OPINIÓN

Don Faustino: 34 años

Bulmaro Pacheco

Bulmaro Pacheco, columnista.
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Son ya 34 años de aquel abril de 1986 cuando el exgobernado r de Sonora Faustino Félix Serna, falleciera por causa de una vieja dolencia física. Murió a casi 53 años de que tomara posesión del Gobierno Estatal; cumpliría 73 años el 14 de mayo siguiente.

No había sido fácil la vida para el hijo de Faustino Félix Gastélum y Elisa Serna, nacido en la romántica población sonorense de Pitiquito (1913), en condiciones adversas para los de su generación y que provocaron que la familia emigrara a otros rincones de Sonora en busca de mejores condiciones de vida.

Los nacidos por esos años y sin mayores recursos económicos solo podían aspirar a la educación elemental, para luego incorporarse a trabajar a temprana edad y apoyar con los gastos familiares.

Tras un breve paso por Hermosillo cuando el padre fue diputado local por Altar a la XXVIII Legislatura (1925-1927), la familia decidió asentarse después en el naciente municipio de Cajeme, donde se perfilaban nuevas oportunidades de trabajo para los migrantes.

La vida de Faustino Félix Serna en esos contornos nos muestra a un tipo luchón que a los 18 años aprovecha las oportunidades y se enrola en las principales actividades económicas del municipio: Comerciante, agricultor en pequeño, chofer de camiones cargueros, dirigente sindical de los choferes, estudiante de contabilidad por las noches y tertuliano frecuente a las reuniones políticas en casa de sus padres y de los líderes sociales de la época, ahí comienza a darle forma a sus propias aspiraciones.

Se vincula a una generación de dirigentes sociales y políticos de varias corrientes ideológicas, encabezados por el exgobernador y exsecretario de Comunicaciones Rodolfo Elías Calles, un grupo de dirigentes políticos que con sus relaciones, entre 1943 y 1963 impulsan las etapas de progreso que marcarían el despegue y el destino de Cajeme: los experimentos de Norman Borlaug, para hacer crecer la productividad del maíz y el trigo; la construcción de la Presa del Oviáchic (Álvaro Obregón); la Presidencia Municipal para un exgobernador (Elías Calles), que puso como condición al presidente Ruiz Cortines —para aceptar la candidatura— a Félix Serna como primer regidor.

También la introducción del Seguro Social por Cajeme y la construcción de la Presa del Novillo (Plutarco Elías Calles), en cuya inauguración en 1963 y como un reconocimiento a la lucha del sur se le da a Faustino Félix —electo presidente municipal— el discurso ante el presidente de la República, Adolfo López Mateos.

Como presidente municipal interino, a la salida de Rodolfo Elías Calles, Faustino hizo una sobresaliente labor, reconocida por tirios y troyanos (Claudio Dabdoub, entre otros). Fue uno de los primeros períodos de Gobierno que concluyera pacíficamente en casi 30 años. Su obra como presidente municipal electo para el período 1961-1964 todavía perdura. “Ese Ayuntamiento de Cajeme, dio dos gobernadores seguidos —afirmó Pancho Villanueva—: Faustino en 1967 y su secretario del Ayuntamiento (Biébrich ) en 1973”. Por algo sería, dijo.

Su paso por la XLVI Legislatura federal lo acercó a personajes de alto calibre de la política: Alfonso Martínez Domínguez, Vicente Lombardo Toledano, Juan Barragán, Adolfo Christleb Ibarrola, entre otros.

Desde un principio —mediados de 1966—, Martínez Domínguez le había planteado al presidente Díaz Ordaz la necesidad de promover a través del PRI a varios personajes de la legislatura para los gobiernos estatales, Faustino estaba en la lista.

Llegó a la candidatura en un ambiente político caldeado, polarizado, tenso y difícil por la pugna de intereses de entonces y por los titubeos deladirigencianacionaldelPRI. Asusprincipalescontendientes(Cubillas y Acosta Romo) les mandó el mensaje: “Ya tengo la candidatura, y ustedes tienen seguidores que están inquietos, vamos a sumarnos todos para hacer un solo frente y ganar las elecciones”. Hubo respuesta: En la integración de las candidaturas de ayuntamientos con solo 4 de los 69 candidatos había tenido relación y de los 11 para el Congreso local, solo con uno: Nacho Montaño.

Batalló, y al llegar al Gobierno dedicó su primer año a la conciliación política: El PRI había perdido la capital y 6 municipios más. En Bacadéhuachi había ganado la municipal un candidato independiente. Al presidente Díaz Ordaz le planteó sus tres urgencias para Sonora: Electrificar, Educar y Comunicar. El presidente lo apoyó en todo, y a la mitad de su sexenio, Sonora ya estaba pacífico y en paz.

Con Luis Echeverría también muy buena relación y grandes apoyos. Sumó, dialogó y concilió. Integró su gabinete con personas probadas y representativas, profesionales y experimentadas. “Nunca vamos a intercambiar privilegios por lealtades volátiles les dijo, y vamos a necesitar más imaginación que presupuesto”. “No tuvo prejuicios al nombrar gente con más experiencia y que supiera más que él, de administración pública”, dice José Luis Hernández Ibarra con nostalgia del personaje, y agrega: “Don Faustino predicó con el ejemplo en materia de austeridad y trabajo, por eso su equipo fue muy unido y trascendió”. Rosario Oroz recuerda cuando en el V Informe, al gobernador Félix Serna se le quebró la voz al aludir a su padre fallecido (5 de enero de 1973) cuando dijo: “Considero que el mejor homenaje que puedo rendir a la memoria del Ciudadano Tomás Oroz, que fuera tesorero general de mi administración hasta el día de su muerte ocurrida en trágico accidente”. —Destacando su integridad por haber rechazado 8 millones de pesos de comisiones por el cobro de impuestos rezagados— y reafirmó {…}“Con la sencillez de quien vivía su honradez con plena naturalidad”.

Cuando el gobernador Félix Serna le propuso a Gaspar Zaragoza, líder de agricultores, ser candidato a la municipal de Guaymas, este le contestó: “Pero yo no la jugué con usted, la jugué con Enrique Cubillas, don Faustino”. Sin pensar, don Faustino le respondió: “¿Y quién te está preguntando?” Zaragoza se convirtió en el presidente municipal de Guaymas, mejor calificado de los últimos 50 años.

Félix Serna salió del Gobierno en 1973 y sus últimos años de vida los dedicó a los amigos, a leer intensamente, al diálogo, a la familia, a viajar, a su rancho en Granados y a cultivar las relaciones con personajes del país. Nunca olvidó a sus verdaderos amigos, los cultivó hasta el final, por eso a él tampoco lo olvidaron y cada 17 de abril, a partir de 1987 lo acompañan en el Panteón Del Carmen —o Nuevo—, donde reposan sus restos.

Ya son 34 años… Descanse en paz el gran Sonorense