Opinión

Cuando se quiere, se puede: Claudia les da otra escuela superior a los jóvenes de la Etnia Yaqui

Rumbos

por Redacción Tribuna

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Mario Rivas, columnista

Mario Rivas, columnista

TENGO, PARA MÍ, QUE A NADIE SE LE ESCAPA la importancia que para la administración de CLAUDIA PAVLOVICH ARELLANO, reviste la educación y su impacto en el desarrollo de los jóvenes de la Etnia Yaqui.

Este tema lo hemos compartido muchas veces BULMARO PACHECO y yo. Usted no me dejará mentir: es un enamorado de la educación y, por asociación de ideas, él siente una profunda admiración por aquellos que le dedican tiempo y talento a la enseñanza.

Por eso Bulmaro admira a Claudia y reconoce en ella a un ser humano con vocación por la educación que tiene convicciones profundas en que los pueblos que no privilegian el estudio en los muchachos están condenados al fracaso.

Con Pacheco he abordado estos temas desde el principio del sexenio de Claudia. De hecho, desde el primer año, cuando juntos hicimos el redescubrimiento de lo que él “bautizó” como “África Central” del sur de Sonora. En esos andares, a plena luz del verano del 2016, el huatabampense recogió la imagen de una joven gobernadora y al dejar su huella constructiva y creadora por los valles y las montañas del Sonora más empobrecido.

--Claudia va a hacer historia— me dijo, en alguna de las comunidades indígenas que juntos recorríamos.

Han transcurrido más de cuatro años desde aquella primera vez en la búsqueda de nuevos horizontes en el futuro de una etnia sin nación, sin agua para tomar, sin servicios básicos. Sin esperanza en el porvenir.

Para esos hombres y esas mujeres a muchos y muchas de los cuales les pusimos nombres, la vida ha cambiado. Y para bien.

Muchos jóvenes hoy tienen la educación que antes no tenían.

Esta corriente educativa, llegó también a la esfera de la Etnia Yaqui. Y de la manera menos pensada.

Y otra vez, el nombre de Bulmaro Pacheco Moreno se escucha entre pláticas y entre mensajes telefónicos.

En un texto que he recibido con gran satisfacción, su autor empieza con esta reflexión: “Solución práctica y que sienta un precedente para atender los problemas de la Etnia Yaqui”.

Esta entrada, se refiere a la educación superior, la que marca la diferencia entre un joven emprendedor y productivo y uno que se vuelve vulnerable ante la tentación a las drogas y de la delincuencia.

Textual: “Ya sabemos que quien no tiene para la comida y el pasaje y a veces ni para pagar la estancia en una ciudad donde haya escuela superior se queda sin estudiar”.

Pues sí, verdad de verdades.

De este quiebre que marca el derrotero de un joven, parte la enorme satisfacción de Pacheco Moreno y su gratitud a Claudia Pavlovich Arellano.

Le agradece por esa extensión convertida en instalaciones del Itesca que funcionan en el que fue edificio del Banrural, usted se acordará.

El Itesca, en su extensión en Ciudad Obregón, fue el producto de un conjunto de esfuerzos desplegados para varios educadores, impulsados e inspirados por la gobernadora de Sonora.

Claudia, la bien amada mandataria por las familias indígenas de Etchojoa y Huatabampo. Pero también por las mujeres y hombres guarijíos de la sierra de Álamos. Ahora los jóvenes yaquis tienen escuela superior muy cerca de donde viven. Y esto, señor mío, bien vale la pena escribirlo y publicarlo. Así se les retuerzan las vísceras a algunos malquerientes que se parapetan en la cobardía del anonimato para descalificar lo que con hechos y palabras decentes no pueden eliminar.

Decía yo de este esfuerzo de muchos. Y por ello mismo, el reconocimiento a JORGE VIDAL, el secretario de Economía. Y al doctor EDGAR LANZ, director del Tecnológico de Guaymas. Y a GABRIEL BALDENEBRO PATRÓN, director del Itesca. Hace dos días, se instaló el primer grupo. Y eso debe de ser motivo de fiesta. De fiesta familiar.

