Opinión

La charla entre Ricardo Bours y Bulmaro Pacheco: franca, precisa y con luces vivas para lo que se viene

Rumbos

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Mario Rivas, columnista

Mario Rivas, columnista

UNO SE RESISTE A SEGUIR con el cuento de “las mañaneras”. Se lo dije a usted en estos Rumbos, tiempo ha. Expliqué que patológicamente era desgastante y masoquista.

No quería seguir con eso. Y así lo transmití a aquellos amigos con los que he tenido diferencias, grandes y pequeñas, en relación con las políticas del presidente AMLO.

Observaba yo con cierto temor y preocupación, que la polarización en la que AMLO ha hundido al país, no solamente se limita a los grupos políticos con intereses creados, sino al núcleo familiar y a los ámbitos de las amistades.

Yo nunca voy a dejar de ser amigo de mis amigos.

Por ello, me hago a un lado y espero que la tormenta pase. Pero me abruma la información que, cotidianamente, me llega a través de medios tradicionales, por las redes y hasta por Whatsapp. Es inocultable que el Gobierno de la Cuarta Transformación, ha fincado su mística política en temas concretos que tienen que ver con las virtudes que son inherentes al ser humano: decencia, honestidad, honradez, sinceridad, no mentir y cero corrupción.

Todo este entramado filosófico impactó profundamente en la conciencia de millones de mexicanos en los primeros meses del Gobierno de ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR.

De hecho, durante un tiempo yo me sentí atrapado en la magia comunicacional de AMLO en sus conferencias “mañaneras”. ¡Por Dios! que llegué a creer en él y lo ubiqué, en algún momento, muy lejos en todo lo alto de sus antecesores.

Lo confieso: yo había olvidado el pasado vivido en la docena trágica de 1970—1982, los dos gobiernos hasta entonces más emblemáticos del populismo, los de LUIS ECHEVERRÍA Y JOSÉ LÓPEZ PORTILLO.

Como ciudadano común que soy, como muchos compatriotas, me aferré a la idea de que AMLO sería el presidente que este país estaba necesitando.

En el discurso y en el lenguaje corporal, parecía que lo era. Pero poco a poco la venda de los ojos empezó a caer. Día tras día, detectaba las mentiras, las inconsecuencias, los contrasentidos. Repasé unas lejanas declaraciones periodísticas de uno de los hermanos de AMLO. No puedo precisar si fue en 2006 o en 2012.

Como sea y por las razones que hayan sido, el hermano hizo una descripción devastadora de la personalidad de AMLO.

De él dijo que en la casa paternal, siempre había sido soberbio, que imponía su voluntad a como diera lugar. Incluso, habló a futuro: los mexicanos no sabían lo que les esperaba si lo llevaban a la Presidencia. En dos ocasiones, su obsesiva intención de ser presidente, se vio frustrada.

En la tercera ocasión, la torpeza política de quienes operaron los partidos permitió que López Obrador, como lo menciona en su columna de El Financiero, MACARIO SCHETTINO, triunfó en forma “abrumadora”.

Uno de los primeros síntomas que hizo que los empresarios y la clase política opositora a AMLO arquearan las cejas, fue el rescate que el nuevo Gobierno hizo de NAPOLEÓN GÓMEZ URRUTIA, exiliado en Canadá.

“Napito” era considerado un delincuente de cuello blanco por tirios y troyanos pues además de ser un líder reconocidamente corrupto en perjuicio de los trabajadores mineros, prácticamente lo exoneró la Cuarta Transformación, lo hizo senador y lo está impulsando para que se convierta en el “Fidel Velázquez” del sexenio.

Un contrasentido monumental que el bono democrático de 30 millones de ciudadanos — incluidos muchos priístas y panistas, y desde luego, perredistas- logró endulzar y hacer que los simpatizantes hasta le festejaran al presidente.

En este punto, muchos de los comunicadores y académicos que públicamente se habían declarado seguidores de AMLO, se mostraron disgustados por la decisión del mandatario.

Luego, en sucesión vertiginosa, los rasgos políticos de AMLO se transformaron. MANUEL BARTLETT DÍAZ, fue, quizá, el más decepcionante nombramiento que AMLO llevó a cabo y luego, otro rescate ignominioso: el de ELBA ESTHER GORDILLO, a quien el Poder Judicial, en el que cada vez tiene más influencia el presidente, ordenó devolverle sus bienes incautados a la chiapaneca.

