Opinión

Hay una propuesta en redes sociales para resolver el conflicto con los yaquis: el Gobierno tiene la palabra

Rumbos

por Mario Rivas

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Mario Rivas, columnista

Mario Rivas, columnista

NO SÉ QUIÉN LO DIJO PRIMERO pero para el caso, da lo mismo. De hecho, la idea se la escuché a un amigo. Y ayer volví a escuchar esa propuesta, pero esta vez de JORGE MORALES BORBÓN en sus 60 segundos tan adictivos que ya lo estaba echando de menos ahora que cambié de aparato celular y se borró su editorial de un minuto. Por fortuna, ya lo tengo aquí de nuevo.

Al grano, pues: Morales sugiere que para acabar con el problema de los cobros anárquicos que hacen los yaquis en Vícam, el Gobierno debería de construirles una caseta de cobro exclusivamente para ellos. Todo es cuestión de organizarse. Si la carretera pasa por su territorio —alega Jorge—, bueno, pues que se les pague una cierta cantidad digamos que por paso de servidumbre.

Algo así como se hacen con las torres de la Comisión Federal de Electricidad y los propietarios de los predios por donde cruza la red. Más o menos.

Esto mismo, digo yo, debería de hacerse con el gasoducto. De otro modo, este conflicto jamás se va a resolver.

Y hablemos claro, caro lector: los yaquis, más allá de esa historia en cuya bandera siempre se envuelven para justificar sus abusos y canalladas, siempre saben cómo sacarle provecho a su bonita historia ancestral y el Gobierno —gobernadores y presidentescomo dice Morales —se conforma con una paz temporal.

“¡Hay que se la eche el que viene atrás!”, es la frase cínica e irresponsable.

Ha faltado grandeza de miras en los presidentes, que es a quienes les toca resolver esta bronca.

Hace unos días en una de sus mañaneras, AMLO dijo que el conflicto con los yaquis estaba por resolverse. Que el diálogo entre ellos y el Gobierno Federal va por buen camino. Yo pienso que eso no es verdad. Y si lo es, entonces lo que ayer estuvo sucediendo en Vícam es una estrategia de las huestes que comanda LIBRADO NAVARRO —el que le echó a perder la visita al presidente, usted se acordará— de acuerdo con el manual de El Arte de la Guerra: incrementar la fuerza bélica cuando se está a punto de llegar a un acuerdo.

Así lo hizo Vietnam del Norte con Estados Unidos. Y ganó la guerra.

Históricamente, con los yaquis nadie ha podido. Presidente tras presidentes, todos se doblegaron.

Los yaquis no empatizan con nadie. Ni entre ellos mimos. El general Obregón tuvo que negociar con ellos. Y de alguna manera, el Decreto Presidencial de LÁZARO CÁRDENAS, no fue sino una claudicación disfrazada. Igual que lo hará ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR y, otra vez, le dejará la víbora chillando al Gobierno del Estado.

Si usted se fija bien, a fuerza de siempre estar glorificando la valentía de la tribu, su rebelión nunca ganada pero tampoco perdida, a fuerza, digo, de motejarlos como indó mitos, la actitud de ellos en pleno Siglo XX1, no es de protesta civilizada, sino de guerra casi letal, pues aunque en sus retenes no usan armas de fuego, sí utilizan palo y piedras. ¡Y qué piedras!

Ayer me llamó por teléfono un cajemense que se dirigía a Guaymas. Envió fotografías — cuatro en total— en las que se aprecia desde distintos ángulos, al grupo de indígenas encabezados por Librado Navarro, exigiendo a traileros y conductores de autobuses, el pago de entre 100 y 150 pesos para pasar. Si alguno se quiere pasar sin pagar, otro grupo de jóvenes yaquis, provistos de rocas enormes, se las avientan al paso para obligarlos a detener la marcha.

Ya se imaginará usted lo que pasa cuando alguien no se detiene.

El comerciante de Cajeme que me llamó para quejarse de los atropellos yaquis, me explicó que el colmo de la barbarie de esta gente, se da cuando un distribuidor de Sabritas, de refrescos, de gas y de otros productos, se interna al poblado de Vícam. “Nos asalta una turba de mozalbetes con palos en las manos y nos exigen 500 pesos por permitirnos entregar el producto en las tiendas donde sus familias se proveen de estos artículos de uso doméstico”.

