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En términos globales, es necesario repasar lo sucedido y entonces quedará a la vista la realidad

Rumbos
jueves, 10 de junio de 2021 · 04:22

NO HAY DUDA DE QUE ENRIQUE QUINTANA, es uno de los mejores analistas financieros y políticos del momento. De hecho, es la figura estelar de El Financiero.

Pero, caray, los “grandes” también se equivocan.

Así como figurones del mundo de las encuestas han caído al abismo de las inconsecuencias en materia de pronósticos políticos- TOY CAMPOS, por ejemplo—así también sucede con los analistas que, en lo personal, está equivocado. Hace referencia al número de votos que obtuvo cada una de las grandes coaliciones. Es decir, Juntos haremos historia”, encabezada por Morena, y la que conforman PRI, PAN y PRD.

Nunca antes, como ahora, las coaliciones fueron eficaces. Y es en este punto, justamente, donde el señor Quintana, resbala. Cita que Morena y compañía obtuvieron 42.6 de los gastos, mientras que su contraparte alcanzó 39.8 hace cuentas: Movimiento Ciudadano que se negó a participar con alguna de las alianzas, obtuvo 7 puntos del total de los votos.

Y aquí es donde, en mi opinión, se equivoca Quintana: él da por hecho que su MC hubiese apoyado a un candidato—en caso de hubiese habido elecciones presidenciales—a uno de los presidenciales, hubiera ganado, sumándole los siete puntos de este partido. No lo digo yo: los votos no se pasan a un candidato en automático. Está demostrado que cuando hay un candidato en Coalición de varios partidos, no son las alianzas las que ganan, sino los candidatos.

Sin embargo, es verdad que una parte de esos poquitos votos, se suma a la causa del candidato de la coalición. ¿En qué proporción? Es difícil decir o, de hecho, nadie sabe.

Por lo demás, resulta interesante saber que, en la suma de votos, la diferencia entre coaliciones es mínima. Claro: no hubo candidatos a la Presidencia de la República.

Pero por eso mismo, es más impresionante la relación que nos hacen los números del INE, que presenta ENRIQUE QUINTANA. Imagínese: los votos sumados globalmente, casi resultan iguales. Dos puntos y fracción porcentuales los separa.

Pero aquí hay algo que me hace ruido. Veamos: si en las elecciones del pasado 6 de junio hubiese habido dos candidatos presidenciales, es muy muy probable que los ciudadanos más que por los partidos de las dos coaliciones, hubiesen votado por los candidatos.

He ahí la cuestión.

Como sea, la teoría de Quintana es bastante cuestionable.

¿Qué la elección dejó buen sabor de boca porque en esta ocasión acudió a las urnas un mayor número de votantes?

Por cierto que sí.

Dicen que los expertos que el promedio en las últimas cinco elecciones nacionales ha sido de 45%.

Ahora votó el 53% del padrón. Como para que LORENZO CÓRDOBA, el presidente del INE, ande por la calle con una sonrisa panorámica.

Y no es para menos: Morena y AMLO le habían encima los perros pero estos canes estaban chimuelos. Nada pudieron contra el INE, que salió fortalecido de este trance electoral.

Y esto debe ser considerado en los análisis que se tejan en los días por venir. Ya lo hizo, por lo pronto, ROY CAMPOS, en el programa de JOAQUÍN LÓPEZ DÓRIGA, y en esto estoy completamente de acuerdo.

Campos le acredita tres ganadores a esta elección: el INE, las mujeres empoderadas y la alternancia.

Esto último, porque gracias a esto se hizo posible quitarle a Morena la capacidad de aplicar la mayoría calificada.

Mire usted: más allá de triunfos y derrotas, deberíamos de poner toda nuestra atención, grandes pendientes de la Cuarta Transformación que estuvieron sobre los ciudadanos que fueron a votar y los propios actores políticos del 6 de junio.

La violencia.

