Opinión

Panistas, morenistas y petistas, recorren la geografía sonorense en busca de alianzas

Rumbos

por Redacción Tribuna

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Mario Rivas, columnista

Mario Rivas, columnista

HACE UNOS DÍAS FUERON sorprendidos en el restaurante “La Ostería” (así, sin “h”), ubicado en la Col. Centenario, de Hermosillo. Quién los haya visto vestidos de casual, no se hubiera imaginado que se trataba de dos figuras más o menos relevantes, uno, perteneciente al partido más poderoso del país, y el otro, dirigente de uno de los aliados más importantes de Morena. Sí, me refiero al PT.

Es decir, a JESÚS VALENCIA GUZMÁN, Delegado del CEN de Morena, y a RAMÓN FLORES, líder estatal del Partido del Trabajo. Ante este inusitado encuentro con carácter “de casual” de dos personajes con una notable significación en estos momentos, no hubo más que preguntar donde hay que preguntar.

De las conclusiones a las que el columnista pudo llegar, una, en particular, me llamó la atención: RAMÓN FLORES, como casi todos los militantes del PT viene de un origen partidista diferente de algo que uno pudiera llamar “izquierda”.

O sea, viene de la derecha. En otras palabras, del PAN, partido por el que en 2009 fue alcalde de Arivechi, la tierra de origen de SAMUEL OCAÑA GARCÍA, el exgobernador que hoy por hoy, gobierna ese municipio serrano.

De ahí viene Ramón Flores, quién hoy dirige el PT en Sonora, y es considerado uno de los más cercanos a ANA GABRIELA GUEVARA. De ahí la importancia de este encuentro entre Flores y el delegado nacional de Morena en Sonora, JESÚS VALENCIA GUZMÁN.

Se dice que Ramón está armando las alianzas locales por parte del PT. O más bien dicho, las está armando para Ana Gabriela.

Lo de este político serrano, se extiende hasta el municipio de Cajeme. Hay quiénes aseguran que ya se “amarró” a ORLANDO (El Siri) SALIDO, para la municipal del Valle del Yaqui. Con esto, Ana Gabriela tendría excelente colchón en Cajeme para sus aspiraciones.

Naturalmente, otros le ponen su agregado: que esta hipotética candidatura de El Siri por parte del PT, iría en alianza con Morena y el Verde Ecologista.

Algo que, particularmente, se me antoja un tanto complicado, cuenta habida de que ANDRÉS SALAS SÁNCHEZ, tiene mejores “agarraderas” en las alturas del morenismo.

Curiosamente, caro lector, la presencia del delegado del CEN de Morena en un restaurante hermosillense con el dirigente estatal del PT, se da en momentos en que otros personajes de reconocida relevancia, fueron captados por la cámara en un comedero obregonense.

Y mire usted que este cuarteto de políticos llamó fuertemente la atención. Eran cuatro. Tres de ellos panistas—uno diputado y coordinador de la bancada panista en el Congreso estatal, los otros dos, líderes de ese partido en el estado y el otro en Cajeme; el cuarto, nada menos que el exgobernador de Sonora, EDUARDO BOURS CASTELO.

¡Ufff!

Usted seguramente habrá notado que en este encuentro no figura el PES, (Partido de Encuentro Solidario), que por ser de nuevo registro, no puede ir en alianza en esta primera vez.

Sí, el PES tendrá que ir solo. Así lo establece la Ley Electoral.

En suma: panistas por un lado, se reúnen con el priísta y exgobernador, EDUARDO BOURS.

Por otra parte y en Hermosillo, se juntan el delegado del CEN de Morena y el dirigente estatal del Partido del Trabajo.

Y esto ocurre cuando hay una generalizada inconformidad social y política, contra el alcalde morenista de Cajeme, SERGIO PABLO MARISCAL. Morena fue más allá de lo debido al mantener a este munícipe cuya permanencia en el cargo le está costando muy caro al partido de AMLO.

Y lo mismo sucede con MARÍA DEL ROSARIO QUINTERO en Navojoa. Es cierto: por ahora se mantiene allí pero no podrá ser por mucho tiempo.

Estos son los contrasentidos de la Cuarta Transformación. Se llama impunidad. Y la impunidad es la madre de todas las broncas políticas.

