Opinión

La fotografía de las tragedias políticas de los gobernadores que posaron con Enrique Peña Nieto

Rumbos

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RICARDO BOURS INICIÓ LA SEMANA con muchos ímpetus. Gustó mucho su charla con el Grupo Compacto de Columnistas. Sorprendió a muchos ciudadanos del norte de Sonora, pero no tanto a los del sur, que conocen su franqueza de tiempo atrás.

Particularmente, a mí me gustó su opinión sobre las encuestas —cuya eficacia puso en duda, en lo que cual yo estoy de acuerdo— y el caso de la hoy gobernadora CLAUDIA PAVLOVICH ARELLANO.

“Claudia Pavlovich, cuando empezó de cero su campaña, estaba 22 puntos abajo de Javier Gándara y arrasó en las elecciones”, recordó. Y preguntó: “¿Dónde están las famosas encuestas? Hay gente que me ha dicho que la llamaron del PAN o de otro partido, a veces sin identificarse”.

Para él, está muy claro: las alianzas no son algo mágico que por el solo hecho de que uno de los candidatos renuncie a la candidatura para sumarse a la de otro contendiente, sus seguidores en automático harán lo mismo que él.

“Los ciudadanos cruzan su voto, saben analizar a cada candidato. Yo no soy dueño de la voluntad de nadie”.

Para el exalcalde de Cajeme es muy importante lo que un candidato le ofrece a la gente. El mencionar una oferta diferente es lo que hace un voto diferenciado. Mire usted: un viejo amigo mío, RICARDO CRUZ CEBALLOS, dice que él le va a Ricardo, su tocayo.

Y me pregunta mi opinión. Yo le digo que está plasmada en cada columna cuando el tema tiene qué ver con política electoral. No hay nada bajo la manga. Como ciudadano se analizan las propuestas, la calidad moral de cada candidato, la sinceridad que se percibe en el político.

Y entonces el voto puede ser cruzado.

Honestamente, señor mío, debemos reconocer que Ricardo Bours se ha adelantado al resto de los aspirantes. No es una cuestión de simpatías de carácter regionalista. Es una cuestión de evaluación de las virtudes y carencias de los candidatos. Ricardo, decía, se ha adelantado. Esto no significa que la mesa ya está servida. En realidad, yo creo que Ricardo se adelantó con sus charlas online para ganar un terreno que, por su condición de independiente, lo tenían a su favor sus competidores.

Claro que, si como se comenta, Ricardo se convierte en el candidato de Movimiento Ciudadano, entonces este trabajo de comunicación que hasta ayer iba en el programa número 79, se transformará en ventaja para él, llegado el momento.

Es cuestión de números.

En esta semana se habló con cierta insistencia que Ricardo Bours había afirmado que si llegado el momento decidía retirarse de la candidatura, se sumaría a la causa de ERNESTO GÁNDARA CAMOU.

Esto fue del agrado —por supuesto— de los borreguistas.

Y nada más comprensible que esto. Después de todo, Ricardo y Ernesto son amigos y en las campañas que encabezó Gándara, Ricardo fue su mejor apoyo, su mejor impulsor.

En lo personal, me consta cuánto se esforzó Ricardo para que ‘El Borrego’ se convirtiera en candidato. Yo estuve en algunas cenas que organizó para Ernesto. Algunas de ellas, incluso, en la casa de Ricardo.

De esta lealtad, no hay duda.

De ahí que, en mi opinión, esta frase de Ricardo quedó incompleta desde el punto de vista de lo mediático. Ricardo ha dicho una y otra vez, que de no ser candidato, se suma a la campaña de ‘El Borrego’.

Pero también lo ha dicho, en sentido adverso, Ernesto. De no favorecerle las encuestas, se sumaría a la causa de Ricardo Bours.

Las cosas como son.

Esto se llama convicción. Lealtad mutua.

Por cierto, la invitada de ayer, desde Los Ángeles, fue la periodista oriunda de Sinaloa pero avecindada durante muchos años en Cajeme y hoy en Los Ángeles, ARACELY MARTÍNEZ.