Sin duda habrá qué comentar en paneles y en rueda de analistas el desfasamiento que se está observando en la personalidad del presidente AMLO. Su comportamiento frívolo, sin pudor ante sus propias incompetencias. Mire que decir “se portaron bien los muchachos” en alusión a que el crimen organizado no violentó los comicios el 6 de junio.

En otros tiempos, esto hubiese sido inaceptable. Pero por lo visto, en este país ya no pasa nada.

“Los muchachos” no se portaron bien. En muchos lugares de la República hubo ejecuciones, bloqueo a las urnas, intimidación de votantes, robo de urnas, videos grabados, y nada pasó.

Se nos están olvidando muchas cosas. Verbigracia: que el verdadero culpable de lo que está ocurriendo, es el pueblo que da su apoyo sin concesiones a un mandatario que ha perdido totalmente el respeto por las instituciones entre las que se encuentra la investidura presidencial.

El “oso” más reciente, fue el de la actuación del presidente al recibir en Palacio Nacional a la vice-presidenta de los Estados Unidos, KAMALA HARRIS. “Mucho gusto, presidente Habala”, le dijo a la dama.

Le quitó el femenino, le dijo presidente y en lugar de Kamala le dijo “Habala”.

Ni se tibió.

La de ayer no parecía una visita de Estado sino una reunión de cuates. Pero, a fin de cuentas, hay una frase centenaria que inexplicablemente ha perdido vigencia: “Los pueblos tienen gobiernos que se merecen”. ¿México tiene el presidente que se merece? ¿Usted, dilecto lector, qué dice de todo esto?

En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ

DÉJEME DECIRLO: CON LA CONFIANZA que usted me merece, caro amigo, le digo muy acá, entre nos: estos días post-electorales, no han sido fáciles para este humilde columnista, sin embargo, si para mí no lo han sido, para mis amigos menos…

Bueno, se infiere que no todos mis amigos, pero sí la mayoría… Y ustedes seguramente sabe a qué me refiero…

Igualmente en estos días, he reflexionado en la oportunidad que la vida me presenta de escribir mis puntos de vista ante sucesos que a todos en su momento nos impactaron pero que, inexplicablemente, dejaron de estar en el comentario en unos cuantos días…

A esto haré referencia en su momento, con la mente fresca y las ideas fuertes…

AYER MISMO TUVE UNA conversación muy entrañable con un amigo igualmente entrañable: BULMARO PACHECO… No voy a entrar en detalles pues se platicó con el corazón, hablaron dos seres humanos, más de que uno es político y otro periodista… Conclusión: respetar el silencio de los que perdieron, es tiempo de reflexionar, porque se dieron las cosas así, en que fallaron las dirigencias de los partidos, y buscar respuestas en la historia…

En estas horas de meditación, he recordado aquel ya lejano 2001, cuando el entonces senador EDUARDO BOURS CASTELO, vio con asombro cómo los jóvenes que se estaban integrando a su causa política, se pronunciaban por el cambio de nombre del PRI…

Hace 20 años de esta llamada de atención y ahora estamos viendo las consecuencias… De aquella pléyade de muchachos, solo quedan unos cuantos… Por ahí anda ERNESTO DE LUCAS HOPKINS y algunos más…

Por cierto, en el caso de SERGE ENRÍQUEZ, él no ha dejado de ser priísta, atendió una estrategia y gracias a ello, el PRI puede decir que algunos triunfos del orgullo en cuanto tres áreas del sur y sierra de Sonora.

A saber: en Yécora, ganó la reelección YADIRA ESPINOZA; en el sur del estado, también se reeligió VÍCTOR MANUEL BALDERRAMA y en la región Yaqui, en Bácum un priísta vestido de militante de un partido inexistente, el de las Redes Sociales Progresistas, Serge Enríquez, ganó la Alcaldía… Curiosamente, la gente atribuye el triunfo al PRI…

Es todo.

Le abrazo.

m.rivastribuna@gmail.com

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