En estas encrucijadas ha caído, permanentemente, ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR. Precisamente acabo de leer en redes sociales un texto en el que alguien se tomó el tiempo y el esfuerzo de indagar cuántos priístas están ahora en Morena, cuántos panistas, cuantos del PRD.

En este recuento, señor mío, está el quid del asunto.

Habrá tiempo, Dios mediante, para hacer una amplia exposición sobre los hombres—y algunas mujeres—que teniendo su origen en el PRI, hoy son prominentes figuras en el Gobierno o están en la estructura legislativa de la Cuarta Transformación.

En menor cantidad, también hay del PAN. Y algunos del PRD.

De hecho, un priísta químicamente puro como PORFIRIO MUÑOZ LEDO, fue quién le abrió el camino a ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, hacia mejores niveles en la política priísta.

Esto fue en Tabasco. Y AMLO hubiese llegado a ser gobernador, de no ser porque se le opuso el gobernador ENRIQUE GONZÁLEZ PEDRERO. Eran otros tiempos, tiempos en los que un gobernador podía ser lo suficientemente poderoso como para someter a un presidente nacional del PRI.

Paradójicamente, Porfirio se fue del PRI a un Frente Democrático que prometía hacer cumplir los ideales de la izquierda mexicana, que después se transformó en el Partido de la Revolución Democrática.

Muñoz Ledo encontró que el PRD no era ni revolucionario y menos democrático y por supuesto, nada qué ver con la izquierda.

Cuando AMLO, ya con una larga experiencia en el dominio de las masas, echó a andar su proyecto de Movimiento de Regeneración Nacional, contó con la plataforma ideológica de Porfirio.

¿Y que fue lo que pasó?

Que muy pronto se convenció que AMLO no era lo que siempre creyó que sería cuando llegara a la presidencia. No hay convicciones. No hay ideales. Ha hecho de la mentira un propósito. Y su pragmatismo ha llegado al punto de mostrarse indolente ante el dolor de los inválidos.

Y entonces se convirtió en crítico de aquel que, muchos años antes, le dio la mano y lo llevó hacia estadios superiores en la política priísta.

Y luego vendría la deserción priísta de 1986, siendo presidente MIGUEL DE LA MADRID. Porfirio y CUAUHTÉMOC CÁRDENAS, encabezaron la diáspora.

En ese entonces, todavía un desconocido, López Obrador se protegía a la sombra de un echeverrista. IGNACIO OVALLE FERNÁNDEZ. Y del propio Muñoz Ledo. Y otro favor de agradecerle AMLO a Porfirio: convencer a Cuauhtémoc de la buena fe de AMLO y su lealtad a LÁZARO CÁRDENAS.

Hasta ahora, Cuauhtémoc no ha dado señales de que está convencido.

Volviendo a Sonora, ALITO MORENO no descubrió nada nuevo cuando dijo que el candidato del PRI se llama ERNESTO GÁNDARA CAMOU. Esto no tiene vuelta de hoja.

Tengo, para mí, que el problema de la oposición a Morena, no es que Gándara se convierta o no en candidato del PRI. La clave está en la alianza. Y esto lo saben todos los actores políticos del momento.

En su tiempo, lo supo el propio RICARDO BOURS CASTELO, mucho antes de que decidiera tomar el camino de la candidatura independiente. Hoy, cuando todo indica que es un hecho que será el candidato de Movimiento Ciudadano, veo la alianza muy lejana.

Como periodista y analista político, entiendo las razones de Ricardo. El se sabe un buen político y magnifico candidato. Se le reconoce como excelente administrador y la cercanía con la gente se le da.

Curiosamente, lo que políticamente es una gran ventaja, para las circunstancias en las que vencer a morena requiere de una alianza de partidos, se convierte en un escollo.

Ricardo se ha convertido en un imán para las nuevas generaciones. Hace poco se reunió con medio centenar de jóvenes emprendedores, y la verdad sea dicha, atrapó el interés de la muchachada. A su lado, siempre leal en la amistad ABEL MURRIETA, cuya intervención gustó mucho.

Total, se mira complicado pero no tanto que no pueda resolverse. En todo caso, el tiempo lo dirá.

En fin.

Le abrazo.

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