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Lamarque descubrió que la sonrisa no era solo el carisma de Anabel; barrió con el ex-alcalde de Cajeme

Rumbos
lunes, 24 de mayo de 2021 · 04:21

HAY UN DICHO SIN REGISTRO DE AUTORÍA, que seguramente mis dos que tres lectores han pronunciado muchas veces. Los de ahora y los que precedieron: “El hombre propone y Dios dispone”.

No diré que es un dechado de sabiduría pero ciertamente es muy acertado. Me cae que sí.

¿A qué viene todo esto?

Viene a que me había propuesto iniciar los Rumbos de hoy, con un texto que profundizara en la desafortunada psique del alca de Cajeme SERGIO PABLO MARISCAL ALVARADO.

Quería decir que me parece un alarde de agandalle que Sergio Pablo se haya trepado en la “cascada” que CHUY FÉLIX HOLGUÍN mandó construir durante el primer trienio que encabezó como presidente municipal de Cajeme (1988—1991), y que fue ampliamente admirada y reconocida por propios y extraños, pues su estratégica ubicación, Avenida Miguel Alemán y Calle 200, permitiría que los viajeros en tránsito la contemplaran en toda su majestuosa belleza.

(Déjeme decirlo: en alguna ocasión un autobús turístico hizo escala en la estación de servicios que está en la entrada sur de Ciudad Obregón, justamente frente a la “cascada”. Yo me encontraba abasteciéndome de combustible y me tocó en suerte escuchar los comentarios de los viajantes. Iban a Las Vegas y uno de ellos, al ver la cascada, dijo algo como esto. “Miren, es igual, pero en chiquito que la de Las Vegas”. Cierto o no, asumo que Chuy pudo haber tomado la idea de construirla de alguna obra urbana en algunos de sus paseos por el mundo).

Más allá de los detalles y sus orígenes, las más recordables de las obras urbanas de Chuy Félix, en su trienio 1988—1991, fueron la construcción de “la cascada” y la modernización del tramo Obregón – Esperanza. Hay razones para que sea así: esas dos obras—pequeñas, nada fuera de lo normal pero muy bellas- están situadas en lugares donde no pueden escapar al ojo humano. No quiero pasar por petulante pero cuando detecté los trabajos de remodelación de la “cascada”, lo primero en que pensé es que Mariscal había sido aconsejado por sus asesores que remodelara la fuente y los ciudadanos lo iban a recordar a él, por haber sido el alcalde que le dio esa nueva fachada. Y de una vez, ya entrados en gastos, practicaría el mismo método en el tramo Obregón— Esperanza.

¿Esto haría que la gente se olvidara de la destrozada situación en que se encuentran todos los servicios públicos de Ciudad Obregón?

Si así lo pensó, allá él. Porque las cosas no son así.

Bueno, el caso es que pretendía realizar un análisis sobre la Administración Municipal de Sergio Pablo Mariscal.

Quería ahondar en esa psique tan compleja que no puedo llegar al fondo de sus decisiones totalmente erráticas. No para defenestrarlo.

Ese no es mi estilo.

De hecho, nada tengo qué cuestionarle, como ciudadano y como periodista, a una persona nunca imaginada en un cargo de representación gubernamental de un municipio de la dimensión de Cajeme. Pero que está ahí aunque no por sus nulos méritos sino por el aquelarre en que se ha convertido esto que se llama Cuarta Transformación, cuyo significado todavía ningún militante de Morena me ha podido explicar.

Si en México la democracia ha hecho posible que el jefe del Ejecutivo Federal, es decir, el presidente de la República, se pasee todas las mañanas sobre una tarima que hace las veces de escenario teatral, y que desde un púlpito lo mismo predica que condena a supuestos enemigos cual Quijote de la Mancha, ¿cómo voy a culpar a un ser humano común que tuvo la suerte de ponerse justo donde le llegaría el inmerecido don del poder de una gobernanza para la cual no está preparado?

¿Qué esperaríamos los cajemenses que pasaría con un personaje sin proyecto y por tanto, se monta en los proyectos de otros nomás para taparle el ojo al macho?

Tengo, para mí, que los cajemenses no esperaríamos nada y que bien haríamos los periodistas en ponernos a escudriñar las interioridades del gobernante para entender lo que, por ahora, me sigue resultando una misión imposible.

