro lector: el autor señala que el coordinador de la bancada morenista en el Senado, RICARDO MONREAL “le cortó las alas a su correligionario en la Cámara y de partido, JOSÉ NARRO CÉSPEDES”, a quien describe como alguien que se estaba metiendo en camisa de once varas con su propuesta para reformar el Artículo 27 Constitucional, que haría posible que los productores del campo quedaran expuestos a ser expropiados al rebasar las 100 hectáreas, pues serían convertidas de inmediato en propiedad social, o sea, una expropiación hormiga, como ayer dije aquí mismo…

Cruce usted los dedos, señor mío, para que esta amenaza se desactive y quede como una desagradable anécdota…

Que así sea…

Ah, por cierto, MIGUEL ANZALDO y su gente deben de estar más que contentos con esta noticia…

A PROPÓSITO DE RICARDO MONREAL, usted estará de acuerdo en que, junto con MARCELO EBRARD, este zacatecano ha entrado —hasta ahora— a la lista de los presidenciables… AYER DECÍA YO QUE JOSÉ MUJICA, el filósofo expresidente de Uruguay, dejó grandes lecciones de su reciente visita a México, a cuyo informe presidencial fue invitado…

Ayer dije que Mujica se refirió a AMLO como “un maravilloso soñador”...

Y esto, en sí mismo, es una opinión y un mensaje… Y también dijo, cuando se tocó el tema de las revanchas y los castigos, que en la vida no debería perderse el tiempo alimentando odios ni venganzas…

Y afloró el filósofo: “Las que hay pa’ tras, algunas se cobran pero otras no”… Se lo dejo de tarea, querido amigo…

MIENTRAS TANTO, AYER RECIBÍ UNA muy grata llamada telefónica de Hermosillo. Inconfundible la voz y el entusiasmo en el saludo, supe que era el ingeniero HUMBERTO MEZA LÓPEZ…

Platicamos ampliamente y, bueno, me encontré con que en su ámbito familiar ha habido muchos contagiados con el coronavirus…

Por fortuna, ninguna fatalidad…

¡Larga vida para ti, querido amigo!...

¡AH, QUÉ LAS HILACHAS! Hemos ingresado al mes decembrino “tintos en sangre”…

Hubiera deseado que estas palabras fueran escritas en sentido figurado…

Pero desgraciadamente, no es así…

No quiero hablar de números, pero en apenas cuatro días, se han multiplicado los muertos…

Las ejecuciones, pues…

De veras, no son ganas de jorobar a nadie, en esta maldita realidad que se enterca en darle la contra al titular del Poder Ejecutivo Federal…

Me cae que sí…

Es todo.

Le abrazo.

m.rivastribuna@gmail.com

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