El respeto de los ciudadanos a sus autoridades, no es gratuito, se tiene que ganar

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Escrito en OPINIÓN el

UN VIEJO Y CONOCIDO REFRÁN, señala que no hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor sordo que el que no quiere oír.

Viene a cuento lo anterior a propósito de los desaguisados del alcalde de Cajeme. No oye, no ve, y más grave aún, no sabe ver hacia dentro. Es decir, no le entra lo de la autocrítica. Será por eso, entonces, que no hay forma de hacerlo entrar en razón.

Aquí ya lo he dicho: en el caso de SERGIO PABLO MARISCAL, no se trata de una sistemática crítica a su administración. Se trata, en todo caso, de una preocupación ciudadana por lo que todos los días se ve, se oye y se sufre. Hay una notoria incompetencia administrativa y esto es algo que salta a la vista.

No lo dice el columnista, lo dice la gente en la calle, lo dicen las amas de casa, se platica en las sobremesas familiares.

Es vox pópuli.

Yo tengo muy claro que el alcalde no está hecho para un puesto tan representativo como el de la presidencia de un municipio. A estas alturas de la vida -- de mi vida – lo que menos desea el ser humano y en mi caso, con mayor razón, es embarcarme en duelo de dimes y diretes. Ya pasé por esas. ¡Y en qué forma!

Uno desearía llevar la fiesta en paz. Que todo discurriera como miel sobre hojuelas. Pero en una democracia, es muy fácil que los pueblos se equivoquen al elegir a sus gobernantes. Y contra eso, no hay una fórmula que valga.

Yo no tengo ninguna duda de que los cajemenses se equivocaron con Mariscal.

Vi y escuché el video que anda circulando de la sesión de Cabildo de la que ayer dio cuenta TRIBUNA y lo que vi y escuché no hizo sino reafirmar mi impresión de que cuando el pueblo se equivoca en las urnas, el resultado siempre será el desastre.

Para un articulista, columnista o comentarista – a fin de cuentas, es lo mismo – suele ser muy cansado exponer una crítica que pretende ser constructiva, cuando el destinario padece de autismo.

¡Ah, el autismo político!: ¡Cuánto daño, cuantas tragedias ha ocasionado a través de la historia!

Ser despreocupado e irresponsable, son rasgos negativos en la mayoría de las personas. Puedo serlo yo, puede serlo usted, y no pasa nada más allá del entorno familiar.

Pero tener estos defectos y ser la persona que encabeza la máxima autoridad de un municipio como Cajeme, eso es para dar miedo.

Sentí pena -- lo confieso – cuando vi y escuché al presidente municipal Mariscal, degradar la investidura y ponerse al nivel más bajo al que puede llegar la relación humana.

No era el Sergio Pablo Mariscal con el que compartí la mesa en dos ocasiones en la finca campestre del maestro ROBERTO LAGARDA LAGARDA.

No puede ser el mismo que yo conocí.

Mariscal no practica la autocrítica. Si lo hiciera, sabría que su representación ciudadana es de dos vías. La primera, es la que lo llevó a la Presidencia Municipal, a través del voto en las urnas.

La segunda, es de regreso. El pueblo que lo eligió, es el mismo que puede exigirle cuentas.

En cuanto a mis comentarios, creo que nadie ignora que los campos del periodismo están debidamente delimitados. La empresa que da espacio a nuestros escritos, tiene reglas que en sí mismas contienen todo un código ético, moral y humano, respetando la libre expresión, que es la esencia del ejercicio periodístico.

¡Mariscal se equivocó de destinatario! Yo respondo por lo que digo o por lo que escribió y guardo gratitud para quienes me proporcionan el medio para divulgar estas columnas.

Así ha sido siempre.

Ojalá que el alcalde Mariscal se reencuentre con la razón y el respeto a sí mismo y entienda -- y comprenda -- que ser alcalde no le da patente de corzo ni facultades extraconstitucionales para hacer lo que se venga en gana como máxima autoridad de este municipio.

Ojalá. En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ

DEJEME DECIRLO: LE HABÍA DADO LARGAS a un tema que, desde el principio, me puso a pensar…

Un antiguo litigo del académico SERGIO AGUAYO, con el político coahuilense HUMBERTO MOREIRA VALDEZ, fue “descubierto” por las “vacas sagradas” del periodismo en México, e hicieron de su defensa algo parecido al otorgamiento de la palma y el laurel de un santo…

Permítame la precisión: nunca he creído que la libertad de expresión deba defenderse pasando por encima de los derechos de otros…

Con frecuencia, esta trastocación de conceptos, ha llevado a muchos periodistas a ser verdugos de sus propios postulados…

¿Hasta dónde llega la libertad de expresión? Hasta donde empieza la libertad de otros…

Sergio Aguayo escribió en uno de sus artículos una expresión que llevó a Humberto Moreira a buscar la justicia, no tanto para que se aplicara cuando para dejar ejemplo que el periodismo no da impunidad…

¿Qué fue lo que escribió Aguayo?...

Unas cuantas palabras: “Este hombre despide un hedor a corrupto” …

Fue todo…

El juicio duró cuatro años y un juez de la Ciudad de México. Condenó al periodista a pagar 10 millones de pesos…

El juicio y la condena, eran viejos. Pero trascendió de manera tal que parecía que era noticia nueva. En realidad, Aguayo despistó una fianza de 450 mil pesos pues quedan otras instancias a las cuales acudir…

Los gurús del periodismo en México lo arroparon y se fueron en contra de Humberto Moreira -- con razón o sin ella --, contra el juez que emitió la sentencia y contra todo el aparato judicial de la Ciudad de México…

Ahora bien, ¿qué tiene de particular lo que escribió Aguayo, hace cuatro años, mientras Moreira se encontraba detenido en España?...

Todo es cuestión de enfoques: estaba en desgracia, no se podía defender y el periodista, muy a la ligera, escribió de manera igualmente ligera, que “este hombre despide un hedor a corrupto” …

¿Es válido calificar a alguien cuando todavía ni siquiera era enjuiciado en su país?...

“Este hombre despide un hedor a corrupto” …

Cuidado con las palabras…

Dice un dicho que las palabras no rompen pieles, pero ciertamente una injuria verbal puede lastimar más que un arma de fuego…

Qué bueno que Aguayo está saliendo de esta. No podía ser de otro modo. Pero debe servir de ejemplo para todo aquel que, solo porque tiene a su disposición a un grupo de influyentes comunicadores, piensa que las letras de verdad son libres…

la descalificación a priori, es una canallada…

MIENTRAS TANTO, NO CABE DUDA que al maestro JOSÉ LUIS ISLAS PACHECO, fundador y director del Museo Ferrocarrilero de Empalme, las cosas cada vez le salen mejores…

digo, a juzgar por que acaba de recibir en el Mufer, a los amigos de este proyecto, lo mismo jóvenes que ancianos y algunos de medio pelo…

Bien por José Luis…

Y DESDE MÉRIDA SE REPORTA RAÚL ACOSTA TAPIA, quien disfruta de unas merecidas vacaciones en compañía de su esposa Cande…

Por acá, el ex – diputado está bien representado en su hija ANABEL ACOSTA ISLAS…

A propósito de amigos, ayer tuve el gusto grande de compartir la mesa allá por el feudo de JULIO ALDAMA – Café Café --, con el profesor ONÉSIMO MARISCALES DELGADILLO, sub – secretario de Educación Media Superior y Superior…

Onésimo recorre todo el Estado, entregado por completo a su responsabilidad…

las cosas como son …

Es todo.

Le abrazo.