Opinión

Están envileciendo la política, y la mentira se ha vuelto moneda de uso corriente desde las mañaneras

Rumbos

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Mario Rivas, columnista

Mario Rivas, columnista

TODOS HEMOS CAÍDO EN LA TRAMPA. Nos llevó al baile y los mexicanos nos dejamos seducir. Su verbo pausado, algunos dirían que “acariciador”, hizo que millones de personas —mujeres y hombres—, se fueran de bruces. Cuando llegó el desencanto, muchos —tal vez la mitad o casi la mitad de aquellos legendarios 30 millones de votantes— se alejaron de él.

No sé si esto le preocupó. No sé si ese alejamiento lo hizo enojar. Lo que sí es que la deserción de millones de simpatizantes de ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, reveló la verdadera naturaleza humana del presidente de la República.

Se quedó con sus pobres. Con sus ninis. Con sus viejitos. Con sus becarios. Y como EVA PERÓN en sus tiempos, los “descamisados” de AMLO lo respaldan con un 53.4% de la intención del voto en distintas encuestas realizadas en estas últimas semanas.

De hecho, medios escritos como El Financiero, el periódico de los “conservadores” financieros del país, publica su encuesta en la que cinco de cada diez mexicanos encuestados, avala la gestión de AMLO.

No hay ninguna duda: el bono democrático que los votantes le dieron en 2018, no está agotado. Se redujo a la mitad pero con esto parece estar satisfecho el presidente. Con eso gana su partido en las elecciones intermedias del año venidero.

Ciertamente, los ciudadanos con cierta formación académica, los comerciantes que sin ser neoliberales saben la importancia que tiene la generación de empleos, los maestros “independientes”, los profesionistas, los clasemedieros y muchísimas amas de casa que no reciben los dos mil o tres mil pesos bimensuales, ya no le creen ni el bendito.

Duele decirlo porque yo, igual que millones de compatriotas, fui un simpatizante de AMLO en los primeros meses de su gestión. Me convenció y llegué a creer que, mereciéndose la derrota la llamada clase política, nada mejor nos podía ocurrir que tener a un presidente como ese: humilde, sincero, nada vengativo, que sabía perdonar y enviaba señales de buena voluntad.

Pero a medida que las cosas empezaron a contradecirle sus ideas y sus ocurrencias, su otra personalidad comenzó a dibujarse en su rostro y en sus palabras amenazadoras.

Sus chistes trillados ya no hacían reír a su audiencia. Expresiones indignas de un primer mandatario —“me canso ganso”— resultaban de un pésimo gusto.

Curiosamente, en lugar de que su nivel de aprobación bajara sensiblemente ocurrió un fenómeno que solo los sociólogos y los psicólogos podrían descifrar.

Un día me pregunté: ¿por qué la gente sigue manteniendo su apoyo cuando es evidente que la mentira se ha vuelto una moneda de uso corriente en las conferencias de todas las mañaneras en Palacio Nacional?

Descubrí que no eran los desencantados que saben discernir y separar la verdad de la mentira.

Y entendí que el juego de AMLO es mante ner el presupuesto asistencialista porque con ello tiene comiendo de su mano a más de la mitad de los que votaron por él en el 2018.

Decir que Morena está hecho un caos y que está perdido de antemano para las elecciones por porvenir, es una ilusión en una noche de verano. Es una utopía.

Las encuestas son coincidentes. Si hoy fueran las elecciones en los estados, a Morena no le iría nada mal.

Supera ampliamente al PAN en Chihuahua. En Baja California. Su ventaja en varias entidades, a veces es al dos por uno. Dobletea.

No parece que la anarquía que prevalece en Morena, signifique un riesgo en las elecciones del 2021.

¿Por qué?

Porque los mexicanos que reciben dinero cada dos meses, cada mes, están satisfechos de que así sea. No importa maldita la cosa que con ello esos jóvenes “ninis”, esos preparatorianos y demás, se conviertan en manirrotos, a quienes esforzarse para aprovechar oportunidades, no les importe un comino.

Y AMLO, feliz, feliz, feliz con la economía popular que no tiene destino de inversión y peor aún, proviene de los presupuestos que el Gobierno le quitó a otros sectores de la economía.