Macario Schettino enlista todo un rosario de apropiaciones que ha llevado a cabo el actual Gobierno. Empezando por las instituciones autónomas, entre ellas la CNDH, en cuya presidencia impuso a la hija de doña ROSARIO IBARRA DE PIEDRA.

Con ella el frente AMLO cuenta con una de las más fanatizadas de sus seguidoras. Schettino, decía, nos ofrece un documentado análisis de lo que el Gobierno de la 4T ha realizado. Incluso, la incorporación de CARLOS CABAL PENICHE, al equipo de operadores financieros de uno de los sectores estratégicos más importantes para López Obrador, es decir, el de la Banca del Bienestar, que va en dirección al clientelismo tan significativo para el proyecto de AMLO.

Curiosamente, cuando apenas se había difundido la versión de que el banquero favorito de CARLOS SALINAS —lo fue hasta que traicionó al entonces presidente quién lo metió a la cárcel—, habría influido para que ALEJANDRO DEL VALLE VEGA, se incorporara al grupo junto con Cabal.

Del Valle Vega, según Schettino, fue operador financiero y electoral del exgobernador del Estado de México, ARTURO MONTIEL, y se le asocia al muy cuestionado líder priísta ISIDRO PASTOR.

Estos dos personajes ya están, al decir de Schettino, en la Cuarta Transformación.

Evidentemente, caro lector, quienes se desilusionaron de AMLO a lo largo de estos últimos 18 meses, tienen toda la razón del mundo para renegar de haber votado por él. Vuelvo a decirlo: no existe tal amor por los pobres. Lo que existe es una ambición desmedida de poder. Y los pobres con un puñado de billetes cada dos meses, siempre estarán con él y votarán por él y su partido.

AMLO ha engañado a los mexicanos. El país se derrumba y él se niega a ver la realidad. Sigue las máximas de Maquiavelo y camina por el país con aires de predicador. O sea, el fin justifica los medios.

¿Así es?

Así es.

En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ

¡RECÓRCHOLIS! ESPLÉNDIDA, DISFRUTABLE a más no poder, la charla que ayer sostuvieron el contador público RICARDO BOURS CASTELO y el analista político BULMARO PACHECO MORENO. Sin anotaciones, las preguntas surgían de manera espontánea. Ricardo, el aspirante confeso a la Gubernatura de Sonora, en realidad resalta más como observador y crítico del sistema y sus opiniones son valoradas por quienes se dedican a la política, y apreciadas por quienes le dan seguimiento a sus jornadas televisivas, vía plataforma digital…

En algún momento, Pacheco afirmó que Cajeme necesita para el 2021, una solución tipo 1952: un alcalde fuerte y experimentado, que no busque fama ni riqueza ni frivolidades…

Y agregaría: “tipo exgobernador exsecretario, con fuerza para que lo respeten y con capacidad ante lo mal que está el municipio”…

Enseguida, avienta la pregunta a Ricardo Bours: “¿Habrá un equivalente a don Rodolfo Elías Calles por ahí?”…

Ricardo reviró, ipso facto: “Hay uno nada más” (¿acaso se refirió a su hermano EDUARDO BOURS? Quién sabe)…

Y otra pregunta interesante de Bulmaro: ¿Por qué Cajeme no ha tenido presidenta municipal?...

De nuevo con rapidez responde Ricardo: “Porque Chayito no quiso en el 2003, hubiera ganado de calle”. Y otra pregunta: “¿Independiente o con partido?” La respuesta: “Con Movimiento Ciudadano”…

Mañana, Dios mediante, continuamos con este tema, señor mío…

Mañana…

Y POR ÚLTIMO, UN TEMA de carácter familiar a propósito del Día del Padre: Mi dilecto amigo GILBERTO DOMÍNGUEZ PARADA, confinado por la pandemia, evocó a su señor padre con mayor emoción que en otras ocasiones…

En esas condiciones del sentimiento más profundo, colocó en el perfil de su Whatsapp, una bella foto en la que su papá, don SALVADOR DOMÍNGUEZ (a quien sus amigos le decían “El Chavalo”) y su señora madre, doña MARÍA DE JESÚS PARADA…

Desde mi refugio de trabajo, querido amigo, te mando mis saludos y mejores deseos…

Es todo.

Le abrazo.

m.rivastribuna@gmail.com

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