Opinión

Lozoya padre y Lozoya hijo: la historia que se repite, complicidades que se traicionan

Rumbos

por

/x
Mario Rivas, columnista

Mario Rivas, columnista

HAY DE LEALTADES A LEALTADES. Y hay de cómplices a cómplices. Cuando el senador JORGE DÍAZ SERRANO fue arrestado en pleno senado de la República, tras de haber sido desaforado, exhibió ante el país y ante el mundo, la viva imagen y lealtad al jefe y al amigo, y su encarcelamiento, lejos de mancharlo, lo enalteció.

Llevado en vilo por dos elementos de la Policía Federal, su cabeza iba erguida y su mirada al frente. Apretadas sus mandíbulas. Sus facciones intactas. No había miedo en ellas. No había, tampoco odio, aceptaba su destino con gallardía.

Díaz Serrano permaneció en la cárcel un poco más del sexenio de MIGUEL DE LA MADRID, y, al salir, fue a visitar a su amigo y exjefe, JOSÉ LÓPEZ PORTILLO.

Al fundirse en el abrazo largamente anhelado, una palabra se cruzó en aire, dicha, al unísono, por ambos: “hermano”.

Los dos venían de principios del Siglo XX. Todo se acabó. Esa generación ha muerto.

Fue sustituida por otra con ideas más pragmáticas y desprovistas de ideales. Una generación que ama por encima de todo, el dinero. Una ambición que pasa en toda frontera sin pudor y sin escrúpulos.

Un pequeño grupo de representantes de esa generación, decidió en un descanso en la universidad, hacer un pacto de sangre. El primero que llegase a la Presidencia de la República, vería por los demás.

Cuando CARLOS SALINAS llegó al poder, se llevó consigo a sus condiscípulos de la universidad. Entre ellos, estaban GUSTAVO GORDILLO, MANUEL CAMACHO SOLÍS y EMILIO LOZOYA TALMANN.

A Camacho Solís lo puso en la Regencia del Distrito Federal. A Gustavo Gordillo, lo situó en una Sub-Secretaría de Agricultura, bajo las órdenes de CARLOS HANK GONZÁLEZ (por cierto, Gordillo no le aguantó todo el viaje al profesor y renunció, siendo sustituido por JULIÁN LUZANILLA CONTRERAS, en febrero de 1994).

A EMILIO LOZOYA TALMANN, lo envió a la Dirección General del Issste. Desde el principio, se corrió la voz que el funcionario no estaba nada contento con el cargo conferido. Aguantó vara pero nunca se sobrepuso a su decepción.

Hubo versiones en el sentido de que ELT nunca le perdonó a Salinas haberlo minimizado a una dependencia quebrada y en vías de extinción.

El 28 de noviembre de 1993, Salinas dio la señal a los líderes de los sectores del PRI: el “bueno” era LUIS DONALDO COLOSIO.

Camacho Solís fue enterado de inmediato. En ese preciso momento en su fuero interno se incubó un odio profundo por su antiguo amigo y compañero de estudios, Carlos Salinas.

Renunció, emberrinchado, a la Jefatura de la Regencia del Distrito Federal. Salinas no lo dejó ir y lo nombró secretario de Relaciones Exteriores.

Fue una salida que quiso ser airosa pero que bien sabía el presidente que no funcionaría. La vieja amistad se había fracturado irremediablemente.

Colosio fue asesinado, Camacho Solís, que se sintió traicionado por CSG, a su vez le dio la espalda a Salinas. Peor aún: andando el tiempo, se volvió su peor enemigo.

Emilio Lozoya Talmann, se desvaneció y nadie supo a donde fue a parar.

Pasarían 15 años —quizá un poco más— para que el nombre de EMILIO LOZOYA volviera a las primeras planas de los periódicos y a los noticiarios de televisión y de radio.

Solo que ahora el segundo apellido no era Talmann sino AUSTIN. Su hijo.

Es posible que Lozoya padre hubiese concebido la ilusión de que, con ENRIQUE PEÑA NIETO en la Presidencia, su hijo llegase al puesto al que él aspiró y quedó muy lejos en la carrera.