Cuando estoy pergeñando esta columna, aún no he visto ni he escuchado la conferencia telefónica Obregón-Los Ángeles, entre Ricardo y Aracely.

No cabe duda: el desempeño en la promoción y construcción de una candidatura, tiene mucho qué ver con el resultado final de una elección.

Y el que no lo crea, que le pregunte a CLAUDIA PAVLOVICH.

¿O no Ricardo?

En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ

DÉJEME DECIRLO: USTED SEGURAMENTE vio esa mirada que no podrá olvidar. Una mirada indefinible. Observándola por algunos minutos, uno pudo imaginarse muchas cosas: ¿en qué pensaba él en esos momentos, cuando, sus muñecas esposadas hacia atrás lo obligaban a reprimir el dolor en su piel? Caminaba de su casa en Miami al vehículo que lo trasladaría a su siguiente destino: una prisión…

Antes de esos minutos de observación yo nunca había visto una fotografía de CÉSAR DUARTE JÁQUEZ, exgobernador de Chihuahua, donde alguna particularidad de su rostro, me produjera insomnio por algunas horas…

No pude desentrañar esa mirada, los ojos achicados, de un hombre reducido a la condición de súbdito de la autoridad estadounidense, desde las alturas del poder que el sistema político mexicano le llegó a conferir…

Yo no conozco personalmente a César Duarte. Pero se de él por referencias. Y a ellas me atengo: es un político afable, común en muchos aspectos y, en algún momento, soberbio, como es natural en alguien que de un estatus muy modesto, alcanzó la estatura de un virrey…

Ayer, jueves, buscando sin saber qué era exactamente lo que quería, me topé con una foto de grupo. Fue tomada el 1 de diciembre de 2012, tras de la toma de posesión de ENRIQUE PEÑA NIETO, como presidente de la República…

La foto estaba en una vieja nota periodística en internet, cuando César Duarte aún no era arrestado…

No fui el único que vio esa nota antigua y esa foto de grupo. En el noticiario de ayer en la mañana de CIRO GÓMEZ LEYVA, el conductor más sobresaliente del momento, hizo referencia a algo así como un maleficio en el sexenio de Peña Nieto y suerte negra de varios de sus cuates gobernadores…

Y sí, allí están los gobernadores priístas de la época, acompañando a su joven presidente; pero también están el panista GUILLERMO PADRÉS ELÍAS y los perredistas GRACO RAMÍREZ, de Morelos, y ÁNGEL AGUIRRE, de Guerrero…

Otro más, panista él, de Puebla: RAFAEL MORENO VALLE…

Quizá por los imperativos del tiempo, Ciro no fue muy específico ni entró en detalles…

Si yo fuera supersticioso, pensaría que Peña Nieto tenía muy retorcidos los astros y esto le habría producido una especie de maleficio o mal fario…

Fue como si todo lo que tocaba, lo destruía…

En esa foto estaban gobernadores que, andando el tiempo, serían encarcelados, dos de ellos, de apellidos iguales, CÉSAR Y JAVIER DUARTE, de Chihuahua y Veracruz, respectivamente. Curiosamente, César estaba a la derecha de Peña Nieto y a la derecha de César, estaba Javier Duarte…

Un destino común…

En la fila de atrás, apenas visible su cara, el gobernador de Tabasco, ANDRÉS GRANIER, que permaneció en la cárcel poco más de seis años…

Gobernadores con final trágico: RAFAEL MORENO VALLE, que murió junto con su esposa, la gobernadora poblana, al desplomarse el helicóptero en que se desplazaban…

A la izquierda de Peña, el michoacano FAUSTO VALLEJO, al que quisieron encarcelar sin lograrlo, aunque si llevaron a prisión a su hijo…

Y ÁNGEL AGUIRRE, al que tienen en la mira por lo de Ayotzinapa. Y GRACO RAMÍREZ, de quien no se sabe nada…

Y RUBÉN MOREIRA, y RODRIGO MEDINA, de Nuevo León…

Y viene lo de EMILIO LOZOYA y LUIS VIDEGARAY…

Es todo.

Le abrazo.

m.rivastribuna@gmail.com

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