AMLO está publicitando su segundo Informe de Gobierno, con un discurso de campaña. Y nadie le llama la atención. Las pocas instituciones con titulares autónomos que se mantienen en pie, parecen tambalearse. Sus dirigentes, tiemblan ante la ira y las regañadas públicas del presidente.

Solo queda la democracia. Y su salud es precaria.

Se oyen rumores. La gente pensante, la que analiza, tiene miedo. Y tiene razón.

En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ

DÉJEME CONTARLE, CARO LECTOR: el periodista PEDRO FERRIZ DE CON, sorprendió ayer a su audiencia con un relato que en estos Rumbos ya lo había compartido con usted en alguna ocasión…

De hecho, creo que la anécdota la he contado en varias ocasiones y en lo corto, lo he comentado con amigos míos… La diferencia es que Ferriz de Con, agregó un dato que yo ignoraba: que ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, es padrino de JESÚS LOZOYA AUSTIN, hermano de EMILIO LOZOYA, lo que sugiere que es compadre de EMILIO LOZOYA THALMANN, a quien le acreditan ser el que hizo las negociaciones con el Gobierno de la Cuarta Transformación, para que su hijo se convirtiera en algo así como un testigo protegido…

Si esto es verdad, entonces se podría decir que todo tiene sentido ahora…

Pedro Ferriz inició con un relato contando la anécdota que aquí he comentado con mis dos que tres lectores: hace muchos, muchos años, tres jovencitos universitarios hicieron un pacto de sangre: el primero de los tres que lograra sobresalir en política, sería apoyado por los otros dos para llevarlo a la Presidencia de la República…

Aquellos jóvenes eran CARLOS SALINAS DE GORTARI, MANUEL CAMACHO SOLÍS Y EMILIO LOZOYA THALMANN, PAPÁ DE EMILIO LOZOYA AUSTIN…

Carlos llegó a la Presidencia, Camacho Solís a la Jefatura de Gobierno del entonces Distrito Federal y Emilio Lozoya Thalmann, fue secretario de Estado…

El otro hijo, Jesús, fue apadrinado por AMLO…

Por eso cobra sentido todo este asunto que nada tiene qué ver con la verdad y la justicia. Fue una estrategia maquiavélica para eliminar a opositores y a partidos políticos…

Algunos analistas dicen que esto es inmoral, existe un riesgo cierto para la democracia…

Toque madera, señor mío…

Toque madera…

Y HABLANDO DE OTRAS COSAS, un muy querido amigo mío, tuvo a bien enviarme un texto bien escrito, con buena narrativa, en el que relata la historia de una mujer indígena mexicana cuya efigie altiva y hermosa, sería casi venerada por generaciones de personas de este país…

Cito un párrafo, textualmente: “Se llamaba Victoria Dorenlas. Indígena tlaxcalteca. Todo mexicano recuerda a la mujer más famosa y bella de México. Era la mujer de nuestro libro de texto: ¿puedes recordar la belleza de su porte”…

Y agrega: “Victoria Dorenlas era mesera de un bar a donde asistían pintores e intelectuales de la talla de Diego Rivera. Jorge González Camarena (hermano de Guillermo, el inventor mexicano de la televisión a color) fue pintor y muralista, y el autor de la obra ya famosa”…

El caso es que la bella indígena no se atrevió en un principio a posar para el artista porque sentía pavor de que la matara su marido. Estaba casada con un guarura, pistolero, quien la tenía aterrorizada disparando a sus pies su pistola amagando con que así le dispararía a ella sí aceptaba posar…

Según la narración del propio pintor, un día pasó por la casa de Victoria y vio que estaban velando a alguien. Pensó que el pistolero la había asesinado y se acercó a preguntar…

No era ella la muerta, era el marido que había sido asesinado…

Termina el relato explicando que después de haber posado para la posteridad, la hermosa indígena se fue con un artista a París y nunca se volvió a saber nada de ella… con las debidas reservas, comparto con usted la composición fotográfica en la parte central de esta columna…

Es todo.

Le abrazo.

m.rivastribuna@gmail.com

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