Está muy requetebién que ahora jóvenes yaquis puedan cursar la carrera de acuacultura, que viene a sumarse al resto de las carreras que se imparten en el Tecnológico de Guaymas asentado en Vícam.

Y todo esto, sin viajar ni pagar. Digo, las cosas como son. ¿Qué no?

¿Qué significado tiene todo esto, caro lector?

Según veo yo las cosas, esto demuestra que los problemas de los yaquis sí se pueden resolver. No son metas imposibles. Cuando se quiere, se puede. Especialmente cuando se deja a un lado la politiquería ramplona. Cuando se anteponen a los intereses mezquinos, los intereses de la colectividad.

Claudia Pavlovich ha demostrado que es una verdadera lideresa social, que sabe decirle a las cosas como son y que no es fácil que alguien la sorprenda con “trampitas” infantiles.

Quizá por eso es que ella no asistió a la entrevista del presidente AMLO con los yaquis de Vícam.

Sin duda hay beneplácito entre los dirigentes de la etnia. Y tiene razón, caray.

Como la tienen los padres de los muchachos pues sus hijos han cambiado el rumbo de sus vidas. Y esto es para festejarlo. Por lo pronto, ya no tendrán qué preocuparse por los gastos. Esto que ni qué.

Bien por Claudia. Bien por la gente como Bulmaro, como Vidal, como Edgar y Gabriel…

¡Larga vida para ellos!

En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ

Y A TODO ESTO, ¿SE HA PERCATADO USTED en que la violencia en el sur de Sonora se ha disparado en forma exponencial?...

Los muertos se van contando de tres en tres y a veces de cuatro en cuatro, y otras veces, salteadas… O sea, tres en un día, cinco en otro, y así…

Por cierto, algo está pasando con nosotros como sociedad. Hemos perdido el sentido del valor de la vida. Nos ha ganado la indiferencia. Antes al menos le teníamos miedo a la muerte. Ya no…

Hace poco un sacerdote amigo mío, me dijo unas palabras que percibí extrañas a mis oídos: “Procura no mirar a la muerte”…

No le respondí nada porque consideré que él me hablaba en su carácter de predicador. Estaba en lo suyo, para lo que fue entrenado: ser un predicador que debe convencer a su feligresía que existe una vida más allá de la muerte…

Pero me quedé con las ganas de decirle a mi cuate sacerdote que cómo podría ignorar a la muerte si todos los días la tengo frente a mí, en las más horribles presentaciones que se pueda uno imaginar…

La muerte se ha vuelto una presencia cotidiana en nuestras vidas…

Este, el de la muerte, podría ser un tema a abordar en nuestra próxima reunión de café en Guaymas, AGUSTÍN RODRÍGUEZ LÓPEZ, BULMARO PACHECO MORENO y yo, el primer sábado de octubre, en casa de JORGE LUIS FERNÁNDEZ, el amigo que no se olvida nunca y volveré a ver con mucho gusto…

MIENTRAS TANTO, AYER platiqué brevemente con el periodista y escritor ALEJANDRO MUNGARRO DANIELS, a quien le expliqué de mi charla con su pariente ARTURO MUNGARRO, gerente general del Hotel Playa de Cortés, de Guaymas…

Pues sí: Alejandro me confirmó que los Mungarro están emparentados lejanamente, y en su caso, me contó, él proviene de padre chihuahuense, don ANTONIO MUNGARRO y doña MARÍA DANIELS, ella, procedente de Estados Unidos…

Pero, bueno, se confirma que los Mungarro tienen sus raíces en el vecino estado de Chihuahua…

Pretendo hacer escala en Empalme, saludar y tal vez tomarme un café con ellos, a LEOBARDO OLMOS DE LA CRUZ y a JOSÉ LUIS ISLAS PACHECO, fundador del Museo Ferrocarrilero de Empalme…

Es todo.

Le abrazo.

m.rivastribuna@gmail.com

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