EMILIO LOZOYA AUSTIN, avanzó hasta donde su progenitor no pudo llegar. Su nombre figuró en las listas de suspirantes para la presidencial, pero solo como una lejana posibilidad. Se le reconoció talento y capacidad administrativa pero no carisma como para ser candidato. Alguien llegó a decir en alguna ocasión, que su estampa era muy tecnócrata y eso lo eliminaba.

Como sea, fue uno de los de llamados círculo rojo del presidente Peña.

Pero, como he dicho: hay de cómplices a cómplices. De amigos a amigos.

En estos momentos, ya nadie pone en tela de duda que EMILIO LOZOYA AUSTIN, llegó a un acuerdo con el Gobierno de ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, para aceptar regresar a México y cooperar con la Fiscalía General de la República.

Ahora sabemos que el motivo de la renuncia del abogado de Lozoya, fue precisamente el acuerdo al que llegó con el Gobierno. En la mira, se dice, está LUIS VIDEGARAY, el que fuera el “hombre fuerte” en el equipo de Peña. Se infiere que Lozoya declarará todo lo que sabe. Inculpará a quién le exijan inculpar a cambio de la ansiada libertad.

Esto le da sustento a una versión que publicó un famoso articulista semanas después de la detención de Lozoya en España. Emilio padre, le habría dicho a Peña Nieto y a Videgaray, que, si su hijo se hundía, “se hunden ustedes también”.

¿Verdad, caro lector, que ahora todo cobra sentido?

Cómo para volver a escuchar aquel afamado corrido de “Los Alegres de Terán” de los años cuarenta: “Las traiciones políticas”.

Me cae que sí.

En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ Y A TODO ESTO, SEÑOR MÍO, ¿conoció usted a doña CARMELITA CALLES BUSTAMANTE, que apenas hace tres días falleció a los 79 años?...

Yo me enteré de su deceso por algunos amigos que le conocieron. Yo no tuve ese honor y lo lamento…

He platicado de tres días a acá, con personajes que le conocieron muy de cerca y de muchos años…

CLAUDIA PAVLOVICH, que la conoció a lo largo de su carrera política, escribió unas palabras muy sentidas y entrañables de doña Carmelita…

BULMARO PACHECO me habló de ella con detalles pocos conocidos…

DANIEL TRELLES IRURETAGOYENA, igual…

Telefónicamente, fui a la raíz de esta hermosa existencia, la de Carmelita, la cenecista por excelencia, la priísta de pura cepa, la servicial, la que daba amistad y daba cariño solidario…

Fue maestra rural, oriunda de La Misa, en el municipio de Guaymas; La describen como cenecista “hasta las cachas”, y en esta central campesina trabajó con FRANCISCO AISPURO CALDERÓN, de 1968 a 1972, y después con RAMÓN COTA BORBÓN…

En este periodo, fue secretaria particular y coordinadora de las mujeres cenecistas…

Igual colaboró con HÉCTOR LEYVA CASTRO, con NACHO MARTÍNEZ TADEO, con RUBÉN DUARTE y con HERMANN PUJOL…

El gobernador RODOLFO FÉLIX VALDÉS, la promovió a directora de Organizaciones Sociales con el secretario de Economía HORACIO RUBIO…

Ahí apoyó mucho a las mujeres del campo…

En Hermosillo fue regidora, síndica y con el GUATY IBERRI, fue secretaria del Ayuntamiento… Nunca se rajó…

Fue ARMANDO LÓPEZ NOGALES quien la impulsó como fundadora del Instituto Estatal de las Mujeres en 1998…

Siempre priísta…

Siempre cenecista, siempre noble, jamás brincó a otra central ni a otro partido. Mis amigos consultados me dicen que fue muy querida por los gobernadores CARRILLO MARCOR, LÓPEZ NOGALES y EDUARDO BOURS CASTELO…

En suma: fue una mujer extraordinaria la que se nos acaba de ir…

Y PARA CULMINAR la jornada de hoy, muy brevemente me complace que mi amiga PATRICIA ORTEGA VILLAMAR se encuentra recuperada del COVID-19, y que mi amigo JOSÉ MARÍA URREA BERNAL, haya entrado en una etapa de recuperación…

 ¡Larga vida para todos!...

Es todo.

Le abrazo.

m.rivastribuna@gmail.com

Comentarios