A Mariscal le cayó del cielo, prácticamente sin haber hecho el menor esfuerzo para lograrlo, sin invertir recursos económicos y sin hacer una real campaña política. De pronto se vio con el poder en sus manos y de su mente desapareció cualquier idea que hubiese alimentado para beneficiar a la ciudadanía.

De esto quería escribir, a fondo, en los Rumbos de hoy. Mentalmente me había preparado para articular mis cuestionamientos a partir de un brillante discurso de ANABEL ACOSTA ISLAS, candidata de la Alianza PRI, PAN y PRD.

Sí, así como lo leyó, a partir de la “barrida” que esta joven cajemense le dio al morenista JAVIER LAMARQUE CANO.

En la construcción de ideas, contemplaba hacer un descernimiento de la estridente embestida de Lamarque contra Anabel, y la reacción, contundente e inapelable, de una candidata que no permitió que el contrincante de contienda electoral, pensara que podría aplastarla con gritos y denuestos.

La respuesta de Anabel, por otra parte, dejó en evidencia que ella no solo es la sonrisa del carisma, sino el coraje y la inteligencia de quién está preparada para debatir y ganar las batallas.

Pero como decía al principio: “el hombre propone, y Dios dispone”.

Cuando me disponía a pergeñar las primeras cuartillas, una llamada de FAUSTINO FÉLIX CHÁVEZ, lo cambió todo: Mario, acabo de enterarme del fallecimiento de Hugo Delgado Lomelí

--¡Hombre, caray, Tino, qué lamentable!

-- Sí Mario, es lamentable. El año pasado asistí a su cumpleaños número 80 en San Carlos. Su primogénito, que reside en Brasil, viajó a Sonora para acompañarlo.

-Si, me acuerdo muy bien. Su hijo Hugo era en aquellos tiempos vice-presidente para el Continente Asiático, de Proctel & Gamble. Evocamos juntos Tino y yo algunos de los episodios que más notoriedad le dieron a Hugo (el papá), como promotor turístico en Sonora, cuya audacia no tenía límites…

Conoció a presidentes de la República, a magnates, viajó por todo el mundo y cuando residió en Ciudad Obregón, fue gerente del Hotel Valle Grande, que era propiedad de la familia Tapia, de Hermosillo, también fue administrador en sus mejores tiempos, del legendario restaurante y centro nocturno Huakakari.

Claro que esta es una historia para generaciones que apenas sobreviven, pero muchos jóvenes de entre 40 y 50 años, saben quién fue Hugo Delgado, porque los hombres y las mujeres que conocieron a creadores como lo fue Hugo Delgado, saben que personajes así trascienden a los tiempos a través de los recuerdos familiares… Hugo Delgado Lomelí, estuvo casado con LOURDES SOTELO, hija del doctor FEDERICO SOTELO, una verdadera eminencia como traumatólogo…

¡Descanse en paz el querido Hugo!...

¡Y AGÁRRATE GENOVEVA, QUE VAMOS A GALOPAR! Con esto de los partidos “pequeñitos que no se sabe cuántos de todos los que andan en contienda van a sobrevivir después de las elecciones del 6 de junio, ni los nombres se quieren retener en la memoria…

Y no es desdén ni nada de eso…

Después todo, cada quién tiene derecho de buscar sus propios horizontes y ser lo que quiera ser.

Pero hay un partido pequeño del que si me acodé. Se llama Redes Sociales Progresistas, el de los maestros, bueno, el que dicen que es de la maestra ELBA ESTHER GORDILLO…

Pues sí: sucede que en este partido se ampara electoralmente un priísta que está reconocido como el hombre más popular en la zona rural aledaña a Ciudad Obregón, o sea, SERGE ENRÍQUEZ TOLANO, candidato a la Presidencia Municipal de Bácum… Serge no pudo ser candidato de la alianza porque en los acuerdos suscritos entre PRI, PAN y PRD, Bácum le corresponde al PRD, por lo que se buscó una salida y esta fue, que RSP lo arropara con sus siglas para que llegue a la Alcaldía… Cuestión de estrategia. Apuesto tronchado a que Serge ganará el 6 de junio…

Es todo.

Le abrazo.

m.rivastribuna@gmail.com

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