Con rabia mal contenida, describe la impotencia y al mismo tiempo el desamparo cuando mientras los están extorsionando, ven cómo pasan unidades de la Policía Estatal, de la Guardia Nacional, de los judiciales, sin que nadie acuda en su auxilio”.

Esta es una historia vieja. Se repite año con año. A veces se dan treguas de dos o tres años. Pero la recurrencia siempre está latente.

¿De qué manera va a resolver el problema AMLO?

He ahí la cuestión.

En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ

¡EUREKA! DESPUÉS DE SEIS MESES de ausencia de su tierra de origen —por la pandemia, ya sabe usted— retornó en visita de tres días, el ingeniero LUIS RAFAEL RENERO AMPARÁN…

Me llamó a media mañana, pasó por mí y nos enfilamos rumbo a la afamada taquería “Sabrosin”, de la calle Sinaloa casi esquina con Cajeme, aunque es más conocida como “la de los tacos de Veneno”, que así les llaman a las gordas de asientos de puerco…

Como sea, a ese pintoresco lugar, me llevó Rafael. Creo que es la segunda visita a un sitio público en todos estos meses…

El jueves, por ejemplo, ALI CAMACHO y yo, nos reunimos en el Café Bibi de Obregón. Me sentí extraño en un ambiente diferente. Percibí el frío en la presencia de la gente, con su cubre-bocas y “sana distancia”…

--Me congratulo de ver que el Bibi sobrevivió a la pandemia— le dije al propietario, sentado él, como siempre, en su pequeño lugar, frente a la caja registradora…

--Nunca cerramos— me dijo, con gran orgullo… Y ahora estaba yo sentado frente a este querido amigo, que se confinó en su casa de Guadalajara, donde radica con su familia…

Rafael Renero llegó acompañado de su familia, con su esposa ÁNGELES, una potosina de gran señorío…

Fue así, pues, que el exgerente Regional de Conagua en varias cuencas del país, me vino a ver y a invitarme a los tacos del “Sabrosin”… Ahí se respira un ambiente netamente sinaloense. ALFONSO AYALA, es quien le pone el sabor y el folclor a este escenario tan visitado por muchos cajemenses…

--¡Ingeniero, ya no lo mencionan en la columna!...

¿Qué pasa, pues?— exclamó Alfonso, quien, de plano, muy a la sinaloense, me aventó su verdad a la cara: “Mire, yo lo leo a usted todos los días— dijo, mostrándome un ejemplar de TRIBUNA en la página donde aparecen estos Rumbos. -La verdad, cuando llegué aquí no me gustaba su estilo, no me pasaba. Pero poco a poco me fue gustando y ahora soy adicto a ella— dijo, zalamero…

Un rato de buen humor, de gusto grande por la vida y la enorme alegría de volver a ver a mi amigo Rafa…

Fue una mañana espléndida… Y fue en viernes…

¡Y AGÁRRATE, GENOVEVA, QUÉ VAMOS A GALOPAR! No me lo crea usted pero de buena fuente me enteré que CHAYO RODRÍ- GUEZ QUIÑONEZ, exdelegado Federal de Sedesol en Sonora, exdiputado local y expresidente del Comité Directivo Estatal del PRI, va por la Presidencia Municipal de su natal Etchojoa…

¿Cómo la ve?...

Me cuentan que el actual presidente municipal de Etchojoa, JESÚS TADEO MENDÍVIL VALENZUELA, ha sugerido que le gustaría reelegirse en el cargo pero sucede que su tío SALVADOR VALENZUELA, también la quiere…

¡Vaya cosa!...

Usted recordará que Jesús Tadeo fue candidato por el PAN en 2015 y fue derrotado por UBALDO IBARRA LUGO…

Para bien de Etchojoa, pues en su periodo hizo un muy constructivo desempeño, gracias a su muy buena relación con la gobernadora CLAUDIA PAVLOVICH ARELLANO…

Jesús Tadeo regresó por la revancha, ahora por Morena, y derrotó al priísta ‘PATO’ SALIDO…

Ora sí que como quien dice “yo no quiero saber quién la hizo sino quién me la pague”…

Así me dijo MANTEQUILLA NÁPOLES cuando le pedí su opinión sobre su fracaso ante el argentino CARLOS MONZÓN…

Es todo.

Le abrazo.

m.rivastribuna@gmail.com

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