Opinión

Entonces, ¿la política ha desaparecido?

De Primera Mano

por

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Francisco Ruiz Quirrín, columnista

Francisco Ruiz Quirrín, columnista

Los comerciantes del centro de la ciudad de Hermosillo, hoy, primer día de julio, reabren sus negocios. El próximo lunes, lo hará el resto del sector comercio según lo anuncia la Canaco.

Y tienen razón en sus argumentos. Han priorizado a la Salud, pero tienen cien días en actitud obediente ante la autoridad y las consecuencias por la desaparición de negocios y la pérdida de empleos está a la orden del día. ¿Qué acciones podría tomar el Gobierno (en sus tres niveles) ante esta acción unilateral que como antecedente se propagará a todos los grandes municipios del Estado? ¿Podrá el Estado imponer multas y hasta cerrar negocios, motivando con ello la polarización del sector y de la sociedad misma? Lo cierto es que el Gobierno no puede deshacerse de su responsabilidad, manejando el argumento de que la responsabilidad de un repunte de contagios recaerá en estos comerciantes y en los clientes que decidan abandonar la inamovilidad y el confinamiento. En nuestra anterior columna hacíamos mención del ejemplo de Arizona, donde el gobernador Doug Ducey se había visto obligado a dar un paso hacia atrás luego del fracaso de una reapertura que ha colocado a su entidad en epicentro de la pandemia de coronavirus en los Estados Unidos. También, aquí en México, si nos atenemos al consejo del presidente López Obrador de que hay que salir y le añadimos la opinión del doctor Hugo López-Gatell (vocero ante la pandemia) que quienes tengan la necesidad de salir lo hagan con los debidos cuidados, estamos ante un conjunto de razones en todos los sectores. Sin embargo, aquí es donde debería de hacer su aparición la política.

El comercio de Hermosillo ha enviado una “notificación” al Gobierno del Estado ante su decisión de reabrir sus tiendas a partir de este día y el próximo lunes. Quien se encarga de operar políticamente estos escenarios para el Gobierno, debe tener la cualidad de escuchar horas y horas y más horas, hasta llegar a acuerdos en beneficio de todos. Porque si nadie del Gobierno del Estado está atendiendo esto, igual cargará en sus espaldas con la responsabilidad de las consecuencias de un repunte mayor de contagios. Si hay qué salir, que se salga, pero de una manera controlada y con medidas extremas de sanidad. De otra manera, ante una inminente salida, sin mayor control, el ejemplo se propagará de inmediato y junto con él, el descontrol. Lo que trascendió ayer es que el secretario de Salud del Gobierno del Estado, Enrique Clausen Iberri, está solicitando al Consejo Estatal de Salud, le pida a la Cancillería mexicana encabezada por Marcelo Ebrard, el cierre de la frontera de Estados Unidos con Sonora, como una forma de disminuir el número de contagios… Existe ya un acuerdo entre ambas naciones para el cierre temporal de sus fronteras, para todas aquellas actividades no esenciales… Los “gringos” cumplen con esta disposición, pero las autoridades migratorias mexicanas no… En realidad debe ser una solicitud para que México actúe de manera más firme… Y más que una cuestión técnica, es una cuestión política, en la que el secretario de Salud muy poco puede lograr… Pero en fin.

En lo que sí debería de empeñarse el secretario Clausen es en lograr medicamento para enfermos de COVID en las farmacias de los hospitales públicos del estado… A nuestra redacción han llegado varias quejas indicando la necesidad de adquirir dicho medicamento en forma particular, lo que significa gastar en ocasiones, fuertes cantidades de un dinero que la gente, en estos momentos, no tiene… Y que la política la hagan los políticos.

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